Archivo de la categoría: ENTREVISTAS

Margarita Ruiz: “¿Estás vendiendo un producto o estás vendiendo mi cuerpo?”

WhatsApp Image 2018-03-01 at 23.31.03

Imagen cedida por Margarita Ruiz

Margarita Ruiz, natural de Murcia, tiene 21 años, es estudiante de Realización de proyectos audiovisuales y espectáculos y, desde enero de 2017, modelo en la agencia murciana Covers Models. Ha sido imagen de marcas como Inside, Rocai o Flamingos, entre otras. Se declara feminista y no se puede callar –afirma- “cuando hay algo que no le suena bien”. Nos habla de su experiencia en el mundo del modelaje y transmite su opinión acerca de la situación de las mujeres en esta industria y en la publicidad.

 

La modelo Cameron Russel, en diciembre de 2017, confesó en su cuenta de Instagram que, a la edad de 15 años, fue agredida sexualmente por el fotógrafo con el que hizo unas pruebas. A raíz de esta declaración, su perfil en las redes ha sido altavoz de hasta 60 casos de abuso a modelos.  Otras modelos, motivadas por las recientes denuncias de acoso por parte de actrices de Hollywood, también se han animado a hacer públicas situaciones de abuso vividas durante su carrera. ¿Has presenciado o vivido tú alguna situación de indefensión en primera persona desde que eres modelo?

 

Sí. Fue la única vez que me ha pasado algo así y desde entonces no he vuelto a trabajar con esa persona. Yo acababa de entrar en la agencia y me dijeron que tenía que hacer fotos en ropa interior o bikini (se hace para enseñar a las agencias cómo es tu cuerpo, si tienes tatuajes y demás) con un fotógrafo de renombre. Fui sin saber nada (normalmente no te informan mucho sobre el trabajo que vas a realizar, no te dicen exactamente lo que te vas a poner ni lo que vas a hacer). Me dieron un bikini muy pequeño y me asusté. Si esto se me llega a informar antes, hubiera dicho que no. Iba con una chica que era menor, sus padres firmaron el consentimiento.

En un momento dado, el fotógrafo me pidió que me quitase la parte de arriba. Pensé: “¿qué?”. No. Dije que no y fue que no. Pero después vi las fotos de la otra chica (yo no veía el trabajo de ella mientras lo hacía) y efectivamente esta chica sí que no llevaba nada, y era menor. Yo en ese momento no dije nada porque esta persona era bastante conocida, pero no volví a trabajar con él ni tengo interés en hacerlo. Yo tengo claro que hay cosas que no voy a hacer, porque tengo principios, y menos con alguien que no conozco.

En enero de este año, el New York Times publicaba que la reconocida compañía Condé Nast -propietaria de Elle, Cosmopolitan y otras publicaciones- ha establecido nuevas reglas para prevenir el acoso. Entre ellas se incluye no trabajar con modelos menores de edad, que no haya alcohol en los sets, que las modelos no se queden solas con fotógrafos u otros colaboradores, etc. ¿Crees que toda agencia de modelos o compañía propietaria de publicaciones de moda debería establecer normas de este tipo?

Por supuesto, porque parecen casos aislados pero no lo son, pasa. Se supone que, si un trabajo es realmente profesional, no debe haber ningún tipo de droga en el set. Ni de coña. Por otra parte, normalmente una sesión de fotos es una colaboración de al menos cinco personas, es imposible que estas cosas pasen, solo te dejan sola para cambiarte, nadie tiene por qué verte ni hacer nada. Pero, si estas cosas siguen pasando, será por algo, así que veo bien este tipo de medidas preventivas. Que todo se globalizara como una regla establecida sería positivo.

Christy Turlington, modelo de los años 90, dedicó unas palabras a propósito de la serie de denuncias que se desataron en Hollywood en torno al productor Harvey Weinstein. Decía que “el acoso y el maltrato siempre han sido ampliamente conocidos y tolerados en la industria de la moda”. ¿Dirías que es así? ¿El acoso y el abuso de poder son recurrentes en el mundo del modelaje?

Desde mi experiencia diría que no. El caso que he contado antes ha sido el único caso que he vivido y fue la primera sesión. Aunque es cierto que yo lo que hago son trabajos sueltos, porque a mí este mundo no me va. Me da dinero pero no me entusiasma. Pero bueno, no creo que el abuso sea algo recurrente, creo que hay otros problemas en el mundo del modelaje. Yo no he visto nada parecido. Tampoco tengo muchos amigos modelos.

Hablemos de redes sociales. Sin ellas no se entiende ninguna industria en la actualidad. Los trabajos que realizas para tu agencia no se quedan dentro de esta, sino que se comparte en las redes sociales. De esta manera, el público puede interactuar contigo directamente. ¿Has recibido algún comentario especialmente desagradable o inapropiado o conoces algún caso cercano?

Parece ser que, dentro de lo que cabe, tengo unos seguidores muy educados y, si piensan cosas, no comentan. Pero alguna vez sí he visto algún comentario con emoticonos que no me ha sentado bien. Son simples emoticonos, pero yo me pregunto “¿por qué?”, “¿para qué?”. Igual publico alguna foto en la que puedo ser –por decirlo de alguna manera- sugerente y la gente se cree con la libertad de comentar lo que le dé la gana. Emoticonos con babas y demás. Y, sinceramente, si no eres un amigo mío de confianza, la verdad es que me da un poco de grima. Pero en general no recibo comentarios así en público. Privados sí.

“Hay agencias que son nazis con los contratos”

Como modelo eres herramienta de y para la publicidad. Tu imagen, tu cuerpo, en última instancia, sirve a marcas concretas para vender sus productos. ¿Tienes o sientes que tienes libertad para elegir a quién sirves y a quién no? ¿Cuentas con algún tipo de herramienta de la que te puedas servir para rechazar ser imagen de una determinada marca cuyo producto o mensaje no te parece adecuado o no te interesa?

Depende de la agencia. Yo considero que en la mía, a lo mejor no tendré los mejores trabajos, pero tengo una libertad absoluta. Por eso estoy aquí. Podría estar en agencias en las que me salieran trabajos mejores, pero estoy contenta de poder decidir lo que quiera, cuando quiera y por los motivos que quiera. He rechazado trabajos porque tenía clase, porque no me encontraba bien o porque no iban conmigo con total libertad.

De la misma manera, conozco agencias que son –diría- nazis con los contratos. Exigen exclusividad máxima con multas de hasta 10.000€, etc. Y he trabajado con muchos modelos diferentes. Hay agencias en las que no tienes libertad ni para hacerte una foto a nivel profesional con un amigo tuyo, aunque no ganes dinero. Cedes tu imagen completamente a la agencia.

No es difícil encontrar diferencias entre imágenes de hombres y de mujeres en la publicidad. En ellos encontramos posturas, por lo general, más naturales. Sin embargo, en multitud de campañas podemos ver a mujeres siendo casi contorsionistas, con posturas incómodas e incluso peligrosas a simple vista. Hemos visto mujeres metidas en carros, haciendo formas con su cuerpo que en nada se corresponden con la realidad. ¿Qué opinas al respecto? ¿Has vivido alguna situación en la que la postura te incomodara o te pareciera surrealista o innecesaria?

Sí. De hecho, en la misma sesión de esta persona que contaba antes. Él está especializado en fotografía de desnudos y lo que pretende únicamente es crear sensualidad y provocar atracción con los cuerpos femeninos,  más que crear belleza. A mí no me han mandado a trabajar en nada así pero, si me dieran esas premisas, no aceptaría. Me preguntaría: “¿estás vendiendo un producto o estás vendiendo mi cuerpo?”. Veo horrible ese tipo de imágenes. Es publicidad hecha por hombres para hombres. Y la responsabilidad es de esas marcas que creen que es buena idea publicitar, por ejemplo, un perfume de esa manera.

También vemos continuamente –esta es la base de la publicidad sexista- cómo se reproducen los estereotipos de los roles de género en las imágenes publicitarias: hombres fuertes, con imagen de seguridad, control, dominio de la situación y del espacio, mirada al frente. En contraposición, mujeres delicadas, con imagen de debilidad y la mirada más bien dirigida hacia un lado. Las mujeres no miran, son miradas. ¿Se percibe esto entre las mujeres dentro del mundo del modelaje?

La verdad es que no. En el único trabajo en grupo que he hecho, nosotras éramos las dominantes, totalmente al contrario. En la publicidad en general claro que lo veo. Es publicidad dirigida a un cliente concreto, al caucásico de entre 20 y 30 años que consume mucho porno y demás. En los look books se hacen posturas rarísimas e incómodas. Se podrían hacer posturas para que se viera bien la ropa, el maquillaje o los zapatos, pero se busca la extravagancia, hay que llamar la atención.

Compartes agencia con otras mujeres y también con otros hombres. ¿En base a qué criterios se establece el precio a tus trabajos? ¿Se sufre la brecha salarial también en el modelaje; cobras menos que tus compañeros hombres por trabajos similares?

Creo que no es ya una cuestión de género. Dependiendo del trabajo se cobra una cosa u otra –yo no decido cuánto cobro, evidentemente. Tampoco sé cuánto cobran los demás porque no acostumbro a preguntar por ello. Por otra parte, también depende de la agencia. Dos chicas, dentro de una misma agencia, pueden cobrar muy diferente. ¿En base a qué? No lo sé bien, pero supongo que será en base a la cantidad de contratos que hagan, la subida de caché, que tengas una imagen diferente, etc.

En la campaña grupal que hice, los chicos, entre ellos, cobraban diferente; la otra chica no sé cuánto cobraba, pero sí sé que cobraba más que yo. Igual que sé que los chicos cobraban alrededor de 100€ más que yo. No sé si por el hecho de ser hombre o por la agencia. No sabría decirte, pero desde entonces pienso mucho en ello.  Pienso que influyen muchos factores. La agencia, por ejemplo, se queda normalmente con un 20% de tu trabajo, y cada una tiene sus normas.

“Me pregunto por qué en un rodaje en exterior el chico lleva chaqueta, pantalón y bufanda y yo tengo que ir con faldita y en tirantes”

A medida que la conciencia feminista va teniendo más repercusión en todas las capas de la sociedad, los roles se van deconstruyendo, hay situaciones y mensajes que se dejan de tolerar y vamos viendo imágenes y estilos diferentes. Tú tienes un piercing visible en la cara y apareces con él en las fotos sin problemas. ¿Es posible generalizar una publicidad y, por ende, un modelaje feminista y que fomente la libertad de identidad y de decisión?

Yo creo que sí. La moda innova constantemente y vuelve hacia atrás. Es cíclica. Aun así, pienso que sí se da una adaptación constante a las necesidades. Antes se criticaba y se marginaba más, ahora creo que cada vez se acepta más que cada uno tiene su propio estilo. Es más natural, ya no eres “el raro”.

Por otra parte, si se publicitan cosas que no entiendo por qué se tienen que publicitar, ¿por qué no va a publicitarse esto (el feminismo), que es un movimiento que beneficia a todo el mundo? Yo creo que es un pensamiento que hay que inculcar desde la educación, desde pequeños. Hay que enseñar que esa chica o ese chico que tienes al lado es otra persona, y que da igual el género o la raza. Hay que darle publicidad (al feminismo), y habrá quien diga que es porque está de moda y se saca dinero con ello, pero pienso que no es así. Yo si cobrara lo mismo que mis compañeros, estaría igual de feliz que ellos, por ejemplo.

Desde tu ámbito de conocimiento y de trabajo, el del modelaje y la publicidad, entre otros, ¿crees que se desaprovechan las herramientas disponibles para transmitir mensajes que puedan cambiar a mejor la situación de discriminación, violencia y desprotección hacia las mujeres?

