Archivo de la etiqueta: Playa

Al respirar

Ocha1

No hay hogar para mi trajín aquí dentro.

Mi día es un vaivén de incómodas concesiones, de ruidosos ruiseñores que maldicen mi presente. Es un vis a vis con Jesse Pinkmann, un ir y venir desde el sol más cálido hasta las nubes más enfermizas, un no saber si perecer es más rentable que no vivir mientras se vive.

Aquí he cumplido estación, ciclo y vida. Sobra mi abrazo y se empalaga mi risa. Aborrezco vivir deprisa e interrumpir mis sueños.

Pero no hay hogar para mi trajín ahí fuera.

¿Cómo saber dónde habito si nadie es puerta de mi casa, si no tengo quien me pise mientras baila, si no hay saliva para trasnochar?

Quiero marchar, pero no quiero llegar a ningún sitio. Me rodea tanta nada que todo se atraganta al respirar.

Anuncios

Antídoto para la pérdida de conciencia

dsc_0006

– Ya está este hombre aquí dando el follón otra vez. Qué vergüenza me daría, qué mal suena, qué tortura. Ya son ganas de pasar calor por cuatro duros, lo que tendría que hacer es trabajar como hacemos todos.

– Ya hace un año que este hombre toca aquí. Tanto estudio para no poder vivir. Qué vergüenza de país que mata de hambre a sus vecinos, que lapida sentimientos, que sofoca la cultura cual incendio. Qué indecente sonreír a este desprecio, son ya más de cuatro años mutilando el arte para envenenar al pueblo. Ya son ganas de luchar después de todo. Ya son ganas de vivir, démosle vida.

Dos lecturas, una realidad.

dsc_0235

Tengo seis céntimos en el bolsillo, la chaqueta pintada de incertidumbre y una suela en mis botas con más dignidad que esos ojos que me miran como si tuvieran un piso en las nubes. Perdonad mi mala costumbre de comer todos los días. Me gusta la vida, y por ello visto dorado Sol, aunque a veces bordéis mi alma con negro ceniza.

dsc_0274

Veintitrés cosas que se pueden hacer en la playa:

Jugar a las palas, echar una partida de cartas, tomar el sol, comer tortilla y beber cerveza, charlar sin prisa, bañarse, nadar hasta perder la vista, ensuciarse a gusto, soñar despierto/a, dibujar, construir mundos de arena, surfear, conocer otras vidas buceando, contar estrellas, coger cochas, y piedras, y hacer un collar, y correr, y pescar, y dormir. Respirar.

Y también se puede morir antes de llegar a la orilla.

No conviene que el oleaje barra la ternura, la cordura, la conciencia.

 

dsc_0266

Algunxs dirían que el mundo se ve más grande a más altura. Inmenso se ve con la mirada desde el rincón de la amargura que habitan tantas vidas perdidas en la desigualdad. Desde aquí, el lugar hacia donde nadie gira la cabeza, se observa todo como con lupa, pero a la vez intensamente difuminado. Son los efectos de la pérdida de memoria, de la alienación de nuestrxs iguales, del abandono de la justicia y la entrega en cuerpo y alma a la vileza.