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Margarita Ruiz: “¿Estás vendiendo un producto o estás vendiendo mi cuerpo?”

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Imagen cedida por Margarita Ruiz

Margarita Ruiz, natural de Murcia, tiene 21 años, es estudiante de Realización de proyectos audiovisuales y espectáculos y, desde enero de 2017, modelo en la agencia murciana Covers Models. Ha sido imagen de marcas como Inside, Rocai o Flamingos, entre otras. Se declara feminista y no se puede callar –afirma- “cuando hay algo que no le suena bien”. Nos habla de su experiencia en el mundo del modelaje y transmite su opinión acerca de la situación de las mujeres en esta industria y en la publicidad.

 

La modelo Cameron Russel, en diciembre de 2017, confesó en su cuenta de Instagram que, a la edad de 15 años, fue agredida sexualmente por el fotógrafo con el que hizo unas pruebas. A raíz de esta declaración, su perfil en las redes ha sido altavoz de hasta 60 casos de abuso a modelos.  Otras modelos, motivadas por las recientes denuncias de acoso por parte de actrices de Hollywood, también se han animado a hacer públicas situaciones de abuso vividas durante su carrera. ¿Has presenciado o vivido tú alguna situación de indefensión en primera persona desde que eres modelo?

 

Sí. Fue la única vez que me ha pasado algo así y desde entonces no he vuelto a trabajar con esa persona. Yo acababa de entrar en la agencia y me dijeron que tenía que hacer fotos en ropa interior o bikini (se hace para enseñar a las agencias cómo es tu cuerpo, si tienes tatuajes y demás) con un fotógrafo de renombre. Fui sin saber nada (normalmente no te informan mucho sobre el trabajo que vas a realizar, no te dicen exactamente lo que te vas a poner ni lo que vas a hacer). Me dieron un bikini muy pequeño y me asusté. Si esto se me llega a informar antes, hubiera dicho que no. Iba con una chica que era menor, sus padres firmaron el consentimiento.

En un momento dado, el fotógrafo me pidió que me quitase la parte de arriba. Pensé: “¿qué?”. No. Dije que no y fue que no. Pero después vi las fotos de la otra chica (yo no veía el trabajo de ella mientras lo hacía) y efectivamente esta chica sí que no llevaba nada, y era menor. Yo en ese momento no dije nada porque esta persona era bastante conocida, pero no volví a trabajar con él ni tengo interés en hacerlo. Yo tengo claro que hay cosas que no voy a hacer, porque tengo principios, y menos con alguien que no conozco.

En enero de este año, el New York Times publicaba que la reconocida compañía Condé Nast -propietaria de Elle, Cosmopolitan y otras publicaciones- ha establecido nuevas reglas para prevenir el acoso. Entre ellas se incluye no trabajar con modelos menores de edad, que no haya alcohol en los sets, que las modelos no se queden solas con fotógrafos u otros colaboradores, etc. ¿Crees que toda agencia de modelos o compañía propietaria de publicaciones de moda debería establecer normas de este tipo?

Por supuesto, porque parecen casos aislados pero no lo son, pasa. Se supone que, si un trabajo es realmente profesional, no debe haber ningún tipo de droga en el set. Ni de coña. Por otra parte, normalmente una sesión de fotos es una colaboración de al menos cinco personas, es imposible que estas cosas pasen, solo te dejan sola para cambiarte, nadie tiene por qué verte ni hacer nada. Pero, si estas cosas siguen pasando, será por algo, así que veo bien este tipo de medidas preventivas. Que todo se globalizara como una regla establecida sería positivo.

Christy Turlington, modelo de los años 90, dedicó unas palabras a propósito de la serie de denuncias que se desataron en Hollywood en torno al productor Harvey Weinstein. Decía que “el acoso y el maltrato siempre han sido ampliamente conocidos y tolerados en la industria de la moda”. ¿Dirías que es así? ¿El acoso y el abuso de poder son recurrentes en el mundo del modelaje?

Desde mi experiencia diría que no. El caso que he contado antes ha sido el único caso que he vivido y fue la primera sesión. Aunque es cierto que yo lo que hago son trabajos sueltos, porque a mí este mundo no me va. Me da dinero pero no me entusiasma. Pero bueno, no creo que el abuso sea algo recurrente, creo que hay otros problemas en el mundo del modelaje. Yo no he visto nada parecido. Tampoco tengo muchos amigos modelos.

Hablemos de redes sociales. Sin ellas no se entiende ninguna industria en la actualidad. Los trabajos que realizas para tu agencia no se quedan dentro de esta, sino que se comparte en las redes sociales. De esta manera, el público puede interactuar contigo directamente. ¿Has recibido algún comentario especialmente desagradable o inapropiado o conoces algún caso cercano?

Parece ser que, dentro de lo que cabe, tengo unos seguidores muy educados y, si piensan cosas, no comentan. Pero alguna vez sí he visto algún comentario con emoticonos que no me ha sentado bien. Son simples emoticonos, pero yo me pregunto “¿por qué?”, “¿para qué?”. Igual publico alguna foto en la que puedo ser –por decirlo de alguna manera- sugerente y la gente se cree con la libertad de comentar lo que le dé la gana. Emoticonos con babas y demás. Y, sinceramente, si no eres un amigo mío de confianza, la verdad es que me da un poco de grima. Pero en general no recibo comentarios así en público. Privados sí.

“Hay agencias que son nazis con los contratos”

Como modelo eres herramienta de y para la publicidad. Tu imagen, tu cuerpo, en última instancia, sirve a marcas concretas para vender sus productos. ¿Tienes o sientes que tienes libertad para elegir a quién sirves y a quién no? ¿Cuentas con algún tipo de herramienta de la que te puedas servir para rechazar ser imagen de una determinada marca cuyo producto o mensaje no te parece adecuado o no te interesa?

Depende de la agencia. Yo considero que en la mía, a lo mejor no tendré los mejores trabajos, pero tengo una libertad absoluta. Por eso estoy aquí. Podría estar en agencias en las que me salieran trabajos mejores, pero estoy contenta de poder decidir lo que quiera, cuando quiera y por los motivos que quiera. He rechazado trabajos porque tenía clase, porque no me encontraba bien o porque no iban conmigo con total libertad.

De la misma manera, conozco agencias que son –diría- nazis con los contratos. Exigen exclusividad máxima con multas de hasta 10.000€, etc. Y he trabajado con muchos modelos diferentes. Hay agencias en las que no tienes libertad ni para hacerte una foto a nivel profesional con un amigo tuyo, aunque no ganes dinero. Cedes tu imagen completamente a la agencia.