Por supuesto, pero no interesa porque mueve dinero. El hecho de que decidan qué publicidad te estás comiendo en la televisión –tú y tus hijos- es una cuestión de interés, de control, de poder. Las herramientas están desaprovechadas porque se prioriza en la venta de productos a cualquier precio.

¿Qué se podría cambiar dentro del modelaje para que los trabajos tuvieran unos resultados menos sexistas?

Yo me pregunto por qué en un rodaje en exterior, por ejemplo, el chico lleva chaqueta, pantalón y bufanda –si me apuras-, y yo tengo que ir con una faldita, en tirantes y tengo que actuar como si no estuviera a 2ºC. O por qué a él tardas cinco minutos en maquillarlo y a mí una hora y media. Cambiar eso sería útil para transmitir una imagen diferente. Las mujeres no somos perfectas, ¿por qué se empeñan en hacer creer que lo somos? Lo único que se consigue es hacer pensar a las chicas que si no son perfectas no van a ser nadie en la vida. Hay que mostrar, además, la diversidad de cuerpos.

¿Qué le dirías a una mujer joven que esté pensando en adentrarse en el mundo del modelaje?

Muchas cosas. Lo fundamental es la madurez mental. Le diría que, hasta que no sienta que sus principios no van a ser perturbados por nadie, no lo haga. Tienes que ser una persona muy fuerte mentalmente para estar aquí. Tienes que enfrentarte a opiniones que te pueden afectar. Yo agradezco haber empezado con 20 años. Si hubiera empezado con 16, ¿quién me soportaría? Creo que sería una persona superficial y no apreciaría a la gente que me rodea. El mundo de la moda es así, es imagen y superficialidad. Le diría que no lo hiciera por fama, que los seguidores no importan nada, que medite mucho los trabajos –porque estás vendiendo tu imagen y puedes arrepentirte de muchas cosas- y que se forme, que estudie mucho. Pero, sobre todo, como digo, la madurez mental es clave. La necesitas para poder rechazar, para poder opinar, para no quedar como una estúpida el resto de tu vida.

 

Anuncios

Mundos Divididos: “Yo también he sentido cadenas, cosa que ahora no permito”

Detrás de Mundos Divididos hay una “persona que siente y no sabe cómo explicarlo, por lo que tiene que escribirlo”, concretamente una alfarrasinense de veinticuatro años que hace tres dejó a un lado sus presuntas inseguridades para contarle al mundo, a través de Youtube, que lo suyo era escribir.

A la edad de ocho ganó un concurso de poesía, pero no lo supo hasta hace unos días, que descubrió que su necesidad de transmitir su realidad mediante la escritura venía de lejos. Su mundo no está dividido, o sí, no lo sabe, pero lo que da nombre a su obra es el origen a pachas de un canal confeccionado entre dos amigas que finalmente decidieron tomar caminos separados en el mundo literario.

Tiene 55.913 suscriptores en Youtube, 20.312 seguidores en Facebook y más de 200.000 visitas en su blog. ¿Dónde está la clave? Según ella, en la escritura simple. “Si tengo que poner en mis vídeos que estoy hecha una mierda, pongo que estoy hecha una mierda”. La poesía no es para ella, “no he escrito ni la voy a escribir nunca”. Además, afirma, “si escribiera poesía tal vez la gente no se sentiría tan identificada”.

Rous

Imagen cedida por Mundos Divididos

Mundos Divididos es tangible desde hace ya 3 años. ¿Has notado algún tipo de evolución tanto en la calidad como en la variedad temática de tus textos?

Yo quería quitar el primer vídeo, porque es como intentado imitar la voz de Mónica Gae, no soy yo, y con el tiempo me di cuenta de que si quería hacer algo mío tenía que ser yo. Finalmente no lo he eliminado porque refleja mi evolución.

Con respecto a la calidad de los textos, yo escribo lo que siento. Mi ventaja o mi inconveniente es que escribo lo que me da la gana, no pienso en si queda bien o mal.

Poco más de un año después de empezar a hacer vídeos publicaste tu primer libro. ¿Qué sentiste cuando hiciste la presentación en tu propio pueblo?

Fue el último sitio en el que hice la presentación, porque no quería. Fui a Valencia y a otros sitios a recitar y no me importaba, pero en mi pueblo no quería porque me conoce todo el mundo y suponía dar a conocer una parte de mí que yo, en ese momento, no quería que la gente conociera. Fue el alcalde el que me animó a hacerla y fue medio obligada. Al final me gustó mucho, pero reconozco que me costó mucho decir que era yo la que estaba haciendo eso.

¿Tus cercanos te apoyaron desde el principio? ¿Sentiste que alguien comenzaba a hacerlo una vez empezaste a tener éxito?

Yo tenía el libro hecho, pero sin terminar, y lo publiqué gracias a que un amigo me insistió en que lo terminara. Y tengo la suerte de que siempre he notado apoyo tanto de mis padres, que, aunque en un principio me negué, hicieron una inversión previa en ello, como del resto de gente cercana a mí. Hay gente del pueblo con la que, a lo mejor, no me llevo bien y luego me ven y me dicen que les gusta mucho lo que hago, pero pienso que ya no. Esa gente no me importa. Yo soy muy mía, yo y mi gente. Lo que pueda pensar el resto ahora mismo me da igual.

¿En algún momento te has planteado publicar con una editorial?

De momento no, porque es verdad que haciéndolo yo es mucho más trabajo pero es lo que yo quiero. Nadie me puede decir que no ponga un texto o no diga tal cosa. En mi libro hay una página en blanco que pone “en los libros, como en la vida, hay gente que no te aporta nada y tienes que pasar página”. A lo mejor una editorial no me permitiría dejar una página en blanco. Yo hago lo que me da la gana. Autopublicar te da muchísima libertad.

De momento así me ha ido bien, la gente que ha querido comprar ha podido hacerlo porque se puede comprar por internet a nivel mundial. Hay editoriales que solo distribuyen en España. Yo tengo más seguidores en México que en España, aunque suene raro. Lo que me interesaba, entre otras cosas, de la autopublicación era que llegase allí.

¿Da Youtube y la venta de libros para vivir?

Depende. El primer mes que publicas el libro te da para vivir tres meses. Pero el libro es como todo, cuando lo sacas lo compra todo el mundo, y luego la gente que ya lo ha comprado, lógicamente, no va a volver a hacerlo. Algo que me ha sorprendido es que se siguen vendiendo libros, porque cada vez hay más gente en el canal y al descubrir que tengo un libro publicado deciden comprarlo. No es lo mismo que el primer mes, pero sigo vendiendo libros. Ahora, solo con Youtube o solo con los libros no te da para vivir. Si lo juntas, dependiedo de la gente que vea los vídeos y demás, hay meses que sí y meses que no.

“A veces escribo lo que me hubiera gustado que alguien me dijera cuando estaba mal”

Además de publicar, también pusiste voz a la intro del último disco de Forraje, que se grabó en DVD como último concierto de la última gira del grupo en Madrid. ¿Cómo surgió la oportunidad?

Yo había hecho una versión de una canción de Forraje y se ve que Lülu, el ahora excantante de Forraje, la vio y le gustó, y cuando fueron a sacar el último disco me habló para ver si quería hacer la intro de “Quince duchas de agua helada”. Yo era seguidora de ese grupo y me dio mucho vértigo. Pensé en no hacerlo, pero hablando con mi gente, que me animó, terminé grabándolo, y en el concierto de Madrid, en la Sala Caracol, lo pusieron y quedó grabado en el dvd de Forraje.

Normalmente escribes en primera persona, pero, ¿eres tú la que siente, ama, odia, llora, vive en tus textos?

Depende. La mayoría de cosas sí las escribo sobre algo que he sentido yo, aunque seguramente no en el momento. La gente dice que cuando se está mal es cuando mejor se escribe, pero yo, cuando estoy mal, lloro, no escribo. Entonces, si he estado mal en el pasado, escribo hoy lo que sentía en ese momento.

Algo que antes siempre hacía era escribir triste, porque le gusta a la gente y a mí me saca muchas espinas. Ahora si escribo triste siempre tiene un final de superación. Muchas veces lo que escribo es lo que me hubiera gustado que alguien me dijera cuando estaba mal. “No dejes que te pisen”, “si te está doliendo no te está queriendo bien…”, etc. Hay gente de 14 años que me habla y veo que está confundida con lo que es el amor y me pongo nerviosa de ver las relaciones que tienen con esa edad. Y eso que yo también las he tenido, yo también he estado presa en una relación y también he sentido cadenas, cosa que ahora no permito.

Entonces, hay veces que alguien me cuenta una historia y escribo sobre ello, pero la mayor parte de mis textos son cosas que he vivido yo.

¿Lees para escribir? ¿Qué te hace coger papel y boli cada día?

Leo muchísimo. Elvira Sastre, por ejemplo, me inspira mucho para escribir. Hay frases suyas a partir de las cuales puedo sacar un texto. Pero no, normalmente a lo mejor estoy en la cama y digo “me tengo que levantar a escribir”. Otras veces es al contrario, me pongo delante del ordenador y me pongo a escribir y si me sale algo bien y si no nada. Entonces, sí que leo mucho, pero porque me gusta. Sí es verdad que leo a gente que hace lo mismo que yo, prosa poética, porque me ayuda de alguna forma a escribir.

Tus textos suelen ser sobre amor, ya sean positivos o negativos, pero también tienes algunos más reivindicativos o de crítica social. ¿Por qué no escribes más de ese tipo?

Porque es más fácil escribir sobre el amor o el desamor. Tampoco quiero que mi canal se convierta en un canal de política. Quiero escribir en cada momento lo que yo sienta, lo que a mí me mueva. Si hay un día que me apetece escribir sobre que una mujer tiene el mismo derecho que un hombre, por ejemplo, lo escribo, pero la mayoría de veces me sale más sobre amor o desamor.

Al tener tantos seguidores y ser tan constante en la publicación de vídeos, ¿alguna vez te has sentido obligada a escribir?

Sí. Y no me gusta. Yo, de 5 vídeos que subo a la semana, a lo mejor realmente he sentido escribir tres. Yo tengo una ventaja y es que puedo ser, entre comillas, una máquina de escribir. Ahora me das un ordenador y te escribo un texto, de lo que sea. Pero no lo siento. Muchas veces lo he hecho y la gente no lo nota, porque le gusta, pero yo sí lo noto y la gente que me conoce sabe que ciertos textos no los he escrito porque me haya apetecido o lo haya necesitado.

Y no me gusta. Yo escribo porque quiero gritar cosas y no quiero que sea una obligación. Me he propuesto que, si no me apetece escribir, no voy a hacerlo. Porque la gente no lo nota pero yo me fuerzo y si me fuerzo no me gusta el resultado de lo que hago. Y si no me gusta a mí…

¿Cómo se vive el hecho de que haya gente que comente tus textos diciéndote que le ayudas o que se siente identificada con lo que transmites? ¿Sientes responsabilidad?

Nunca me lo he tomado como una responsabilidad. Me acuerdo de una chica, que fue la que más me marcó, que me dijo que llevaba un año y medio en una relación sufriendo maltrato psicológico y físico y que en uno de los vídeos se dijo a sí misma: “tengo que salir de aquí”. Me dijo que gracias a eso había salido de ahí. Que una chica te diga que gracias a ti se ha ido del lado de una persona que la está maltratando… Yo no sabía ni dónde meterme. No es una responsabilidad, pero cada vez que alguien te dice algo así te marca.

“A mí, el texto en el que más visitas tengo, no me gusta”

¿Guardas recuerdo de algo extraño o sorprendente que te haya pasado con algún seguidor?

Hubo una ocasión en que lo pasé fatal. Me habló una chica y me dijo que su prima había muerto de cáncer con 18 años y que ambas eran seguidoras mías. Quería leer algo mío en el entierro y me pidió que escribiese algo para ello. Sentía que no podía decir que no pero no sabía qué decir. Las palabras que yo podía decir no iban a ser suficientes. Lo pasé mal para escribir eso. Se lo envié a la chica, pero ahí sí noté cierta responsabilidad.

