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Me amo y me detesto casi a partes iguales, yo también desayuno hipocresía y cada día me reinvento para no dejar de andar. A ratos no me entiendo ni a mí misma, me pongo de los nervios, aterrizo en cualquier cama, bebo vino y desaliento. El miedo me gusta tinto, el agua mejor del tiempo, desconozco bien el techo de mi alma, me acojono, cojo vuelos sin destino. El norte es vuelta casa, una huida hacia mi espíritu sin peajes, sin espigas. Me sobra respirar en esta curva de mi pecho y se me seca la garganta cuando pienso en el futuro. Me torturo cada día y también me hago el amor como si nada, desafino la guitarra a carcajadas y compongo mil canciones con un cúter en mi espalda. He aprendido a dar puntadas de alegría con espinas que ayer mismo me arañaban, y a hacer fuego en los empeines de mis pies para no sentir las puñaladas. Reivindico en cada espejo la tersura de la vida sin barreras a mi ombligo, y me encuentro en el reflejo del delirio, en el puerto de montaña del “yo, mí, me, conmigo”. A las noches en mi tripa son más dulces las caladas, el alquitrán de mis entrañas se resbala y me arrodillo ante el espacio entre mis precipicios. Me vuelvo a amar. Respiro. Miro a cámara, me enfoco las cosquillas. Aquí no hay vista previa. Me sonrío y me disparo hacia la vida.

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Foto original: Ángela de la Torre

Al respirar

Ocha1

No hay hogar para mi trajín aquí dentro.

Mi día es un vaivén de incómodas concesiones, de ruidosos ruiseñores que maldicen mi presente. Es un vis a vis con Jesse Pinkmann, un ir y venir desde el sol más cálido hasta las nubes más enfermizas, un no saber si perecer es más rentable que no vivir mientras se vive.

Aquí he cumplido estación, ciclo y vida. Sobra mi abrazo y se empalaga mi risa. Aborrezco vivir deprisa e interrumpir mis sueños.

Pero no hay hogar para mi trajín ahí fuera.

¿Cómo saber dónde habito si nadie es puerta de mi casa, si no tengo quien me pise mientras baila, si no hay saliva para trasnochar?

Quiero marchar, pero no quiero llegar a ningún sitio. Me rodea tanta nada que todo se atraganta al respirar.