No es difícil encontrar diferencias entre imágenes de hombres y de mujeres en la publicidad. En ellos encontramos posturas, por lo general, más naturales. Sin embargo, en multitud de campañas podemos ver a mujeres siendo casi contorsionistas, con posturas incómodas e incluso peligrosas a simple vista. Hemos visto mujeres metidas en carros, haciendo formas con su cuerpo que en nada se corresponden con la realidad. ¿Qué opinas al respecto? ¿Has vivido alguna situación en la que la postura te incomodara o te pareciera surrealista o innecesaria?

Sí. De hecho, en la misma sesión de esta persona que contaba antes. Él está especializado en fotografía de desnudos y lo que pretende únicamente es crear sensualidad y provocar atracción con los cuerpos femeninos,  más que crear belleza. A mí no me han mandado a trabajar en nada así pero, si me dieran esas premisas, no aceptaría. Me preguntaría: “¿estás vendiendo un producto o estás vendiendo mi cuerpo?”. Veo horrible ese tipo de imágenes. Es publicidad hecha por hombres para hombres. Y la responsabilidad es de esas marcas que creen que es buena idea publicitar, por ejemplo, un perfume de esa manera.

También vemos continuamente –esta es la base de la publicidad sexista- cómo se reproducen los estereotipos de los roles de género en las imágenes publicitarias: hombres fuertes, con imagen de seguridad, control, dominio de la situación y del espacio, mirada al frente. En contraposición, mujeres delicadas, con imagen de debilidad y la mirada más bien dirigida hacia un lado. Las mujeres no miran, son miradas. ¿Se percibe esto entre las mujeres dentro del mundo del modelaje?

La verdad es que no. En el único trabajo en grupo que he hecho, nosotras éramos las dominantes, totalmente al contrario. En la publicidad en general claro que lo veo. Es publicidad dirigida a un cliente concreto, al caucásico de entre 20 y 30 años que consume mucho porno y demás. En los look books se hacen posturas rarísimas e incómodas. Se podrían hacer posturas para que se viera bien la ropa, el maquillaje o los zapatos, pero se busca la extravagancia, hay que llamar la atención.

Compartes agencia con otras mujeres y también con otros hombres. ¿En base a qué criterios se establece el precio a tus trabajos? ¿Se sufre la brecha salarial también en el modelaje; cobras menos que tus compañeros hombres por trabajos similares?

Creo que no es ya una cuestión de género. Dependiendo del trabajo se cobra una cosa u otra –yo no decido cuánto cobro, evidentemente. Tampoco sé cuánto cobran los demás porque no acostumbro a preguntar por ello. Por otra parte, también depende de la agencia. Dos chicas, dentro de una misma agencia, pueden cobrar muy diferente. ¿En base a qué? No lo sé bien, pero supongo que será en base a la cantidad de contratos que hagan, la subida de caché, que tengas una imagen diferente, etc.

En la campaña grupal que hice, los chicos, entre ellos, cobraban diferente; la otra chica no sé cuánto cobraba, pero sí sé que cobraba más que yo. Igual que sé que los chicos cobraban alrededor de 100€ más que yo. No sé si por el hecho de ser hombre o por la agencia. No sabría decirte, pero desde entonces pienso mucho en ello.  Pienso que influyen muchos factores. La agencia, por ejemplo, se queda normalmente con un 20% de tu trabajo, y cada una tiene sus normas.

“Me pregunto por qué en un rodaje en exterior el chico lleva chaqueta, pantalón y bufanda y yo tengo que ir con faldita y en tirantes”

A medida que la conciencia feminista va teniendo más repercusión en todas las capas de la sociedad, los roles se van deconstruyendo, hay situaciones y mensajes que se dejan de tolerar y vamos viendo imágenes y estilos diferentes. Tú tienes un piercing visible en la cara y apareces con él en las fotos sin problemas. ¿Es posible generalizar una publicidad y, por ende, un modelaje feminista y que fomente la libertad de identidad y de decisión?

Yo creo que sí. La moda innova constantemente y vuelve hacia atrás. Es cíclica. Aun así, pienso que sí se da una adaptación constante a las necesidades. Antes se criticaba y se marginaba más, ahora creo que cada vez se acepta más que cada uno tiene su propio estilo. Es más natural, ya no eres “el raro”.

Por otra parte, si se publicitan cosas que no entiendo por qué se tienen que publicitar, ¿por qué no va a publicitarse esto (el feminismo), que es un movimiento que beneficia a todo el mundo? Yo creo que es un pensamiento que hay que inculcar desde la educación, desde pequeños. Hay que enseñar que esa chica o ese chico que tienes al lado es otra persona, y que da igual el género o la raza. Hay que darle publicidad (al feminismo), y habrá quien diga que es porque está de moda y se saca dinero con ello, pero pienso que no es así. Yo si cobrara lo mismo que mis compañeros, estaría igual de feliz que ellos, por ejemplo.

Desde tu ámbito de conocimiento y de trabajo, el del modelaje y la publicidad, entre otros, ¿crees que se desaprovechan las herramientas disponibles para transmitir mensajes que puedan cambiar a mejor la situación de discriminación, violencia y desprotección hacia las mujeres?

Por supuesto, pero no interesa porque mueve dinero. El hecho de que decidan qué publicidad te estás comiendo en la televisión –tú y tus hijos- es una cuestión de interés, de control, de poder. Las herramientas están desaprovechadas porque se prioriza en la venta de productos a cualquier precio.

¿Qué se podría cambiar dentro del modelaje para que los trabajos tuvieran unos resultados menos sexistas?

Yo me pregunto por qué en un rodaje en exterior, por ejemplo, el chico lleva chaqueta, pantalón y bufanda –si me apuras-, y yo tengo que ir con una faldita, en tirantes y tengo que actuar como si no estuviera a 2ºC. O por qué a él tardas cinco minutos en maquillarlo y a mí una hora y media. Cambiar eso sería útil para transmitir una imagen diferente. Las mujeres no somos perfectas, ¿por qué se empeñan en hacer creer que lo somos? Lo único que se consigue es hacer pensar a las chicas que si no son perfectas no van a ser nadie en la vida. Hay que mostrar, además, la diversidad de cuerpos.

¿Qué le dirías a una mujer joven que esté pensando en adentrarse en el mundo del modelaje?