¿Hay algún texto que a priori no creyeras excesivamente bueno y luego resultara gustar mucho? ¿Y al revés?

El texto de “Hoy te he vuelto a recordar”, que es el que más visitas tiene (540.673), a mí no me gusta. Y no sé qué le pasa a la gente con ese texto, que despuntó, tiene el doble de visitas que el resto. Para mí es un texto que está bien pero no es de mis favoritos ni de lejos.

El de “Unos tanto y otros tan rotos”, por ejemplo, es un texto que me gusta muchísimo, que me parce que es un texto que hay que escuchar y solo tiene 6.400. Y hay otros que a lo mejor he escrito por obligación, como decía antes, y tienen 30.000. No suelo estar de acuerdo con la gente. (risas) Hay un texto que me parece precioso, “Sin motivos y a la vez por mil razones”, que creo es el que más visitas merece pero no es triste y la gente no lo escucha tanto.

Respondiendo a preguntas cortas…

  • Una canción que te salve la vida: Por verte sonreír, de La Fuga.
  • Una canción que nadie se esperaría que te guste: Se nos rompió el amor, de Rocío Jurado.
  • Tu texto propio favorito: Por todas tus heridas
  • Un lugar para amar: El lugar es quien tienes al lado, no un sitio concreto.
  • El lugar más extraño en el que hayas escrito un texto: En el festival ViñaRock a las 6 de la mañana.
  • Un libro que te haya cambiado/impactado: El sexo de la risa, de Irene X.
  • Un/a poeta que te sorprendiera: Iago de la Campa

¿Qué te sugieren estas palabras?

  • Amistad: Confianza
  • Cerveza: Amigos
  • Familia: Todo
  • Música: Vida
  • Valencia: Hogar
  • Madrid: “Ella es Madrid”
  • Poesía: Música

Si le preguntas sobre su futuro, Mundo Divididos responderá que no quiere verse de aquí a diez años, sino que prefiere “vivir el día a día”. Y sí, se aproxima a las estanterías de todos sus seguidores el segundo libro, pero hasta sobre ello se resiste a adelantar información. Ahora prefiere brindar “por estar viva”.

|Co-autora: Ainhoa Canales |

 

El IX Seminario de Medios de Comunicación y Cooperación Internacional reivindica una sociedad igualitaria

“Es necesario un periodismo que analice los conflictos y que pertenezca a los ciudadanos”. Con esta idea daba comienzo la IX edición del Seminario de Medios de Comunicación y Cooperación Internacional organizado por la Asociación de la Prensa de Cuenca y Cáritas Diocesana en Cuenca. El evento, que llevaba por título “Guerras y conflictos”, abordó la problemática desde el punto de vista periodístico y de cooperación humanitaria, haciendo referencia a la labor de Cáritas en muchos de los países en conflicto y señalando las nociones básicas para entender los conflictos armados en la actualidad.

En este sentido, Yago Aparicio, técnico de Acción Humanitaria de Cáritas, explicó en su ponencia que, aunque “ahora hay menos guerras” en el mundo, desde el 11-S hay más incertidumbre. “El conflicto armado de hoy en día es nacional con proyección internacional, entre grupos sociales y menos organizado, lo cual genera inseguridad en la población y da alas al populismo y al rearme”, explicó Aparicio a la vez que recordó que, según el derecho internacional, ni el terrorismo ni querer imponer regímenes democráticos en un país son razones para usar la fuerza.

Por su parte, Cristina Sánchez – periodista de Radio Nacional de España y directora del programa “Países en Conflicto”- puso ejemplos concretos de los efectos que estaban teniendo las guerras en la población civil de los países. Así expuso la historia de Mina, una mujer de Afganistán que, tras morir su familia a causa de un mortero, “dejó de existir para la sociedad afgana” y se vio obligada a la mendicidad, pues en el país no había dinero para programas sociales. “Los millones de la comunidad internacional no repercutieron en la población civil, pero sí encontraron la manera de que todos los señores de la guerra tuvieran una buena casa y un puesto en el parlamento en Afganistán”, aseguró Sánchez, algo de lo que Mina y el resto de afganos tenían plena constancia y rechazaban de plano.

La periodista destacó el principio de corresponsabilidad entre la audiencia y los medios y afirmó que no es equidistante: “sí hay malos y buenos, no podemos poner a la misma altura al agresor y al agredido”. Confesó que no tiene soluciones definitivas pero que sería de gran ayuda tener en cuenta la resolución de las NN.UU. en la que se afirma que la presencia de la mujer contribuiría a la prevención y resolución de conflictos, ya que, según indica, cuando estas participan los acuerdos de paz “tienen un 35% de posibilidades de ser más duraderos”.

Además, en lo referido al trabajo periodístico, puso de manifiesto la dificultad que tiene hacer información internacional debido a los costes de desplazamiento y apuntó formas alternativas de cubrirla a través del uso de las nuevas tecnologías. Aseguró estar “muy orgullosa de trabajar en un medio de comunicación público, aunque no tanto de los que lo están dirigiendo”. Remarcó que hay que diferenciar entre direcciones de medios de comunicación y periodistas que “hacen muy bien su trabajo”.

(Hacer click en la imagen para ver entrevista)

criitna

El conflicto en Colombia

La tercera ponencia trató los cincuenta años de conflicto en Colombia y se desarrolló a cargo de Roser Gil, técnico en Colombia de Cáritas Española, y Santiago Barnuevo, periodista de RNE. En ella se destacó que, aunque las FARC constituyan el mayor conflicto armado del país y monopolicen la atención mediática, este no es el único existente, y se apuntó al narcotráfico como hilo conductor de la violencia y de los grupos armados en Colombia.

Santiago Barnuevo señaló cómo los “52 años de muerte y destrucción” en Colombia han provocado alrededor de 8 millones de afectados y reiteró que, sin la solución de la problemática de los cultivos- desencadenante original del conflicto-, sería muy difícil conseguir una paz duradera. Barnuevo apostilló que la baja participación en el referéndum sobre el acuerdo de paz se debía a que no había existido una participación real de la sociedad en la negociación. Por ello, muchas personas consideraban que se les estaba “imponiendo un tipo de paz”.

Quiso, también, hacer hincapié en la vulnerabilidad de las mujeres en Colombia señalando que, durante el conflicto, la violación ha sido “un estilo de vida” y que el 97% de los casos de abuso reconocidos y denunciados se han saldado con la impunidad de los responsables. Además, y como añadido, el 40% de dichas denuncias tenían que ver con niñas de entre 10 y 15 años. Sin embargo, aseguró que, desde la firma del acuerdo, ha habido un cambio de actitud en el país y que muchos colectivos sociales se están organizando para lograr un Estado más democrático.

(Hacer click en la imagen para ver entrevista)

santi

Entrevistas en directo

Para finalizar la jornada, el periodista de Ser Cuenca, Paco Auñón, entrevistó en directo a dos emigrantes que actualmente viven en España debido a problemas socio-políticos en sus países de origen. David Cruz, salvadoreño de 23 años, relató que se vio obligado a abandonar el país y a pedir asilo en México por reiteradas amenazas de una pandilla criminal de su localidad. Tras serle negada la petición y estar meses encerrado en su casa para evitar el peligro, pudo venir a España: “valoro la tranquilidad de aquí, pero me pesa que mi familia siga estando allí en esa situación”, afirmó. En este pesar coincidía también Lessin, un joven congoleño que emigró hace 11 años del Congo Brazaville por ser testigo de una matanza por parte del gobierno y dejó allí a su familia.

Autoras:

   – Cristina Dolz

   – Andrea Rubio

Víctor Bueno: “La revolución tiene que ser un proceso personal”

El veinteañero Víctor Bueno, guadalajareño de sangre y madrileño de corazón, convierte la injusticia social en letras y acordes cada vez que puede. Al terminar el bachillerato de artes, pretendía estudiar sonido, pero finalmente decidió invertir su oxígeno en llenar de crítica todos los micros abiertos de Madrid. Se descalza para cantar y, aunque tiende a agachar la cabeza para sonreír, expone sus ideas con precisión y seguridad.

dsc_0009

Víctor Bueno en Retiro

Para quien no te conozca, ¿cómo te definirías?

Es complicado. Definir lo que vemos y a las personas que conocemos parece mucho más fácil que a uno mismo. Si me tengo que vender, quizá me vendería como un  cantautor que hace lo que le da la gana. Nací con vocación de ser cantante de rock and roll, pero hubo un día en que me di cuenta y me dije “no, tú eres cantautor, y lo demás está de más”.

Has tocado en Madrid, Plasencia, Cáceres, Ferrol, Guadalajara… Y la ruta continúa por Valladolid, Salamanca, e incluso estarás presente en Viña Rock. ¿Cómo se te presentan esas oportunidades?

Esos conciertos surgen en el momento en el que me pongo en el ordenador, en casa, empiezo a buscar sitios donde tocar y me dejan. Ninguno es que me hayan contratado. Lo del Viña es muy gracioso porque, cuando lo publiqué, mucha gente empezó a preguntarme sorprendida. Lo que vamos a hacer en realidad es un concierto en el camping. (risas) Montaré un altavoz y haré un concierto con un amigo rapero que toca también la flauta travesera. Creo que va a quedar muy guay.

¿Tu música recibe influencias de otras agrupaciones musicales o cantantes?

El comportamiento humano en sí está basado en la influencia. Los homínidos lo aprendemos todo a través de la imitación. Con la música pasa igual, creo que no hay melodías por inventar, todo se versiona. En mi caso, al principio estaba influenciado por el rock and roll en castellano, ahora por el mundo del cantautor.

¿Cómo definirías tu música si tuvieras que clasificarla en algún género?

Si tuviera que encajarlo en Spotify, ¿no? (risas) No lo sé. Creo que antes sí tenía un estilo más de balada, pero ahora hago lo que me viene. No sería capaz de definirlo, podría meter cada canción en un estilo, pero toda la obra no.

Libertad 8, Aleatorio Bar, La Fídula, Fulanita de Tal… son bares en los que se organizan micros abiertos musicales y poéticos. ¿Son realmente útiles estos espacios para los y las artistas que están empezando? 

Mi opinión es que sí, sin duda. Creo que es muy necesario para el movimiento de la cultura en una ciudad. Es muy importante que existan esos espacios. Cuando escribía mis primeras canciones, yo quería ir a La Riviera y llenarla, obviamente, pero ni tenía público ni tenía forma de hacer un concierto mío, ni tenía repertorio. Entonces iba al micro abierto, había 20, 30 o 40 personas que me estaban escuchando sin tener que mover yo a un público particular. Eso muy complicado. Luego pienso que es muy importante.

Por otra parte, en el caso, por ejemplo, de Libertad 8 hay mucho nivel, nunca te regalan el aplauso y eso te hace saber dónde estás en cada momento. Cuando recibes un poquito de ese aplauso te das cuenta de cómo avanzas y de la manera en que lo haces. A mí me aporta mucho.

¿En qué momento das el paso de participar en micros abiertos?

Hoy, casualmente, buscando unos apuntes, he encontrado una hoja que escribí el primer día que fui al Libertad 8, creo que fue el 3 de abril de 2015.  No fue el primer micro abierto al que fui pero sí fue el primero al que fui asustado, porque Libertad 8 es como el templo de la canción de autor, y es un sitio conocido en muchas partes del planeta. Es alucinante que un bar, por el hecho de acoger a la canción de autor, sea tan conocido.

La primera vez que fui a un micro abierto estaba en un proceso de montar bandas de rock and roll, tenía alrededor de 5 bandas y ninguna salíamos a tocar, pero me gustaba estar en movimiento e ir todos los días a la sala de ensayo. Recuerdo entonces que habíamos empezado a formar un grupo en Vallecas. Nacimos con la idea de tocar canciones del estilo de Extremoduro y un día le dije al guitarrista que había un micro abierto en Rivas y me apetecía ir. Toqué una o dos canciones mías y una de Rulo y fue precisamente porque no estaba preparado para dar un concierto como tal pero me quería subir a un escenario. Creo que, posiblemente, ir a un micro abierto surge por la necesidad de medirte y de verte en un escenario.

dsc_0007

Víctor Bueno en Retiro

¿Le pedirías algo a las instituciones en materia de oportunidades para el mundo de la música?

Es clara la respuesta: que se despenalice la música en directo. No puede ser que haya bares que tengan que echar el cierre porque no pueden hacer música en directo por las condiciones de los ayuntamientos y de los gobiernos. Entiendo que lo del ruido es algo que hay que medir, pero creo que todo el mundo podría hacer un concierto en un bar.

Y también sería muy importante despenalizar la música callejera. Entiendo también que hay algunos lugares en los que se debe regular, como son los centros de las ciudades, porque si no se llenarían, pero tiene que haber cultura en todos lados sin ningún tipo de prohibición. Creo que esas serían las dos cosas que habría que gritarle a la cara a las instituciones.

En tus canciones prima la crítica social y política. ¿Por qué crítica social y, de alguna manera, activismo musical, y no canciones de amor al uso? ¿Qué te lleva a escribir ese tipo de letras?

Mis primeras canciones eran de amor y desamor. Luego empecé a verme desde fuera, me miraba desde otras perspectivas y no entendía qué hacía escribiendo canciones de amor. A partir de ahí descarté hablar sobre ello, creo que no es útil. Todas las personas podemos enamorarnos y des-enamorarnos y no hace falta que nos cuenten cómo es.

También coincidió con que yo venía de un colegio privado de curas y estaba muy influenciado por ello. Vine a Madrid, conocí la escuela pública, conocí a las personas de la escuela pública, conocí el hecho de amar a otras personas que no son de tu cultura o de tu país y estas cosas básicas que de otra forma no hubiera podido conocer. Me pilló esa época entre ver cómo estaba el mundo y escribir sobre mi mundo. Descarté lo segundo, porque no le interesa a nadie, y pensé que era útil escribir lo que sucedía y propagarlo mediante las canciones.

Y ahora estoy en un momento en el que creo que tampoco es suficiente con escribir lo que ves y lo que hay y analizarlo. Los análisis ya están hechos, tenemos que ponernos a trabajar en dar soluciones, más bien por medio de uno mismo que a gran escala.

¿Combinas el activismo musical con el activismo en la calle?

Sí, pero tampoco mucho. Me he decepcionado muchísimo con lo que yo defino como grupos de izquierdas. No me refiero a los grupos de izquierdas como ideología sino como formas de actuar, asociaciones asamblearias y demás. He estado en muchas asociaciones y en organizaciones con fines sociales y al final me di cuenta de que pasábamos muchas horas debatiendo sobre el color de una pegatina, sobre la frase que íbamos a poner en una camiseta o sobre lo que íbamos a hacer en vez de haciendo cosas.

Entonces, he llegado a la conclusión de que la revolución tiene que ser un proceso personal, un proceso que tenemos que hacer con las personas que nos rodean más que a gran escala. Creo que si tú piensas que no debes tirar aceite por el fregadero para que no vaya a los ríos, en vez de ir a protestar y a tirar bengalas, a lo mejor es más útil no tirar el aceite por el fregadero y conseguir que no se haga en tu casa.

Volviendo a la música. ¿Te has planteado grabar un disco o un EP?

Desde que empecé a hacer la primera canción yo ya tenía el disco hecho. (risas) Hice una canción y dije “esto ya va, esto tiene que..”. Me fui dando cuenta de que no, de que había que hacerlo con calma. La primera canción la terminé en una semana y me motivé. La grabé en el estudio, me gasté un dinerito, sonaba muy bien, pero me di cuenta de todo lo que estaba haciendo, y tampoco quería sacar un disco sobre amor. Y al final creo que voy a tener que forzarme a sacar algo inminentemente, porque me estoy volviendo tan perfeccionista en algunos casos que al final no hago nada. Quiero que la canción sea perfecta, que acabe en la nota exacta que quiero, etc., y al final, o tienes unas aptitudes cojonudas o, en mi caso, no voy a conseguir esa perfección que tengo en mi mente.

Tengo pensado sacar algo, pero no tengo un proyecto hecho. No sé si tengo que hacer lo que debería según mis cánones o lo que yo quiero en ese momento.

¿Lo harías con una discográfica u optarías por la autoproducción?

Autoproducción, sin duda. Y quiero hacerlo yo, diseñarlo yo (o un amigo, pero que sea lo más cercano posible a mí). Un disco ya no es un producto o un simple medio de ganancia, tiene que ser algo muy tuyo, es tu niño. Tengo que estar muy convencido de lo que hago.

Aparte de eso, no quiero saber nada de las productoras, en principio. Hasta que no salga una productora de discos que considere honesta y que sea algo que trabaja a escala cercana… De las grandes compañías, en principio, no quiero saber nada. Porque a mí me van a intentar manipular a toda costa. Si yo fuera Sabina, podría contratar con quien fuera porque publicarían lo que yo quisiera. O no, no lo sé. Pero no quiero saber nada de las multinacionales.

Algunas preguntas cortas:

  • Una canción imprescindible: La vida es la mayor canción imprescindible. Si quieres una canción de verdad… es imposible.
  • Un libro que te haya cambiado la vida: Hubo uno, que no era una novela ni nada, sobre el análisis del lenguaje corporal que me dejó loquísimo. Lo empiezas a leer y ya no puedes no prestar atención a esas pequeñas cosas.
  • Una canción para practicar sexo: alguna muy africana, con tambores, ¿no? (risas)
  • La película que te define: El guerrero pacífico
  • Un lugar para morir: Galicia

¿Qué piensas o sientes al escuchar estas palabras?:

  • Amor: Vida
  • Política: Circo
  • Música: Vibración
  • Hambre: Ímpetu
  • Democracia: Telón
  • Pobreza: Indigno
  • Dignidad: Libertad
  • Madrid: Todo

¿Qué esperas de tu futuro en relación con la música?

Trabajar poco y vivir bien.

(Hacer click en la imagen para reproducir vídeo)

Mario Marzo: “No hay nada como salir para abrir la mente, e invito a todo el mundo a que lo haga”

Cinco años después del final de Los Protegidos, Mario Marzo vive inmerso en sus estudios musicales y en su canal de Youtube en Berlín. En un hueco entre los múltiples proyectos audiovisuales que está desarrollando, el actor y pianista madrileño hace un recorrido por su trayectoria profesional y relata las ventajas e inconvenientes que experimenta un joven de veintiún años que decide buscar su independencia económica a 1.870 kilómetros de casa.

mario-2-alex_domarco

Mario Marzo frente al piano / Foto: Álex Domarco

Se te conoce, principalmente, por tu participación en la serie televisiva Los Protegidos, pero en la actualidad te dedicas a otras cosas. ¿Quién es Mario? ¿Cómo definirías tu vida profesional? ¿Cómo te presentas ante el mundo?

Es una pregunta bastante difícil. Yo llevo trece años tocando el piano, es lo que más he hecho en mi vida, seguramente, junto a comer y dormir. Entonces, se podría decir que soy pianista, que soy músico. Aunque, realmente, el dinero que gano no viene, para nada, del piano, porque soy músico clásico, no estoy en un grupo de rock-pop en el que pueda ganar dinero por conciertos o festivales. También he trabajado como actor y ahora mismo estoy dirigiendo mi primer documental. Eso es lo más serio que podría decir. (risas)

Tienes veintiún años y vives en Berlín de manera independiente. Hay quienes dirían que tal vez eres un poco joven para haberte lanzado así hacia el abismo de la vida adulta. ¿En qué momento decides dar ese paso y emprender proyectos diferentes fuera de las fronteras españolas?

Yo con quince años, cuando empecé a trabajar en Los Protegidos, estaba convencido de que iba a salir de mi casa a los 18 años, porque no aguantaba a mi madre, no aguantaba a mi padre, no aguantaba nada. Después, cuando llegué a los 18 años, se me pasó la tontería y vi la realidad. Me di cuenta de que no quería salir de casa, no por motivos económicos, sino porque los pensamientos que había tenido eran fruto de la adolescencia y vi que estaba muy bien en casa.

A los veinte años me concedieron una beca Erasmus en el conservatorio y vine a Berlín, porque conocía a un profesor con el que estaba muy interesado en trabajar. Después de un año trabajando con él, vi que estaba muy a gusto, que había mejorado mucho, que estaba aprendiendo y que me encontraba muy cómodo, de manera que decidí hacer pruebas en el conservatorio y entré. Esa ha sido la razón por la que me he ido a vivir al extranjero.

Tuve la posibilidad, gracias al Erasmus, de probar lo que era vivir solo lejos de casa, en un país en el extranjero. Dentro de que no fue una experiencia fácil, mereció la pena y, sobre todo, aprendí muchísimo. Aprendí cosas que no creo que hubiera sido capaz de aprender en Madrid. Gracias a eso me mojé los labios con la miel, me gustó y por eso ahora vivo solo.

En los últimos años, cientos de miles de jóvenes se han visto obligados a salir fuera de España para encontrar trabajo o, sencillamente, poder dedicarse a lo que querían. Por lo que cuentas, no es tu caso. ¿No es que no tuvieras un hueco en España sino que tenías otras aspiraciones?

El planteamiento cultural por parte del Gobierno de España es muy malo. Casi nulo, me atrevería a decir. No quiero comparar la cultura con la economía, pero no veo que haya un planteamiento cultural similar (con vistas al futuro), unas bases ni unas ganas de hacer crecer la cultura. Y hablo desde el sector más beneficiado, que es la música y la actuación. Si fuese escultor, pintor o escritor estaría, hablando rápido y mal, comiéndome los mocos.

Yo no me fui de España porque no tuviese oportunidades, sino porque quería estudiar, pero quizá no veo que tuviese esas limitaciones porque mis dos padres trabajan. No somos ricos, ni mucho menos, pero me puedo pagar la matrícula. Pero es cierto que, en España, la matrícula del conservatorio me costaba unos 2.000€ al año, aquí en Berlín me cuesta 400€ al año. El máster en Madrid creo que son 9.000€ el año y en Berlín, 600€. No me he ido porque me obligase España, pero tarde o temprano iba a salir. Para crecer como persona, para crecer como profesional y para sentirme valorado.

“Los de la serie fueron de los peores años de mi vida fuera del set de rodaje”

¿Cómo se produce ese cambio de actor a youtuber en términos personales? ¿Cuando estabas en Los Protegidos te planteabas dedicarte al mundo audiovisual?

Para nada. Yo llevo muy poco tiempo cogiendo una cámara. Hace un año, aproximadamente, edité mi primer vídeo. Nunca me había llamado la atención. Todo esto vino porque, a partir de la serie, conocí a gente que me hacía fotos y hacíamos excursiones en las que se dedicaban a hacerme fotos, a hacerse fotos entre ellos, etc., y, cuando no me hacían fotos a mí, yo solo miraba, no podía hacer nada. Ahí empezó a apetecerme tirar mis fotos.

Fue en ese momento cuando compré mi primera cámara, y me gustó mucho. Sobre todo, me encantó abrir las puertas del arte que yo quería transmitir, abrir las puertas de mi mente que antes estaba únicamente limitada a lo que podía hacer con la música y, si eso, con la actuación. Esa posibilidad fue un mundo completamente nuevo para mí. La cámara me ha aportado mucho, y no lo digo por dinero, acciones comerciales o por viajes y experiencias, que también, sino por la capacidad de transmitir algo que no podría hacer de otra manera. Hacer vídeos es donde veo que va a ir mi vida. Me he dado cuenta de que quiero contar cosas, y ojalá vaya muy bien y estas ganas que tengo de transmitir funcionen.

mario-1-jcarlosqh

Foto: Juan Carlos Quintero

Expones tus ambiciones como si de un híbrido entre el arte y el periodismo se tratara. Eso de transmitir historias de vida, de mostrar cada día algo más, el añadido a la simple imagen, lo que hay detrás, es lo que se está viendo en tus últimos trabajos.