Muchas cosas. Lo fundamental es la madurez mental. Le diría que, hasta que no sienta que sus principios no van a ser perturbados por nadie, no lo haga. Tienes que ser una persona muy fuerte mentalmente para estar aquí. Tienes que enfrentarte a opiniones que te pueden afectar. Yo agradezco haber empezado con 20 años. Si hubiera empezado con 16, ¿quién me soportaría? Creo que sería una persona superficial y no apreciaría a la gente que me rodea. El mundo de la moda es así, es imagen y superficialidad. Le diría que no lo hiciera por fama, que los seguidores no importan nada, que medite mucho los trabajos –porque estás vendiendo tu imagen y puedes arrepentirte de muchas cosas- y que se forme, que estudie mucho. Pero, sobre todo, como digo, la madurez mental es clave. La necesitas para poder rechazar, para poder opinar, para no quedar como una estúpida el resto de tu vida.

 

Elogio de la ilegalidad

Al hilo de los últimos acontecimientos en Cataluña, se están produciendo interesantes puestas en escena para la defensa de la “legalidad” por parte de diferentes partidos políticos, con el apoyo, además, de gran parte de la prensa generalista española. El diario La Razón publicó, ya en mayo de este año, una especie de manifiesto propio en forma de editorial titulado “un pacto por la defensa de la legalidad” en el que se criminalizaban las pretensiones de la Generalitat al respecto del referéndum y se alababan las medidas que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría anunció que se tendrían que tomar para frenar la “deslealtad” de Puigdemont.

También se han pronunciado al respecto de la defensa de la legalidad diarios como El Español o El País (este último con una noticia sobre una PNL presentada por el grupo parlamentario de Ciudadanos en Cataluña para el “apoyo institucional en defensa de la legalidad democrática en Cataluña”). Además, el Partido Popular, el PSOE y otros partidos sin representación parlamentaria como VOX o UPYD han utilizado también el concepto de “legalidad” como mantra principal para la construcción de sus respectivos discursos en torno al tema catalán.

(Léanse las siguientes líneas con voz fantasmagórica) Legalidad. Lo legal. La ley dice que. Hay que respetar la ley. La ley no lo permite. Solo se puede dialogar dentro de la legalidad. La legalidad vigente. (Ya se puede parar la voz fantasmagórica).

Se acostumbra a trazar un abismo entre lo legal y lo ilegal (mejor dicho, entre lo que, según aquellos que manejan la ley, ha de pasar por ella y lo que no en función de intereses muy concretos), entre constitucionalismo y anti-constitucionalismo, entre orden y desorden. Todo ello desde la realidad conceptual fabricada por las primeras opciones, las hegemónicas, y en detrimento de las segundas.

Quizá cabría preguntarse si la ley siempre es justa solo por su condición de norma jurídica; si lo ilegal siempre es negativo, violento e inaceptable solo porque reside fuera de los márgenes establecidos para la convivencia hasta un determinado momento; si una determinada Constitución sigue siendo útil y protege todas las necesidades de las personas que están sometidas a ella décadas después de su redacción inicial. Incluso, habría una de preguntarse qué había antes de que la ley fuera ley, cómo la ley se convirtió en ley, por qué de esa manera y no de otra, por qué unos determinados preceptos y no otros, en base a qué, como consecuencia de qué hechos, y un largo etcétera.

Utilizar la palabra “legalidad” de manera banal para dar empaque a un discurso que lo único que pretende es criminalizar todo aquello que cuestione unas ciertas prescripciones hegemónicas lo que consigue es, precisamente, restar validez y efectividad a dicho discurso. Lo hace ridículo y aburrido y lo aleja de la realidad de las calles.

Atendiendo a aquello de hacernos preguntas, sería interesante recordar algunas cosas que solo a través de la ruptura con la legalidad se convirtieron en logros de la sociedad civil que hoy los miembros de esa “legalidad” reivindican como victorias de la justicia y el parlamentarismo. Qué ironía.

De aquellas huelgas estos derechos

Los derechos de huelga, de reunión y manifestación son hoy una realidad incuestionable en el ordenamiento jurídico de la mayoría de países a nivel mundial (en términos teóricos, claro, porque hace mucho que se vislumbra una práctica contraria a la defensa de los mismos). Sin embargo, hubo un antes de esos derechos, no aparecieron por arte de magia en las constituciones de todo el mundo.

El 14 de noviembre del año 1.166 a.C., “obreros y artesanos egipcios construían el templo funerario de Ramsés III”. Había constantes retrasos en el pago de sus salarios (diez hogazas de pan y una medida de cerveza diaria) y el hambre se hacía cada vez más notorio. La situación era desesperante. Los obreros “abandonaron sus puestos de trabajo y permanecieron concentrados mientras no le pagaran lo que se les debía. “Hicieron sentadas, ocuparon edificios y acamparon una noche en el templo”. Así lo cuenta el portal Egiptomanía. En el Museo de Turín hoy se conserva el “Papiro de la Huelga” que recogía el testimonio de los manifestantes: “… los trabajadores traspasaron los muros de la necrópolis (se pusieron en huelga) diciendo: ‘Tenemos hambre, han pasado 18 días de este mes… hemos venido aquí empujados por el hambre y por la sed; no tenemos vestidos, ni grasa, ni pescado, ni legumbres. Escriban esto al faraón, nuestro buen señor y al visir nuestro jefe, que nos den nuestro sustento”.

Finalmente, los obreros consiguieron que les pagaran y el conjunto de sus acciones fueron consideradas como la primera huelga de la historia. No, claro que no tenían derecho a huelga. Se lo fabricaron ellos mismos. Aunque quizá tengan razón los “constitucionalistas” y lo que tendrían que haber hecho era dejarse morir de hambre, porque exigir el sustento vital no entraba dentro de la “legalidad vigente”.

 

Cuando el diálogo no sirve

Unos cuantos miles de años después de la primera huelga, tras años de protesta y peticiones formales a través de la participación en partidos políticos como el Partido Laborista Independiente, las sufragistas británicas “se cansaron de luchar con la palabra y pasaron a la acción. Deeds, notwords”. Así lo explica el diario El Mundo en un reportaje sobre las “sufragettes”. Por medio de la WSPU (Unión Social y Política Femenina) fundada en 1903con EmmelinePankhurst como lideresa referente, comenzaron a protagonizar acciones que las llevaron a estar fuera de los márgenes legales: sufrieron cargas policiales en manifestaciones como la de Londres en febrero de 1907; “se encadenaron a la verja de Downing Street, residencia del primer ministro, e incluso llegaron a entrar en ella; realizaban lanzamientos de octavillas desde globos; organizaban mítines multitudinarios para los que fletaban trenes (en el de 1908 en Hyde ParkThe Times calculó que 500.000 personas habían acudido)”, según narra la Universidad de Barcelona en un artículo sobre las principales luchas del movimiento sufragista.