Sí, donde me gustaría que fuera mi carrera como director o videógrafo sería conseguir lo más aséptico posible a mí. Yo no quiero salir en mis vídeos, sino ser un conector entre la historia y el espectador. Lo que pasa es que es muy difícil, sobre todo sabiendo tan poco como yo sé. Me gustaría hacer un contenido que fuese con mi sello, hecho por mí, editado y grabado a mí manera y demás, pero que yo no fuese el protagonista.

Ahora estoy planeando vídeos y tengo que aparecer yo porque, primero, es lo que mejor feedback, lo que mejor respuesta de la gente tiene y, aunque no me quiera vender a ello, si quiero tener vistas a producir un documental más grande necesito tener a gente detrás que lo respalde. Viviendo en mi torre de marfil del artista diciendo “no, yo solo hago lo que yo quiero, no me quiero vender” no lo voy a conseguir..

En este sentido, teniendo en cuenta que tú ya tienes una imagen pública construida a partir de tu papel en Los Protegidos, ¿has podido utilizar esa imagen para dar a conocer tu trabajo actual y posicionarte en las redes, o en alguna ocasión has sentido que tu trabajo se valoraba por quién eres y no por la calidad de tu contenido?

Puede ser que al principio fuese así, pero creo que después, cuando se ha ido asentando mi audiencia, la gente que se interesa por mi trabajo deja de ser ya por quién soy yo, que es lo que pasaba durante la serie. Los de la serie fueron de los peores años de mi vida fuera del set de rodaje por lo que conllevaba el reconocimiento público, el empezar a ser alguien y el que todo lo que dijera tuviese repercusión. Fue de las peores experiencias que he tenido en mi vida por culpa de la serie. Y todo lo que guardo de la serie es positivo. Echo mucho de menos trabajar allí, estar con la gente. Fueron, seguramente, los mejores años de mi vida, pero solo cuando estaba rodando. Cuando no, era un castigo, y maldecía el primer día en que me metí en ello porque no podía ir al cine, no podía ir con mis amigos a la calle, llamaban a mi casa, sabían mi teléfono.

Una vez se asentó el boom hubo gente que realmente quedó interesada por lo que yo hago. En este momento creo que la mayoría de gente no está en mi canal por ser quien soy sino porque tienen curiosidad por lo que hago y sienten empatía por la manera que tengo de contar las cosas.

¿Que haber salido en la serie me ha ayudado a tener los seguidores y la repercusión que tengo? Sin ninguna duda. ¿Que le debo gran parte de lo que estoy haciendo ahora a la serie? Sin ninguna duda. ¿Que sin la serie no hubiera sido posible? No creo. Hubiese sido más difícil, pero creo que la gente que ahora está diciendo que le gusta mucho mi contenido, si yo no hubiese sido Mario Marzo le hubiese gustado igual. Espero. (risas)

“Muchos españoles vienen aquí a Berlín, la ciudad del tecno, de las oportunidades, y se dan con la puerta en la cara”

Hablando del contenido, ¿cómo se te presentan esos proyectos? ¿Responden a iniciativas propias o los desarrollas partiendo de peticiones concretas de marcas?

A mí hacer vídeos me cuesta muchísimo, porque creo que hacer otro tipo de vídeos me sería mucho más fácil y me requeriría mucho más tiempo, pero lo que decía antes de mi torre de marfil, de lo que quiero yo hacer, no me lo permite. Me permite hacer vídeos que en un principio tendrían mejor repercusión o serían más aceptados. Me cuesta mucho hacer vídeos, no solo por el trabajo sino por la idea y por intentar que haya algo más detrás del vídeo. Y no siempre lo consigo.

En este caso vienen muy bien las marcas. Cuando una marca me escribe para un vídeo, me lanza palabras, ideas, que a mí me llevan a sacar mis propias conclusiones sobre qué es lo que me apetece hacer para colaborar con ellos. Y, aunque trabajar con marcas no es lo que más me guste hacer del mundo, lo veo completamente necesario porque, de otra manera, no podría permitirme mejorar mi equipamiento, viajar y demás. No tendría dinero.

Sería interesante, con respecto a la parte más técnica del trabajo que desarrollas, para todos aquellos jóvenes que se buscan la vida fuera de España ya sea por ambición o por necesidad, conocer un poco mejor cómo puedes permitirte llevar a cabo tus proyectos. Se entiende que eres freelance. ¿De dónde proviene la financiación de tus trabajos cuando no es de marcas? ¿Con qué equipo material cuentas?

Si yo estoy en Berlin ahora y si estuve el año pasado no fue por la beca. Fue porque, como he comentado, mis padres son funcionarios y yo he tenido la suerte de trabajar tres años en televisión y tengo dinero ahorrado. Si no, no me hubiese sido posible. La beca Erasmus era una miseria, no cambiaba nada que me la hubiesen dado o que no, económicamente hablando, y de ahí es de donde viene la posibilidad de que yo pueda hacer lo que hago.

Yo no pongo anuncios en mis vídeos porque no veo la necesidad. Es un incordio, el beneficio que me daría sería de 15€ al mes y la molestia es increíble. Cuando una marca me ofrece un dinero para hacer cierto tipo de contenido, intento gastar parte del dinero en hacer algo que sea de un poco más de calidad que el resto. Porque de eso se trata, creo yo. Creo que ahí está el problema de las colaboraciones que se hacen hoy en día en redes sociales, que la gente recibe el dinero, se lo queda y hace un vídeo completamente normal. Eso lo que hace es ensuciar un mundo bastante sucio de por sí como es el de la publicidad y tener muy poco respeto a lo que es el trabajo de los demás.

Yo intento ahorrar, porque sé que lo necesitaré en el futuro y porque, por supuesto, lo que me está pagando el alquiler son básicamente las redes sociales. Estimo qué dinero puedo ahorrar y el resto lo invierto en el vídeo, ya sea alquilando mejor equipo, contratando a gente que me pueda ayudar o en un viaje.

mario-3-alex_domarco

Foto: Álex Domarco

¿Trabajas solo? ¿Con qué material de trabajo cuentas y cómo has ido pudiendo ampliarlo?

Trabajo completamente solo. Yo lo hago todo. Me gustaría tener a alguien conmigo y, si en algún momento los presupuestos son más elevados, podré permitirme llevar a alguien que me grabe a mí. Si no, no será posible.

En cuanto al material, todos mis vídeos están grabados con una cámara réflex y un par de lentes buenas. Ya está, eso es todo. Llevar más material es complicado. Por ejemplo, el vídeo de India fueron diez días de viaje con mi chica y fue tremendamente difícil, porque es un sitio muy incómodo, con mucha suciedad, los trenes se mueven mucho y hacen que en general el ambiente, aparte de que lo que ves no es agradable de por sí, sea un poco difícil para el trabajo. Si no hubiese sido así, me habría llevado un trípode, un micrófono, alguna luz. Pero no es posible.

¿Encontraste barreras en tu emigración a Alemania? ¿A qué tipo de inconvenientes o desventajas se enfrenta un joven de veinte años que decide mudarse a Berlín con recursos económicos limitados?

La barrera más importante es el idioma, y de esto me he dado cuenta hace relativamente poco tiempo. Llevo más de un año y medio viviendo fuera y, ahora que por motivos de trabajo viajé a Londres y que iba en el autobús y entendía la conversación que tenía la gente de detrás, que cuando estaba en el aeropuerto y decían el nombre de un vuelo y la hora a la que salía lo entendía sin prestarle atención… vi que eso hace que te sientas integrado en una sociedad, que seas parte de ella y estés cómodo.

Eso no me pasa en Alemania. Ahora que he vuelto, voy en el metro y no entiendo la conversación de quien tengo al lado, y eso que yo hablo alemán y puedo mantener una conversación, pero eso no implica que yo lo tenga interiorizado o naturalizado en mí, que yo vaya a un supermercado y entienda lo que la cajera le está diciendo a un señor. Eso es muy frustrante y crea una soledad y un no sentirte acogido por el país, de manera involuntaria, muy fuerte. Ese creo que es el mayor inconveniente.

“Ojalá estas ganas que tengo de transmitir funcionen”

¿Has podido conocer a gente de tu edad que se encuentre en una situación de mayor vulnerabilidad económica y tengan empleos que poco o nada tengan que ver con su ámbito de conocimiento?

Claro, aquí pasa mucho. En Berlín hay una falsa imagen de ciudad abierta y barata, que lo es, en la que con el inglés se sobrevive, y no es así. La gente viene aquí pensando que esto es jauja y para nada. Berlín tiene un paro altísimo, como en España, como en Madrid. Muchos españoles vienen aquí, a la ciudad del tecno, de las oportunidades, y se dan con la puerta en la cara. Conozco a mucha gente que está aquí en Berlín intentando buscarse la vida y todos trabajan de camareros o de repartidores, porque es el trabajo que hay. Es así. Yo tengo la suerte de que estoy en Berlín estudiando. Si no fuese así, trabajaría de redes sociales, pero no me daría para vivir y tendría que trabajar en otra cosa y, como no tengo alemán, los trabajos que me quedan son bastante limitados.

¿Qué le recomendarías a una persona que tuviera que plantearse la vida fuera de España con posibilidades mínimas? ¿Cómo retratarías la vida en el exterior?

Yo invito a toda la gente a que salga. Saliendo es como más se crece personal y laboralmente. Aunque vayas a un país en el que no puedas trabajar, ver cómo se trabaja allí, los sistemas, los estudios, va a hacer que espabiles. Y creo que ir a probar suerte dos años a París y volverte porque no has podido no es un fracaso. Contarás con una ventaja enorme cuando vuelvas. No hay nada como salir para abrir la mente, e invito a todo el mundo a que lo haga.

También se ha de saber a lo que se va, que ya no es un juego. A mí me echaron de la casa en la que vivía, me pusieron las cosas en la calle, y me tuve que buscar la vida. De repente entras en la vida real, en un nivel en el que no se puede guardar y volver hacia atrás (como en los videojuegos), ni hay una cama siempre disponible en la que dormir. Ya es la realidad. Y a mí me ha tratado muy bien, pero hay momentos en los que no, y hay que estar preparado, hay que saber qué puede pasar, hay que saber que, como me pasó a mí, si ocurre cualquier cosa estás solo anímicamente. Vendrán días malos que no van a mejorar de ninguna manera, pero que pasarán. Hay que saber sobrevivir y sobrellevar los mejores y los peores momentos.

Ángel Olarán: “Este sistema que nos están obligando a aceptar globalmente, que es injusto y opresor, está creando muertes”

No sé si en Cantabria brillaba el sol o si el frío recorría las paredes del lugar en el que Ángel Olarán se sentó para responder a mis preguntas. Lo que no puedo negar es que su voz algodonosa traspasó los límites de la telefonía móvil para hacer cálido el final del otoño a pesar de los hechos tan duros que narraba a través de su experiencia.

Olarán es un hombre humilde de Hernani que, hace cuatro décadas, decidió posar su pies fuera de la parroquia para vivir la palabra de Dios donde, según él, reside la máxima expresión de la razón de ser de esta: el pobre, el mundo empobrecido.

Fue Tanzania, durante veinte años, el rincón del mundo en el que se inició como misionero, y es Etiopía y, más concretamente, Wukro donde Ángel Olarán está regalando sus días, sus ideas y su fe con el único objetivo de mejorar la vida diaria de las personas que allí lo acompañan.

Es plenamente consciente de la relevancia de su labor y dedicación a los proyectos que ha desarrollado y que sigue llevando a cabo en África, y tiene las ideas claras en cuanto a lo que, a su juicio, debe ser el mundo y la Iglesia se refiere. Sin embargo, con la misma delicadeza con que relata las difíciles condiciones de vida en la que millones de personas se encuentran en el continente olvidado, es capaz de huir de aplausos banales para mostrar su más sincero agradecimiento, ya que, explica, su trabajo en Etiopía “es lo más bonito que me está ocurriendo en la vida”.

15321597_10207826412682962_786901674_o

Ángel Olarán durante la entrevista. / Foto: Amaia Carracedo Arana

Hace ya cuatro décadas que decidió irse fuera de España para ayudar a personas que se encuentran en situación de precariedad. ¿Por qué eligió África?

No lo sé. Pero es de esas cosas que sabes que tienen que ser así, tiene que ser África. Desde que era pequeño, África siempre tuvo alguna atracción especial conmigo. ¡Quizá en alguna de mis reencarnaciones anteriores yo fui africano! Quién sabe. Yo creo que, más que una intuición, era algo que llevaba en la sangre. Y creo que no me he confundido. No sé lo que hubiera sido yo quedándome en Hernani o habiendo ido a otro país, pero sé que África ha sido un acierto porque ha hecho de mí  lo que soy, y estoy bastante conforme conmigo mismo.

Se considera que su proyecto estrella es el trabajo con los niños y niñas huérfanas, pero desarrolla otros muchos proyectos también relevantes y necesarios. ¿En qué consisten y por qué son tan importantes?

Para mí el trabajo estrella allí es que la gente me está llevando de la mano. Creo que es lo más bonito que me está ocurriendo en mi vida. Luego, secundario a eso –casi podría decir-, la contribución que yo puedo hacer allí en relación con la educación y demás. En cuanto al medio ambiente, por ejemplo, estamos con la reforestación y la rehabilitación de torrentes, con el fin de que el agua que llegue allí, en la medida de lo posible se quede en Wukro y no llegue a los mares.

También está la mejora de la semilla, la calidad del ganado… Son trabajos que, por una parte, van a mejorar la calidad humana en cuanto a educación, a salud, etc., y luego a crear un mejor ambiente para que la Madre Tierra siga ofreciéndonos todo lo que lleva en sus entrañas de una manera pura y no intoxicada como está ocurriendo ahora. Cuanto más puro sea el producto de la Madre Tierra, más pura será la vida de las personas.

Son logros que, aunque pequeños, creo que son necesarios. Hay que pensar globalmente y actuar individualmente. El pensamiento global está muy por encima de los logros individuales.

Según explicaba un parlamentario de uno de los barrios de Wukro, “la meta es conseguir la autosuficiencia”. ¿Qué proyectos o qué ideas se están desarrollando en este aspecto? Es decir, para ser independientes. ¿Se está creando industria propia?

Eso sobrepasa nuestras posibilidades. Nosotros empezamos a un nivel más sencillo. Yo pienso en mejorar la calidad; esto es, tener más agua para que haya más regadío, para que haya mejor cosecha, para que las familias sean independientes económicamente, para que una familia pueda llegar al final de un año, dos años, tres años… Nuestro trabajo está a un nivel familiar, hacer que una familia tenga comida para un año y para otro. Lo de la industria está muy fuera de nuestro alcance.

También hay que tener en cuenta que lo de la industria es un tema que entra dentro de la economía global. África es un continente muy rico habitado por gente muy pobre. Es rico en petróleo, en coltán, en gas, en oro, en diamantes, en árboles exóticos, en potasio, en fosfatos. Tiene una riqueza extraordinaria. Y el Primer Mundo (cuando digo primer mundo me refiero al mundo occidental, desde China hasta Norte América) solo está interesado en extraer esta riqueza con el fin de crear beneficios para sí mismo. Al mundo occidental no le interesa que África crezca y se independice económicamente, solo busca tener una incidencia directa en la economía de Occidente.

Y mientras esto siga siendo así, África difícilmente va a poder tener industrias. Es una conciencia internacional. El flujo de capital africano es de muchos millones de euros al año que salen desde África, por la puerta falsa, ilegal, injusta, hacia occidente. Lo cual crea riqueza aquí (occidente) y allí solo deudas. Es un sistema económico que mata al Tercer Mundo, al mundo empobrecido.

“El oro que hay en la Iglesia nada tiene que ver con la cruz de Jesús”

“La presencia más objetiva de Dios en el mundo es el pobre”

Siempre se habla de Primer Mundo y Tercer Mundo. Hay quienes rechazan dicha denominación, e imagino que usted también la considerará negativa teniendo en cuenta la connotación de desprecio que puede verse reflejada en ella. ¿Cree que un cambio conceptual, en el lenguaje, podría ser parte fundamental de un cambio de conciencia en el mundo?

No sé si, a la hora de la verdad, los conceptos tienen tanta importancia, pero lo que está claro es que hay un mundo enriquecido y un mundo empobrecido.

Por ejemplo, alrededor de aquellos lugares donde hay petróleo, se crean focos de pobreza, de miseria humana, y el dinero de este petróleo enriquece al mundo enriquecido. Son conceptos, como dices, en los que hay una filosofía detrás. Cuando dices Tercer Mundo parece que han nacido para eso, que han nacido ahí y no pueden salir. Y no es así. Tienen capacidad para salir de ahí, pero nosotros (Occidente) somos más injustos, tenemos menos honradez.

Lo que sale de África cada año en cuestión de dinero es mucho más de lo que se le está devolviendo o invirtiendo.

 

Decía en entrevistas anteriores que “el hambre es un genocidio programado, tolerado”. ¿Qué experiencias le han llevado a hacer una afirmación tan dura?

Mira, en África, cada cinco segundos muere un niño entre los 0 años y los 10 años. Cada cinco segundos. Desde que hemos empezado a hablar tú y yo, imagínate los niños que han muerto. Igual serán 20, no sé. Muchos. [Llevábamos hablando más de 9 minutos. Lo cual, según los cálculos, serían 540 vidas cobradas]. Esto es porque no tienen acceso a una mínima comida saludable, a un mínimo requerimiento para la salud… Y no tienen acceso a esto porque toda la riqueza que produce África solo lucra al mundo occidental. Este sistema que nos están obligando a aceptar globalmente, que es injusto y opresor, está creando estas muertes. En este sentido es un genocidio, es un sistema criminal. Es duro.

Wukro tiene una organización institucional o de representación notablemente diferente a la europea. En Wukro la ciudadanía tiene poder real en la toma de decisiones que afectan al pueblo y son los políticos los que tienen que rendir cuentas ante ellos. Además, los parlamentarios y parlamentarias no cobran por representar a sus vecinos. ¿Cree que en España, por ejemplo, sería posible organizarse y funcionar de la misma manera?

Si no de la misma manera, puede ser un referente. Se puede adaptar un poco la situación de aquí.

Allí, igual que el pueblo tiene derecho a elegirte, tú tienes obligación de aceptar. Nadie se presenta como candidato para pertenecer a ese parlamento, y la gente tiene que trabajar. Hay muchos que no tienen trabajo dentro del arco parlamentario. Parlamentario puede ser la vecina, un señor de 40, 50, 60 años… Y entonces la filosofía es la siguiente: esto es un derecho constitucional, por tanto, tienes obligación de aceptar a no ser que tengas motivos fundamentados.

Y algunas de las personas que adquieren este cargo tienen trabajos propios. Son profesionales. Tienen que ser profesionales porque el alcalde, por ejemplo, cada 5 meses tiene que hacer un informe narrativo y económico de lo que ha hecho, el cual  pasa a la sociedad civil. La sociedad civil es la que va a evaluar, informe en mano, lo que el alcalde ha dicho que se ha hecho y se ha gastado en la ciudad. Apoyados por un técnico, que puede ser un ingeniero, evalúan las obras, y comunican al alcalde si está bien o mal. Si el alcalde no es capaz de hacer algo mejor, la sociedad civil decide echarlo de su puesto.

Esto está ocurriendo, es posible. Hace 6 meses echaron al alcalde de Wukro. Es una buena persona pero no tiene capacidad para cubrir ese puesto. Lo revocaron y entró en su trabajo anterior. Pero claro, para esto hace falta una dedicación muy seria. Son cinco comisiones y sus miembros tienen que ser capaces de resolver lo que se les presenta, sin dejar su trabajo. Este trabajo parlamentario, o bien lo hacen de 6 a 8, antes de entrar a su trabajo, después de las 5 de la tarde cuando acaban de trabajar, o sábados y domingos. Incluso durante sus vacaciones.

Lo estuvimos comentando allí y alguien me decía: “¿y quién va a hacer eso en el Estado español? ¿Quién va a coger el sábado y el domingo para trabajar por la sociedad civil sin cobrar nada?” Si hay gente que no es capaz de hacer eso por la sociedad, seguiremos como estamos.

Hace falta voluntad para organizarse de tal forma…

Voluntad y conciencia, yo creo. En otros países, como Senegal o Burkina Faso, la sociedad civil, sin ser reconocida constitucionalmente y siendo perseguida por el poder político, han conseguido echar a presidentes. Al presidente de Senegal (Abdoulaye Wade) lo echaron, al de Burkina Faso también. En Senegal, la sociedad civil ha conseguido que el Gobierno cambie su filosofía en cuanto a la posesión del terreno. El entonces presidente, Wade, se había apoderado de 400 hectáreas de la gente y la ciudadanía consiguió que devolviera 350 de ellas a sus propietarios de origen. Hay una sociedad civil muy activa, y algunos de ellos han ido a la cárcel o han muerto, pero ahí siguen. Yo no sé si aquí hay esa conciencia, una sociedad exigente.

¿Quizá reduciendo los territorios? Porque en Wukro son 37.000 habitantes divididos en 3 parlamentos, es un volumen de personas mucho más reducido que en Madrid, por ejemplo, o incluso que cualquier barrio en una ciudad española.

Tampoco hay que copiar y pegar, eso es una alternativa. En Makele, por ejemplo, que hay 400.000 habitantes, no hay una sociedad civil, hay varias compartimentadas, como en Madrid. Aquí (en España) hay suficiente capacidad de ingenio y de análisis para establecer la ruta. Yo creo que eso (el tamaño de las ciudades) no sería el problema. El problema es: “¿hay gente que está dispuesta a comprometerse?”

En Wukro el presupuesto de los ayuntamientos está desglosado por la sociedad civil y por la sociedad administrativa, y, a la hora de hacer un solo presupuesto, la sociedad civil tiene un 51% de los votos.

Aquí una fórmula se podría sacar. Y la fórmula, para mí, pasa por que la sociedad civil tenga como mínimo un 51% de votos sobre la Constitución. Si no, difícilmente se podría desarrollar esta alternativa. Parece que hay políticos que viven para mantener sus puestos, porque la Constitución los protege. Entonces, el poder constitucional puede decir A, pero si la sociedad civil tiene A+, ese + se traduce en soberanía.

El parlamento de Wukro es una casucha con varias habitaciones, un patio de unos veinte metros por diez. Tienen un ordenador y una fotocopiadora para 220 personas, y este ordenador y esta fotocopiadora son premios que les han dado por el trabajo que están haciendo. No tienen ni una bicicleta. El gasto parlamentario es cero, salvo por cinco o seis personas que sí cobran y por los técnicos que ayudan a la sociedad a evaluar las obras, que también tienen un sueldo. El presupuesto para el parlamento está en diez sueldos y poco más. Y es un parlamento de 220 personas. Eso es una alternativa. Si allí se puede hacer, aquí también.