Manifestación sufragista en Hyde Park el 21 de junio de 1908 / Foto: El País

Después de ello, engañadas de nuevo por los liberales -que prometían incluir a la mujer en el sufragio universal y finalmente desoyeron la petición-, la WSPU llevó a cabo en 1912 lo que denominó “el argumento de la piedra” y rompieron todos los escaparates de la zona comercial de Oxford Street en Londres. Fueron encarceladas, siguieron luchando desde la clandestinidad y continuaron los apedreamientos, los incendios provocados, las huelgas de hambre e incluso una de ellas, Emily Davidson, se arrojó a los pies del caballo del rey Jorge V en el Derbi de Epsom de 1913 y murió cuatro días más tarde, lo que “dio lugar a las manifestaciones sufragistas más importantes”.

En 1918, el Parlamento británico permitió votar a las mujeres mayores de 30 años. Fue el primer paso hacia el sufragio universal.

La jornada de ocho horas

Entre 1810 y 1817, cuando el empresario y socialista Robert Owen difundió la idea de que la calidad del trabajo está directamente relacionada con la calidad de vida del obrero y acuñó el lema “ocho horas de trabajo, ocho horas para vivir, ocho horas de descanso”, comenzó a gestarse la reivindicación de la reducción de la jornada laboral y con ello las protestas en los centros de trabajo a lo largo y ancho de EE.UU. con la jornada de trabajo de 8 horas como demanda principal.

Las condiciones de vida de las personas trabajadoras eran pésimas en EE.UU. en las décadas de los 70 y 80. El hambre y el cansancio eran notorios y con ello creció el descontento. La jornada laboral era, en muchos casos, de 18 horas y el trabajo infantil era una realidad irremediable. Como consecuencia de ello, los trabajadores empezaron a unirse, a organizarse y a protagonizar acciones de protesta. En 1886, la Federación Americana de Trabajadores, en su cuarta asamblea, estableció la petición al gobierno de la reducción de la jornada laboral a 8 horas, sin cuya toma en consideración se iría a la huelga.

“El presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo lasocho horas de trabajo diarias”. Sin embargo, los empresarios desoyeron la nueva normativa e incumplieron sus preceptos, lo que provocó que el 1 de mayode ese mismo año tuvieran lugar multitudinarias manifestaciones de trabajadores en múltiples ciudades de EE.UU. Cientos de miles de trabajadores salieron a la calle para exigir que se cumpliera la ley. En Chicago, en la protesta contra la empresa de maquinaria agrícola McCormick, la carga policial dejó varios muertos y un número indeterminado de heridos.

La respuesta de los trabajadores fue prolongar la huelga durante varios días. En ellos, la policía continuó cargando contra los manifestantes, asesinando a algunos de ellos, y los trabajadores siguieron agitando Chicago. El 4 de mayo, una carga policial con varios muertos y más de 200 heridos provocó que algunos huelguistas lanzaran una bomba, dejando a 7 policías muertos. Muchos trabajadores fueron detenidos, torturados, condenados y ejecutados. Los hechos fueron recogidos por periódicos como el Chicago Tribune (5 de mayo de 1886) o The New York Times (3 de mayo de 1886).

Mapa de los disturbios en Chicago en 1886 / Chicago Tribune

Según relata el portal Academic, a finales de ese mismo mes (mayo de 1886) “varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada laboral de ocho horas a centenares de miles de obreros”.

La abogada Isabel Elbal recuerda, en un artículo publicado en la revista La Marea, que la Constitución Española de 1978reza que “la justicia emana del pueblo” y que, sin embargo, el Poder Judicial, lejos de ser efectivamente “emanante de la soberanía popular”, está cada vez más “alejado del ciudadano medio y más próximo al defensor técnico del sistema establecido”, aquel que “no cuestiona el orden constitucional y lo acata ciegamente”.

La gestión de la problemática de Cataluña por parte del Gobierno actual se ha basado en “la resolución del conflicto político mediante la aplicación del Código Penal”. Ignorando el hecho de que el Estado español se circunscribe en términos teóricos como una democracia, Mariano Rajoy ha retorcido la “legalidad” para hacer que la justicia se convierta en un valor secundario, en un objetivo sin importancia. Lo mismo sucede con la democracia. A través de la continua reconstrucción del discurso oficial, se ha conseguido meter en el saco del desorden todo aquello que choque frontalmente con los intereses particulares del partido de gobierno y los poderes fácticos que lo mantienen. El imaginario colectivo es ahora el cajón desastre del franquismo, pues es evidente que se están vendido a precio de democracia políticas cuasi-fascistas sin que nadie se dé cuenta.

La legalidad que hoy defienden los partidos políticos y gran parte de los medios de comunicación abarca todas aquellas prácticas y medidas que, en cualquier país con un mínimo de salud democrática, deberían de estar consideradas como un delirio y deberían suscitar el rechazo masivo de la población o, como mínimo, de toda la clase obrera.

La reminiscencia de cómo únicamente sobrepasando los límites de la legalidad y del discurso de la legalidad se ha conseguido romper los techos de cristal de la injusticia (qué ironía), se torna necesaria en estos tiempos de enajenación democrática que está viviendo España. Pese a quien pese, es indiscutible que, frente a la opresión, la única receta útil siempre ha sido la desobediencia.

 

Los libros de autoayuda contra la clase obrera | 2 MINUTICOS

Los libros de autoayuda o de superación personal ofrecen soluciones particulares a problemas colectivos. Anulan la capacidad organizativa de la sociedad civil. Lo explico de forma amena en este vídeo:

Nunca estamos seguras

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Hace una tarde estupenda para ser esto Bilbao, qué extraño y qué bien. Sería un crimen quedarme en casa. Mira, un mensaje del grupo. Que si vamos a tomar algo al centro de la ciudad. Joder, pues claro. Va, me pongo lo primero que pille y fuera.

Hay que ver lo que tarda en llegar el ascensor cuando más ganas tiene una de salir a la calle. Uy, ya está aquí. Si antes lo pienso.