En África del Este, por ejemplo, el símbolo el desarrollo está en la bicicleta. Dicen “en esta bicicleta necesitamos a los jóvenes en el sillín, que son los que van a pedalear; a las mujeres en el manillar para dirigir el proyecto en la orientación que corresponda; y en el sillín de atrás a cuatro o cinco sabios, ancianos, que tengan una visión de servicio”.

“El pobre tendría que dirigir la Iglesia, y, sin embargo, en la Iglesia el pobre no tiene un puesto a no ser que sea para recibir caridades”

 

Ha declarado en numerosas ocasiones que la Iglesia, de alguna manera, no ha estado o no está a la altura de este tipo de circunstancias, ya que, según decía usted mismo, la Iglesia no está verdaderamente presente en la calle, no está cerca de los problemas de los más desfavorecidos. Además, reprocha a esta que su poder se vea más reflejado en su riqueza que en su mensaje. ¿Alguna vez se ha plateado abandonarla?

No, nunca. Yo creo que uno no abandona una familia porque el padre y la madre no actúen como deberían. La pertenencia a una familia a veces está por encima de cómo es el padre y de cómo es la madre. Estarás más o menos a disgusto, o apoyando, pero tu corazón está con esa familia que te ha visto crecer, ¿no? Pues de alguna forma la Iglesia es mi familia. Yo nunca he pensado en abandonar esta familia porque igual no funciona como yo creo. Eso sería como echar la toalla.

En cualquier institución, en cualquier grupo político, muchas veces la marcha del grupo no está en todos los miembros, sino que está en diez o quince personas que son las que inspiran y los que, a pesar de lo mal que pueda ir el grupo, creen y trabajan. Si esos quince que son los que lo tienen claro echan la toalla, ¿a dónde va el grupo? En la Iglesia siempre ha ocurrido eso, que cuando peor iban las cosas siempre ha habido individuos, como San Francisco de Asís, que han marcado una línea de servicio, una línea de orientación hacia el pobre.

Quizá podría pensarse que esa línea de la que usted habla no se corresponde con lo que, a simple vista, parece representar la Iglesia como institución. Es decir, tal vez algunas de las acciones llevabas a cabo por la Iglesia no se corresponden con lo que dicta la fe. Y en este sentido, tal vez en la Iglesia también haya una alternativa.

Es que tiene que haber. No es una alternativa, yo creo que tendría que ser “la” alternativa. Pero vivimos al margen de ella. Porque Jesús -nuestro jefe, vamos- se encarnó en el pobre. La presencia más objetiva de Dios en el mundo es el pobre. El pobre tendría que dirigir la Iglesia, y sin embargo en la Iglesia el pobre no tiene un puesto a no ser que sea para recibir caridades. Para mí la Iglesia ha tomado un ritmo que se adapta a la sociedad de consumo y creo que está al margen de la esencia del Evangelio. Pero no por ello voy a abandonarla.

El Papa Juan Pablo II decía que cuando una persona tiene hambre y en la Iglesia hay cosas supérfluas, habría que vender esas cosas en favor de la persona que tiene hambre. Esta es una afirmación completamente evangélica, pero en la práctica no se da. Mira cuánto oro hay en la Iglesia, que nada tiene que ver con la cruz de Jesús, y que no se vende a favor del pobre.

Hay dicotomías, pero ahí seguimos, dentro de esta familia intentando mejorar.

¿Qué ha aprendido, como sacerdote, de su experiencia en Tanzania y en Etiopía?

Yo no sabía lo que era ser sacerdote. Lo que yo soy como sacerdote lo he aprendido allí, me han llevado ellos de la mano. Es en tu trabajo, en el día a día, donde se materializa tu vocación. Yo no sé cómo hubiera sido sacerdote aquí. Sé cómo soy sacerdote allí, y te puedo asegurar que es la acogida de la gente, el cariño de la gente, la protección, incluso, que la gente me ha dado allí, lo que ha hecho que yo sea el sacerdote que soy. Se lo debo a ellos. Yo creo que esto es lo que llevo dentro.

¿Y como persona? ¿Qué ha cambiado dentro de usted después de 40 años cambiando la vida de tantas personas?

No es que haya cambiado, es que sigue cambiando. La vida no es monótona, la vida es que lo que el mañana me vaya a ofrecer va a hacer que yo sea mejor, va a purificar mi forma de actuar, va a cambiar mi visión del mundo.

La gente allí nunca se cansa de mirarte, de cuidarte, de sonreír. Esto es un proyecto para toda la vida. Yo espero que mi personalidad vaya creciendo en el ambiente que me está acogiendo allí. En cuestión de vocación y de personalidad creo que hay una finura en la forma de mirar, de coger una sonrisa, una mirada, de ver el entorno, de la alegría del crecimiento de un árbol… No es más de lo mismo, no es copiar y pegar, es un crecimiento diario. La vida no se acaba porque hayas llegado a una situación o a un estado. La vida no es mantener eso, la vida es proyección.

Ya te digo, aquí no sé cómo sería, pero en Wukro sé lo que soy y me apunto a seguir allí.

 

Itziar Canales: “No me siento feliz por lo que hago, porque ojalá no tuviera que hacerlo”

Desde hace cuatro décadas, cientos de miles de personas se encuentran sometidas al control de Marruecos debido a un proceso de descolonización que nunca se llevó a cabo. Unas 150.000 están ubicadas en la parte del Sáhara Occidental bajo ocupación marroquí; aproximadamente 30.000 se encuentran en la zona controlada por el Frente Polisario (movimiento de liberación del Sáhara Occidental); y alrededor de 125.000 viven en campamentos de refugiados en el desierto de Argel, dependientes de la ayuda humanitaria internacional.

Unos veinte años después del inicio de esta situación, una familia cántabra decidía unirse al programa “Vacaciones en paz”, que se lleva a cabo en casi todo el territorio español, y comenzaba a acoger a niños y niñas saharauis, durante el verano, para hacer de las altas temperaturas del desierto una oportunidad para los más pequeños de conocer la vida fuera de los campamentos. Entonces, Itziar Canales Carracedo, miembro de esta familia, tenía entre seis y siete años.

Esta ahora recién graduada en Educación Primaria por la Universidad de Cantabria y ya parte espiritual del pueblo saharaui, nos ofrece un recorrido por esa arena del desierto que tanto anhela durante el año, y por las sensaciones más personales que sus conocimientos sobre el conflicto y sobre la cultura árabe le han llevado a experimentar.

itzii

Itziar Canales en Liencres (Cantabria) / Foto: Amaia Carracedo

Tu familia lleva alrededor de 20 años acogiendo a niños y niñas saharauis en verano a través del programa “Vacaciones en Paz”, que se lleva a cabo en casi todo el territorio  español. ¿Qué sensaciones te produce saberte contribuyendo a que esos niños y niñas salgan de los campamentos para conocer otras fronteras, descubrir otras perspectivas, en definitiva, vivir un poco de la vida que les falta, que les fue arrebatada…?

Es muy difícil. Lo nuestro ya se ha vuelto tan personal y tan familiar que, aunque evidentemente no podemos quitar los ojos del conflicto, la relación no es la misma que la que tiene una familia que simplemente acoge a un niño un año. Para mí es mi sobrina que viene a casa. Luego está todo lo relacionado con el conflicto. Lo sientes más cerca, sientes más frustración, impotencia, rabia. Yo no me siento realmente feliz por lo que hago, porque ojalá no tuviera que hacerlo.

Tú eras muy pequeña cuando tus padres comenzaron a participar en este proyecto de acogida. ¿Supiste siempre el motivo de que aquella niña saharaui pasara los veranos en tu casa?

Sí, me explicaron la situación, por qué venían y que tenían que estar a gusto. Tenía consciencia entonces pero, a decir verdad, de la primera niña no me acuerdo. Recuerdo que dormía en mi cama, pero no mucho más, tenía 5 o 6 años. Con Mahayuba (segunda niña de acogida) ya sí, intentaba protegerla, le presentaba a mis amigos, la llevaba a jugar conmigo… Era como mi hermana, como mi melliza.

itzi-mahayuba

Itziar Canales (izquierda) y Mahayuba (derecha) / Foto: Amaia Carracedo

¿Crees que ese programa de acogida es estrictamente positivo? Hay gente que piensa que el programa, como idea, está muy bien, los niños vienen a España dos meses y se encuentran genial, pero después vuelven a un sitio que, realmente, de momento, es su pasado, su presente y su futuro.

Yo creo que ellos notan más esas cosas cuando ya son adolescentes, que tienen móviles, internet… Cuando ven el mundo que se abre fuera y que no es para ellos. Pero los niños, realmente, cuando se van, lo hacen súper contentos porque van a ver a su familia, les llevan regalos, etc. Para ellos esto no tiene tanto que ver con el conflicto, son dos meses de vacaciones. Evidentemente, se dan cuenta de que aquí tienen cosas que allí no tienen, pero cuando los ves allí piensas que las cosas que tienen aquí tampoco es que les hagan falta. Lo que más pueden notar es que tienen médicos. Allí no tienen suficientes medicinas y aquí pueden venir y seguir el tratamiento que necesiten. Les puedes nutrir durante dos meses, aportarle las necesidades médicas que tienen y que disfruten ese verano, pero ellos vuelven allí y son felices, no llegan y dicen “jo, aquí no tengo piscina”.

Una de las cosas más importantes de que vengas es poder dar visibilidad a la causa, que la gente les vea, pregunten y puedas explicar de dónde vienen y por qué tienen que venir.

Viajas al menos una vez al año a los campamentos de refugiados en el Sáhara… ¿qué sientes al llegar allí?

Fíjate si somos egoístas que yo voy allí y me siento como en casa, no necesito absolutamente nada. Te sientes completamente en paz, ves a los niños, nosotros vemos a nuestra familia, que no les vemos durante el resto del año, es una paz, una satisfacción…

Pero cuando llegas, también encuentras con que por allí no ha pasado el tiempo.

Claro… Ahora sí se está avanzando en el tema de electricidad. Este año ya tenían enchufes y luz en casa. Son pequeños avances que se entiende que a priori son positivos, pero luego ellos piensan: “esto nos viene muy bien para nuestro día a día, pero es frustrante. ¿Por qué nos ponen esto? ¿Significa que nos vamos a quedar mucho más tiempo?

¿Y al marchar qué sientes?

Las tres últimas horas necesito estar sola, salir fuera, sentir la arena, mirar a mi alrededor. Y empiezan a invadir los sentimientos de rabia, asco, impotencia, de ver que tenemos cosas que no nos hacen falta y gastamos el dinero, el tiempo y la vida en cosas que son nimiedades. Yo siento asco. Porque pienso “he estado una semana aquí, he estado encantada, no me ha faltado de nada, y me voy y les vuelvo a dejar aquí”. Acabas sintiéndote egoísta de lo bien que te sientes tú estando allí. Y luego estás aquí meses que estás físicamente aquí pero tu mente está allí. Cuando venimos en el autobús, que vas viendo el paisaje, yo sigo viendo el desierto. Tardas mucho en volver.

itzi-salo-ninos-desierto

Itziar Canales en los campamentos de Tinduf / Foto: Amaia Carracedo

¿Cómo es el día a día en el Sáhara? ¿Cómo son las condiciones en las que viven?

Difiere mucho de unos campamentos a otros. En El Aaiún la electricidad es de una placa solar, no es que ya tengan electricidad, como sí que tienen en otros campamentos.

El agua está racionalizada. La tienen durante un horario del día. Mahayuba, por ejemplo, tiene una manguera que sale del suelo, y tienen un horario y una cantidad de litros que, cuando la gastan, tienen que ir a comprar más, porque, como la traen en camiones cisterna, cuando se quedan sin agua las opciones son: esperar a la siguiente vez o pagar por ella.

Y para la comida les dan una canasta básica mensual que depende de los miembros de la familia, con azúcar, arroz, alguna legumbre… Cuando vamos nosotros tienen más cosas, no tiene nada que ver con cómo viven ellos. Hay gente que pide a los vecinos alfombras, cojines, colchones, la mejor vajilla que tengan, de todo. Luego te vas de allí y se quedan en nada.