Cero. Uf, tampoco es que haga calor, eh. Pero esta chaqueta servirá, paso de subir otra vez a casa. Total, si voy a estar en un bar y seguramente habrá calefacción. Por lo menos hace sol, que, aunque no caliente demasiado, endulza el paisaje. La verdad es que Bilbao es una ciudad muy bonita. He acertado mudándome aquí para estudiar. Al principio todo es caos y desubicación, pero, joder, tengo dieciocho años, ¿qué más puedo pedir? ¡Ya iré aprendiendo!  En fin, ya debe quedar poco para llegar al sitio en el que hemos quedado. Creo que hay un teatro bastante conocido cerca. No estoy segura. Lo cierto es que debería salir a pasear y explorar la ciudad más a menudo.

La ría es una pasada. Aunque, a decir verdad, hoy parece un poco sucia. Se lo perdono a esta tierra tan bonita. Todo es verde mires donde mires. Es la recompensa por soportar lluvias casi a diario. Mis pupilas lo agradecen. ¡Qué llueva todo lo que tenga que llover, así se caiga el cielo! Qué exagerada soy, me he venido arriba. ¡Uy! Creo que me he pasado la calle. Al final voy a tener que poner el GPS, qué desastre. Bendita herramienta y bendita tecnología, ¿no? Ya estoy. Creo. Ah, sí, ahí están. Qué cabronas, han pedido ya.

Hola, ¿qué tal? Anda que esperáis. Vaya sol hace, ¿eh? Después de estar andando un rato tengo calor y todo. Quién lo diría. Buenas, una caña, por favor. ¿Qué tal el día, chicas? El mío ha sido algo aburrido, pero productivo. ¿Has estado toda la mañana durmiendo? Lo tuyo es un caso aparte. Veo que está siendo un lunes al uso para todas. Da gusto salir, al menos, un rato a tomar el aire. Oíd, he visto el cartel de una obra de teatro. Podríamos ir, creo que estará hasta la semana que viene. Gracias, ¿me cobras ya? Vale, gracias. Hmm qué fresca está.

¿Jugamos al billar? Os aviso que soy muy buena. ¡Venga, moved el culo! Va, yo echo la moneda. Pues hoy he estado practicando con la guitarra y he conseguir aprender a tocar una canción que me encanta. Qué gozada. ¡Bien! Vamos a lisas nosotras. Buen tiro. Sí, llevaba tiempo sin tocar, porque este verano no he parado de hacer cosas, pero ahora lo estoy retomando. He visto en las redes sociales las fotos de tu verano, tampoco lo has pasado mal tú, eh. ¡Mierda! ¿Cómo he sido capaz de meter la negra? Joder, qué mal. Pues nada, se acabó el juego. En fin, no voy a tardar en irme, que tengo que cenar, ducharme y demás antes de acostarme. A ver si quedamos más a menudo, ya que hemos coincidido en la ciudad.

No, tías, no hace falta que me acompañéis, si estoy a diez minutos de casa y hay buen alumbrado público. De verdad, no es necesario. Sí, os avisaré cuando llegue. ¡Agur! Me encanta usar palabras en euskera, ojalá se me pegue aunque sea el acento, qué chorrada.  Uy, pues ha anochecido bastante rápido, con estas se me pasa el tiempo volado. Bueno, me gustan mucho las ciudades en su versión nocturna. La luna y el alumbrado iluminan la ría y se ven los edificios reflejados en el agua. Qué pasada. Voy a echar una foto. Uy, vaya mierda, no se ve casi nada. Bueno, servirá. ¡Hala! Ya son casi las diez. Hoy me tocará acostarme tardísimo, veremos cómo me levanto mañana para ir a clase.  Anda, este edificio tan grande debe de ser el teatro que había por la zona. “Teatro Arriaga”. Vaya nombre. Está guay, seguro que por dentro es enorme y precioso. La fachada es bonita. En fin. Uy, se nota ya la oscuridad. Da un poco de miedo, no hay casi gente por la calle. Excepto ese hombre que, por cierto, viene en la misma dirección que yo. ¿No parece que me mira mucho? A ver si me va a estar siguiendo. No, ¿no? Va, no seas tonta, es un hombre sin más. Tú a lo tuyo. ¿Por qué ando más rápido? En serio, relájate, que no es nada. ¿¡Qué me va a hacer!? Además, a ver si va a ver que aligero el paso y va a pensar que le tengo miedo y eso lo incomoda. Además, es que no le tengo miedo. Ya no queda mucho para llegar a casa, voy a tranquilizarme. ¿A ver? Joder, es que parece como si me estuviera siguiendo, no deja de mirarme. Qué imbécil. Me estoy poniendo de los nervios. Va, voy a caminar como si estuviera tranquila. Si ando rápido o corro se va a pensar que estoy histérica. Y no lo estoy. Casi. Igual me estoy montando una película yo sola y el hombre va a comprar el pan. Me cambio de acera y listo. ¿En serio? Hostia, que se ha cambiado él también. Esto ya no me gusta. Voy a girar por aquí a ver si lo despisto. Venga, por favor, rápido, tengo las piernas ya cansadas. Vale, ya. ¿A ver? No viene. Uf, menos mal. No me estaba siguiendo, si es que soy una paranoica.

Venga, que en dos calles estoy en casa. Creo. ¿O no? Mierda, ¿dónde estoy? Qué desastre, me he perdido. Con los nervios me he desorientado. Menos mal que me queda batería, puedo buscar en el GPS. Bueno, primero voy a avisar a alguien de lo del tipo ese, por si acaso, yo no me fio. “Tía, creo que me ha estado siguiendo un hombre. Vamos, creo que lo he despistado y ya no viene, pero estoy muy nerviosa, tengo miedo”. “No, no vengas, si ya no me sigue, creo que estoy cerca de casa pero no sé dónde exactamente. Era para que lo supieras. Voy a poner el GPS”. A ver, la tercera calle a la derecha, luego la primera a la izquierda y ya estaría. Vale, voy a guardar el móvil a ver si con la tontería me lo van a robar. La verdad es que esta calle ni me suena, ¿cómo narices habré llegado hasta aquí? En fin, rapidito ya para casa, coño, el turismo para otro día. Ya no queda na…¡¡¡AAAAAAH!!! ¿Quién eres? Por favor, no me hagas nada. Por favor. Solo quiero ir a casa, por favor, déjame. ¿A un hotel? No, no, no. Por favor. ¡SUÉLTAME, JODER!

Corre, corre. Mierda, joder, me va a matar, me va a violar, joder, no puedo respirar, corre. ¿Qué coño hago? Me sigue, me está siguiendo. El teléfono, corre, que no se me caiga. Vamos, cógemelo, por favor, rápido. Vamos, va.. “¿Hola? Tía, ven por favor, estoy por la ría. Un tío me ha agarrado del brazo. Estoy corriendo, no sé si viene detrás. Joder, ven por favor, avisa a alguien y ven. Vale. Vale, no tardes por favor”. No puedo respirar, no puedo más. ¿Dónde está? Mierda, no lo veo. Ya no viene. Joder, joder, joder. Va a salir de cualquier lado. No, por favor. Respira. Respira. No está, hay más luz. Venga, enseguida viene ésta a por mí. ¿Dónde está? ¿Por qué no llega? Voy a llamarla. “¿Dónde estás? Tengo mucho miedo, no lo veo, no sé dónde está. Vale, perdona, aquí estoy, no tardes, por favor”. Vale, tranquila, ya llega. Tengo frío. Y calor. Qué mierda todo. Que llegue ya, por favor. No pienso llorar. Vaya basura, qué asco. Joder, ya estoy llorando. Sshh, que no te oigan, que no te oigan. ¡AHÍ ESTÁ! Joder, menos mal. Por fin. Bendito abrazo, lo más cálido desde hace horas. “Gracias por venir, siento la molestia”.

“¿Por qué has venido sola? Ah, joder, gracias. No puedo tranquilizarme, estoy muy nerviosa. Lo siento. Joder, es que soy idiota. Mis amigas… No viene,  ¿no? Estate atenta, por favor. Mis amigas han dicho de acompañarme a casa, pero les he dicho que no porque estaba cerca. Tendría que haberles hecho caso. Soy imbécil. Perdona, siento haberte hecho venir, no sabía a quién llamar. Muchas gracias. Gracias, de verdad. Ya, sé que el problema no es que yo vaya sola y que la solución no es ir acompañada, pero es que no podemos ir tranquilas por la jodida calle. Es enfermizo. No puedo evitar tener miedo. Es que… primero me ha seguido un hombre cerca del teatro Arriaga, ¿lo conoces? Pues ese, al lado de la ría. Y me he puesto muy nerviosa, pero nada, lo he perdido de vista. Y después ya me estaba tranquilizando un poco y, de repente, un tío me ha agarrado súper fuerte del brazo y me ha dicho que si quería irme con él a un hotel. Sí, tía, tal cual. Me he asustado un montón, al principio no podía soltarme. No sé ni cómo he podido escaparme y salir corriendo. Estaba acojonada y pensaba que me seguía pero después he visto que no estaba. Qué mierda. Casi no podía respirar del susto. Creía que me iba a violar o a matar, joder. Necesito llegar a casa ya. Sí, será mejor que me tranquilice. No, gracias, no hace falta, me he dejado la cena preparada”.

Ya estamos, al fin. “Nunca dejaré de darte las gracias. Sí, ya ha pasado todo. Sí, lo he pensado, pero no creo que lo haga. No sabría describirlo físicamente, no recuerdo su cara, ni siquiera sé si se la he llegado a ver. Solo he sido capaz de salir corriendo. No serviría de nada denunciar sin datos. Lo que sí he pensado es escribir sobre ello y contar lo que me ha pasado públicamente. A lo mejor ayudo a otras mujeres. No sé, lo pensaré. Oye, me da miedo que vayas sola a casa. Es muy de noche, ¿y sí te pasa algo? Bueno, vale, pero avísame en cuanto llegues. Muchas gracias, de verdad. ¿Segura? Ya… Ya sé que nunca estamos seguras”.

Oh Coño Todopoderoso | 2 MINUTICOS

Reabren la causa contra la protesta del Coño Insumiso de 2014.

Credo versión Coño Insumiso: “Creo en mi coño todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, creo en mi orgasmo, mi única norma, nuestro placer, que fue concebido por obra y gracia de mis pulsiones sexuales, nació de mi decisión libre, padeció bajo el poder del terrorismo machista, fue condenado, quemado e invisibilizado, descendió a los infiernos, con el pasar de los siglos resucitó de entre las represalias y subió a los cielos, está localizado en la parte superior de mi vulva y desde allí viene a proporcionarme placer, mientras esté viva y hasta que muera, creo en mi útero sagrado, me lo suda la Santa Iglesia Católica, creo en el bukake de los Santos, el pendón desorejado, la eyaculación de la carne y la corrida eterna. Himen” (Fuente: eldiario.es)

Ser LGTBIQ no está normalizado | 2 MINUTICOS

Se hace viral el vídeo de un chico diciéndole a su madre que es gay. ¿Eso es normalización? Piensa por qué si eres LGTBIQ tienes que contarlo pero nadie pregunta a los y las heterosexuales por qué lo son ni cuándo se dieron cuenta de que lo eran.

Queda mucho por hacer. Debatamos.

San Fermín para niños y niñas |20 MINUTICOS

Cambiar las fiestas populares para hacerlas más justas, cambiar la manera de divertirse en sociedad para no dañar a ningún ser vivo, pasa por cambiar la cultura hegemónica existente, que establece que hacer uso de animales y vulnerar sus derechos constantemente y al antojo de cualquiera es válido para el festejo.

Aquí un ejemplo casi nimio de cómo es cierto que la base es cultural.

 

Un debate a la altura del perejil

Ya me gustaría titular esta columna como “Crónica de una muerte anunciada”, pero es algo que con cierta seguridad no va a ocurrir. Según los datos que alojan las últimas encuestas, el PSOE no solo no está muerto de puertas para adentro -se conoce que su militancia ha creído en todo momento que solo estaba de parranda– sino que además existe posibilidad de remontada de cara a futuras elecciones generales.

cis mayo 2017

Barómetro del CIS – mayo 2017

Las tres candidaturas a la secretaría general del partido suenan a hueco en lo discursivo y a cuerno quemado en lo estético -que, por otra parte, es algo que también forma parte del discurso-.

Susana Díaz, la duquesa de Villa Recorte, se ha presentado como una inocentona -que, más bien, parecía una inocentada- que nunca ha roto un plato. Como si el 1 de octubre de 2016 nunca hubiera tenido lugar, como si no hubiera sido partícipe del golpe que se llevó por delante al entonces secretario general de su partido y que hizo posible que hoy siga gobernando el partido más corrupto de Europa.

Con tono casi heroico, la andaluza se ha postulado como la única candidata capaz de liderar un proyecto convincente y “100% socialista”. Pero, a pesar de la blusa roja y la mirada de aparente compromiso con la militancia, el discurso ha flaqueado, no porque no supiera transmitir su mensaje, sino porque, a estas alturas, es inevitable advertir a simple vista la incoherencia de sus palabras. Calificaba de “infame” al PP, tras posibilitar su gobierno. Y casi podía percibirse cierto aire Rajoyniano en frases como “El PSOE es mucho PSOE y hay que levantar el PSOE”.

“La izquierda útil de este país es la que cambia la vida de las personas”, decía también Susana Díaz. Pero nada, por más que insistía en posicionarse a la izquierda del tablero ideológico e insultaba ligeramente -tampoco vaya a pasarse- al Partido Popular, las redes denunciaban la realidad.

 

Patxi López ha hecho un gran esfuerzo por estar presente en el debate y evitar la polarización que ya Sánchez, hacia el comienzo del mismo, ha tratado de facilitar mostrando un gráfico en el que solo aparecían su candidatura y la de Susana Díaz. Ha sabido visibilizar su candidatura e, incluso, algunas voces dan por ganador del debate al ex-lehendakari. Sin embargo, el Riverismo -extremo centro celestino frente a los cuchillos voladores- adoptado para evitar la invisibilidad solo ha agudizado su inutilidad, confirmado el desinterés de la militancia hacia su candidatura y hecho más perceptible -si cabía- la estrategia para restar votos a Pedro Sánchez junto a la andaluza.

Su discurso no ha sido excesivamente incoherente puesto que ha apostado por la desideologización del mismo evitando posibles contradicciones. Aun así, y aunque ha conseguido salir bastante airoso del encuentro, nadie olvida que gobernó Euskadi gracias a los votos del PP.

pachipatxis

Y Pedro Sánchez, aparte de sonreír a cámara, solo ha resultado ser un mehafaltadoalgo para sus fieles, un eterno llorón para quienes están a su izquierda en el tablero (al aferrarse al clavo ardiendo, una vez más, del error de la abstención y del “no soy presidente por culpa de Pablo Iglesias”), y un fiasco en lo que a comunicación política se refiere. En algunas tertulias televisivas se le han destacado errores en lo referido al desenvolvimiento del debate respecto a su lenguaje corporal y su dejarse llevar cuando sus contrincantes hacían equipo para ponerlo nervioso.

Ya parecía vacío su discurso cuando, después de basar su campaña para las elecciones del 20-D en la reivindicación del socialismo y del progresismo, pactó con aquellos a quienes denominaba “muy de derechas”. Hoy no ha cambiado de estrategia y se ha presentado como el mártir que no es y con las mismas contradicciones de siempre. Para el 20-D salió con una bandera rojigualda más grande que el escenario en el que se encontraba, en febrero de este año decía que España es plurinacional, hoy que España es una gran nación indivisible. Tener unos ideales para cada día de la semana a veces pasa factura. Ni hacerse eco del 15M ha hecho creíble su postura izquierdista.

En términos generales, el debate ha sido flojo en contenido, en estructura y en desarrollo. No había dinámica excepto en ocasiones puntuales y las propuestas había que mirarlas con lupa o escucharlas con audífono y, aun así, ni rastro. Poco habrá servido a los llamados a votar para decidir, en cualquier caso. El debate real es el que está servido en las redes sociales, los bares y los medios de comunicación desde que el 20 de diciembre el PSOE comenzó a registrar sus peores resultados electorales.

Otro error: el intento, por parte de los tres candidatos, de hacer como que Podemos no existe. Ya les hubiera gustado que la realidad fuese de tal manera, pero, sin embargo, es otra. Podemos no solo existe sino que es parte de fundamental de las turbulencias a las que se enfrenta actualmente el PSOE, no como culpable sino como agente que ha roto el tablero político desde el inicio de la democracia en España. No se entiende el “crecimiento negativo” (usemos términos de moda) del PSOE, es decir, la tendencia vertical hacia abajo de su peso electoral, sin la irrupción de Podemos que, en primera y última instancia, es el partido que le ha comido media tostada.

Un debate alejado de la realidad inservible, una pérdida de tiempo, una muestra más de la decadencia interna del partido. Crónica, más bien, de un ridículo anunciado. Así y con todo, el PSOE crece en las encuestas de cara a unas futuras elecciones generales. La amnesia colectiva de la ciudadanía será el factor determinante, como siempre, del futuro del país.

  • Aquí el Storify de mi seguimiento del debate a través de Twitter.
  • Imagen destacada: Europa Press

Morralla

Hace unos días estuve en la pescadería y vi una caja con varios pescados diferentes, algo más pequeños que el resto, de otros colores, otras formas… y esa caja llevaba por nombre “Morralla”. Eso no era novedoso para mí, ya sabía lo que era la morralla y para lo que se solía utilizar: para hacer caldo.

Lo que me inquietó fue advertir que esto también sucede con los seres humanos. Cuando la sociedad observa en ciertas personas unas determinadas características que les parecen diferentes, esta las deja fuera de cualquier “grupo” conceptual o, lo que es peor, las agrupa en algún término improvisadamente despectivo con connotaciones abiertamente despreciativas. Es decir, se somete a aquellas personas que no figuran dentro de los límites de los cánones morales, intelectuales o físicos establecidos a una espiral del silencio, como explicaría Noelle Neumann, en la que la única fuerza gobernante es el inminente, absoluto e irreversible rechazo social a través de conceptos o consignas diseñadas para construir un bien y un mal, un sí y un no, un vales y no vales, de tipos de personas.

Y hablo de tipos de personas para reflejar lo que percibo de la fórmula por la que ha optado la mayor parte de la población humana mundial para encontrarse o saberse parte del planeta que habita. O eres un tipo de persona, o eres otro. No está permitido no formar parte de nada, no definirse, no clasificarse, porque, de esa manera, se pasa a no ser nada, aunque el interior de uno/a esté repleto de un todo inigualable.

Es inquietante comprender que algo que parece tan natural, o mejor dicho, tan innato a la razón humana como es la necesidad de definirse a uno mismo, es, al mismo tiempo, una de las peores condenas a las que somos capaces de someternos en nuestra vida.

Probablemente, los seres más libres de esta intolerante sociedad prefabricada sean, precisamente, aquellos a cuyas verdades ningún poder ni fuerza externa hayan logrado ponerles una miserable etiqueta.

Antes de abrir las puertas del sufragio, hay que abrir las puertas de la Educación

Ayer, 19 de abril, se aprobó en la sesión plenaria del Congreso de los Diputados, con el apoyo de los grupos parlamentarios de Podemos y PSOE, la toma en consideración de la Proposición de Ley Orgánica presentada por Esquerra Republicana, por la que se modificaría la Ley Orgánica 5/1985 del Régimen Electoral General, con el fin de ampliar el derecho a voto a los mayores de 16 años.

Al respecto de si es una buena o mala idea no pretendo pronunciarme. Lo que sí me gustaría, y es por ello que escribo estas líneas, es poner de manifiesto otro asunto en relación con el sufragio que me parece importante y primordial.

Está bien que se debata la ampliación del censo que relataba antes, ya que puede ser cierto que a los 16 años ya se tiene o se debe tener una cierta consciencia política o un interés algo más afinado con respecto a la actualidad política del país en el que uno o una reside. Eso no lo discuto. Yo misma he tenido 16 años y ganas de votar. Ahora bien, me parece bastante más urgente atender al hecho de que, en España –desconozco la realidad de otros países-, no se sabe votar. No se sabe votar en absoluto. Y cuando digo que no se sabe votar, no me refiero a que “si la gente supiera votar no votaría al PP” ni nada de eso. Es una cuestión que no tiene que ver con ideologías, sino con educación y conocimientos básicos de los que, por lo general, carecemos.

Desde pequeños nos enseñan a sumar, restar, multiplicar, dividir, jugar al baloncesto, calcular la raíz cuadrada de no sé qué, la tabla periódica de los elementos, la actividad geológica del planeta, el funcionamiento de los aparatos respiratorio y digestivo, las teorías del empresario, y un interminable etcétera. Nos enseñan a  ser posibles futuros emprendedores; a chutar más fuerte que nadie; a calcular matrices que nunca entenderemos para qué sirven ni en qué aspecto de la vida más allá de los libros de texto podríamos aplicarlas; a analizar sintáctica y morfológicamente oraciones para que aprendamos a escribir todos aquellos libros que no nos vamos a leer, pues se nos intenta más bien poco enseñar el maravilloso mundo de la lectura –salvando excepciones-. Y otro largo etcétera.

Nos enseñan todas esas cosas –que no dejan de ser importantes-, y no se nos enseña el funcionamiento de las instituciones que nos ‘representan’ y que configuran, regulan y modifican nuestras vidas: nuestras oportunidades laborales y sociales, nuestros derechos y deberes, nuestra posibilidad de entender el mundo de una manera o de otra. No se nos explica cómo están formados el Congreso, el Senado, ni las instituciones europeas, y se pretende que, luego, las intenciones de voto tengan sentido. No se nos muestra el camino hacia la comprensión del sistema que conforma la realidad que podemos vivir. No se nos ayuda a conocer el porqué de la existencia de esos órganos de representación ni se nos enseña, por supuesto, a cuestionarlos.

Hay gente que, ya en la madurez, no sabe en qué sobre ha de colocar qué papeleta. Hay gente que no emite su voto al Senado, no porque pretenda boicotear esa Cámara en base a unas determinadas ideas, sino porque no sabe ni lo que es ni la función que cumple. Hay gente que vota desde el total y profundo desconocimiento del programa al que está prestando su apoyo electoral. Hay gente que confunde proyectos de diferentes partidos.

No es de extrañar que los discursos desideologizados consigan captar una importante cantidad de votantes. No es de extrañar porque no estamos educados para tener valores e ideas claras sobre los temas más controvertidos y a la vez más trascendentales de la realidad social, laboral, jurídica, etc., que tenemos sobre nosotros, que nos pisa los tobillos al caminar. De hecho, es muy probable que no sepamos señalar los pies que nos zancadillean,  que frustran nuestras libertades, nuestros derechos y nuestras vidas. A la vista está.

Y, por supuesto, en este sentido, los medios de comunicación cumplen un papel fundamental. De la misma manera que no se incluye en ningún plan de estudios el conocimiento de las instituciones políticas, no se incluye la alfabetización mediática, la educación en medios. La educación en –o mejor dicho, ante- medios es algo que, en 2016, debería ser de carácter obligatorio. Cada día y a cada instante estamos expuestos a los innumerables mensajes que emiten los distintos medios de comunicación –que cada vez son más en número y formato- y no sabemos ni interpretarlos.

No sabemos porque, una vez más, no se nos ha enseñado a hacerlo. Se nos ha instado a engullir unos determinados contenidos televisivos, radiofónicos o de cualquier tipo sin necesidad de detenernos a analizar ni el más mínimo detalle de lo que estos nos ofrecen y por qué lo hacen de una manera determinada o desde una perspectiva concreta.

No se nos enseña a fijarnos en todos esos detalles que permite la maquinaria audiovisual y que escapa a nuestro control el 99% de las veces. No se nos enseña a identificar la intencionalidad de según qué gráficos, de según qué imágenes, de según qué tiempos o espacios en antena, de según qué expresiones, de según qué banalidades; ni a vislumbrar los recursos retóricos de los diferentes discursos ideológicos que reproducen los medios.

Decía Enrique Belda, profesor de Derecho Constitucional, en el contexto de una Jornadas de Transparencia y Buen Gobierno a las que asistí, que “no nos enseñan derecho, ni tampoco a administrarnos”. Y se preguntaba: “¿Si no sabemos administrarnos, cómo vamos a administrar una organización o estar capacitados para decidir quién lo hace mejor?”. Y es cierto aquello que dice. ¿Cómo vamos a votar con criterio si no sabemos cómo votar, por qué votar, para qué votar, ni siquiera lo que es tener criterio?

Lo que ocurre a partir de esta falta de educación en medios, en derecho y en funcionalidad institucional, es que nos vemos abocados a votar “libremente” desde la imposición, desde la irracionalidad. Un voto nunca será racional si no se emite con los conocimientos necesarios. Porque entonces no somos partícipes libres y activos del sufragio, sino diminutas partículas de una enorme masa maleable que dispara ‘poder al poder’ sin mirar dónde apunta.

Decía Belda, además, que “solo con una sociedad educada es posible hablar de un voto racional”, y que “es un error que el ciudadano no tenga que responder ante nadie al votar”. Y con ambas afirmaciones estoy de acuerdo.

Yo abogo por la inclusión de asignaturas encaminadas a formar ciudadanos activos que sean capaces de participar de la política de su país con dignidad y libertad, y con la disposición suficiente para dirigir sus actuaciones en base a una necesaria mirada crítica; en los planes de estudios de los centros educativos desde una edad considerablemente temprana.

Nos quieren sumisos, indefensos, manejables. Un pueblo nunca será libre sin el necesario empoderamiento educativo del mismo.

Antes de abrir las puertas del sufragio, hay que abrir las puertas de la educación.