¿Qué es lo primero que coges al llegar a tu casa en España?

La ducha. Pero es algo que sabes cuando llegas aquí, cuando estás allí no sientes la necesidad de ducharte. Para nada. Te limpias por limpiarte. Y cuando llegas aquí, sí, vas a la ducha y duermes en la cama, pero nada más.

Tanto cuando tienes en acogida a una niña saharaui en casa durante el verano como cuando acudes en apoyo a los campamentos, imagino que te sentirás más cerca que nunca del conflicto e incluso más capaz que en cualquier otro momento de servir de ayuda real. ¿Qué ocurre el resto del año? ¿Cómo te mantienes en la lucha?

Afortunadamente estoy en la asociación Alouda Cantabria, y tenemos reuniones semanales en las que vamos comentando todas las acciones que hay, todas las situaciones, todo lo que nos vamos enterando por nuestras familias, etc. Luego, gracias a las redes sociales, puedes seguir prensa de allí, puedes seguir a personas que tienen amplios conocimientos sobre lo que pasa tanto en los territorios ocupados como en los campamentos… Y cualquier pequeña acción que se pueda hacer, cualquier recogida de alimentos, concentración, manifestación, intentas estar ahí, ya que ellos no pueden, que por lo menos se te vea a ti, que gritas por ellos.

Acabas de graduarte en Educación Primaria. ¿En esta materia, qué carencias has podido encontrar o advertir en los campamentos saharauis?

La preparación, porque no tienen una preparación como maestros, son gente que se presenta, yo creo, voluntaria, que puede recibir una pequeña formación pero no están preparados pedagógicamente, psicológicamente, no tienen recursos… Aunque la verdad es que allí se le da muchísima importancia a la educación, pero claro, de qué manera.

Alouda Cantabria ha presentado un proyecto de formación del profesorado, con profesionales de aquí, para aportarles recursos y enseñarles esos aspectos que nosotros sí estudiamos.

Luego, todo el material que reciben son donaciones. Cuando en los centros de otros países ya no quieren el material, lo mandan para allá. Entonces hay pizarras que están partidas por la mitad, los asientos igual no están en sus mejores condiciones, etc. Si les llegan lápices, los niños pueden tener lápices, si no, pues harán lo que puedan.

itzi-fati-nino

Itziar Canales con Fatimetu (hija de Mahayuba) y otro niño en el Sáhara / Foto: Amaia Carracedo

¿Cómo definirías la enseñanza en los campamentos? ¿Los niños y niñas tienen un horario regular de clases, etc.?

Sí, tienen un horario. Entran bastante pronto, tienen recreo… No sé si entran a las 7 o a las 8 y salen a las 2 o las 3, depende del curso en el que estén. Y, como aquí, tienen clase de lengua, matemáticas, Islam, conocimiento del medio… las asignaturas son las mismas. Tienen inglés, francés, español, árabe, y el hassanía. Casi nada (risas).

¿Y el nivel es el mismo que aquí? Es decir, ¿las matemáticas de un niño de 11 años de allí, por ejemplo, equivalen a las de aquí con la misma edad?

No creo que sea el mismo. Allí tienen también el problema del idioma. Ellos hablan un idioma pero luego tienen que estudiar en árabe, porque el hassanía no se escribe. Ahora se ha empezado a transcribir, por poetas y tal, pero realmente ningún dialecto del árabe se escribe. Tanto la prensa como los libros están escritos en un árabe común. Y, claro, ellos tienen que aprender ese árabe, que es, digamos, el del Corán. Entonces, el nivel no es igual, para nada. 

Una mujer saharaui escribió un poema llamado “Cuántos versos hacen falta por escribir” del cual he extraído algunos versos:

“Cuántos versos hacen falta por escribir

Para que la dignidad sea una esencia

De nuestra existencia.

Cuántos versos hacen falta por escribir

Para que la independencia no sea

Un rehén

De nuestra ignorancia”

Estos últimos versos me recuerdan a Rousseau.  Rousseau decía que la educación es una forma de dominio social a través de la cual unos se imponen sobre otros en función de los conocimientos que poseen. ¿Crees que las carencias educativas en el Sáhara son uno de los motivos por los cuales el pueblo saharaui lleva tanto tiempo sometido, incapaz de forjar una salida real al dominio de Marruecos sobre él?

Allí también hay mucha gente que sí que sale fuera, estudia carreras y luego vuelve e intenta hacer lo que puede con los conocimientos que ha adquirido. ¿Realmente si tuvieran otra educación sería diferente? No lo sé.

La metralla también hace mucho…

Es eso, esto es muy crítico, lo que voy a decir. Algunos de los del Polisario, de los que están viviendo fuera de los campamentos, están como Dios. Están en su casa, tienen a su familia allí, tienen su dinerito, y viven una vida occidental. Pero es que no están allí, ellos están cómodos. Entonces, ¿podrían hacer más por resolver el conflicto? Pues podrían, pero…

“Gastamos la vida en cosas que son nimiedades”

¿Crees, entonces, que el pueblo saharaui tiene que luchar contra Marruecos y, además, un poco contra el Frente Polisario, en el sentido de, digamos, “apretarle las tuercas”?

Ahora ha cambiado el presidente del Polisario, hace menos de un año. Hay que ver cuáles son los pasos que va a dar esta persona. Es triste, pero yo creo que va a hacer falta que se levanten en armas para que alguien reaccione. Pero este es un tema muy controvertido, yo no estoy tan puesta en los movimientos del Frente Polisario como para decirte si efectivamente están haciendo las cosas bien o no.

El educador Paulo Freire planteaba, mediante su pedagogía libertadora, que los individuos se forman a través de una serie de situaciones basadas principalmente en dos momentos: “En la primera etapa el individuo deberá tomar conciencia de la realidad en la que vive, como ser sujeto de opresión. En un segundo momento, los oprimidos lucharán contra los opresores para liberarse”. ¿Crees que esos dos momentos pueden darse en el Sáhara?

Yo creo que ellos, ya desde pequeños, son plenamente conscientes de que son oprimidos. Tú ves a niños de 7 años que vienen y llevan la bandera, con “Sáhara Libre” y “Marruecos fuera del Sáhara”. Yo he visto los libros de Fati (hija de Mahayuba y actual niña de acogida) y las asignaturas utilizan mucho el tema de Sáhara y el tema nacional. Ellos son muy patriotas y saben lo que tienen. Hay cada vez más jóvenes que dicen “tenemos que luchar contra Marruecos porque llevamos 40 años en paz y se están riendo de nosotros”. Y hay otra facción que opina que no, que hay que continuar así y que Allah proveerá. In shaa Allah.

itzi-haciendo-te

Itziar Canales haciendo té en los campamentos de Tinduf / Foto: Amaia Carracedo

Perteneces a una asociación que trabaja para el apoyo a la causa saharaui, Alouda Cantabria. ¿Qué tipo de actividades lleva a cabo esta organización y con qué finalidad?

Por ejemplo, cuando hubo inundaciones el año pasado, se organizaron conciertos solidarios para recaudar dinero, comprar medicamentos y llevarlos luego en mano, porque los había pedido el Frente Polisario, era lo que urgía. También se hacen “Cuscús Solidarios”, porque Alouda participa en el programa de BUBISHER (programa de animación a la lectura) y se ha comprometido a pagar el sueldo de uno de los profesores. Lo que se saca del cuscús se manda allí. Se hacen actividades de visibilización, se dan charlas en colegios e institutos para informar acerca del conflicto; se ha sacado un libro de poemas, de Fernando Llorente, cuya recaudación va también para Alouda y los proyectos. Y tenemos ropa, material escolar, medicamentos, máquinas de anestesia que nos han donado… pero no hay un vehículo desde hace dos años para poder mandarlo.

También se han hecho concentraciones, manifestaciones, se han organizado reuniones en ayuntamientos de la comunidad (Cantabria) para que ayuden económicamente… Y el fin último es el referéndum de autodeterminación.

Es de imaginar que estás considerablemente vinculada a la cultura árabe e incluso a los valores de la religión islámica. No me refiero a que seas directamente partícipe, sino a que será algo para cuyo respeto estés especialmente concienciada. ¿Alguna vez ello te ha supuesto un problema en tus relaciones sociales en España?

Muchísimos. La ignorancia que hay aquí con el tema árabe y del Islam es atroz. Y la prensa no está ayudando en nada. Tenemos la cultura del etnocentrismo y todo lo demás es basura. Normalmente (estos problemas) suelen ser por casos de noticias, cualquier cosa que sale en la prensa, que la gente te da su opinión y esta entra en confrontación con la que tú tienes y con los conocimientos que tú tienes.

Por ejemplo, el tema del velo de la mujer. Aquí hay gente que no comprende que hay mujeres que lo quieren llevar porque ellas se sienten mejor llevándolo. Obviamente, hay gente que está oprimida y que les obligan a ponérselo, pero yo estoy convencida de que, aunque la mayor parte de las mujeres árabes que están en España quizá lo llevan por cultura, hay muchísimas que lo llevan por religión.

El tema del hiyab. Hiyab es “modestia”, “vestir modestamente”. Esto significa que no tienes que presumir de tus cosas ni físicas ni materiales. Si realmente pillas la esencia, puedes llegar a entender que una mujer que viva su religión quiera vestir así. Pero aquí normalmente se toma todo desde una dimensión superficial.

El racismo, por desgracia, no parece estar en absoluto erradicado y, de hecho, Europa vive actualmente una fase de evidente fomento del mismo debido a la llamada “crisis de los refugiados”. Parece que algunas costumbres de otras religiones se toman como una amenaza. ¿Qué opinas sobre ello?

Es algo complicado. Una de las cosas que yo siempre digo es que, si lees el Corán, puedes ver que está terminantemente prohibido obligar a nadie a hacer absolutamente nada. Todo lo que se hace en los países islámicos de obligar a la mujer a vestir de una manera, por ejemplo, está totalmente prohibido en el Islam. Tú puedes aconsejar a una persona que, según el Corán, se debería hacer de esta manera. Pero lo que tiene el Islam es que es una religión que, salvo el shiísmo, que sí que tienen a los ayatollah, que serían los intermediarios y los que tienen que dirigir; en la facción sunní está Allah y estás tú, en medio no hay nada, y tú respondes ante él como tú consideras que tienes que hacerlo. Nadie puede venir y decirte que tienes que ir tapada, porque tú vives tu religión y la vives con Dios como tú consideras que debes hacerlo.

¿Y si tú respondes ante Dios como consideras, por qué en países como Marruecos una mujer se siente insegura o en peligro por no llevar burka, por ejemplo, en según qué situaciones?

Si tú conoces a buenos musulmanes de verdad ves que no te obligan, nunca te van a decir nada de una mujer musulmana que no lleve velo, o de un musulmán que no cumple un precepto que está estipulado. Tú lo haces como quieres, no puedes meterte en cómo lo hace otra persona.

Hablas de “buenos musulmanes de verdad”. ¿Quieres decir que la realidad allí es otra?

Es otra completamente distinta, el Gobierno es el que te obliga, y eso no se puede hacer. Por eso los países que se autodenominan islámicos porque la mayoría de personas es musulmana no están cumpliendo con los preceptos islámicos. Porque tú no puedes obligar a nadie a actuar de ninguna manera.

“La ignorancia que hay aquí con el tema árabe y del Islam es atroz. Tenemos la cultura del etnocentrismo y todo lo demás es basura”

En 2007/2008, Felipe González, en el contexto de una conferencia que dio sobre el conflicto del Sáhara Occidental, indicó que lo que sucede entre Marruecos y el Sáhara es “un empate infinito que no tiene solución”. ¿Crees que efectivamente es así? ¿Qué soluciones hay? 

No, lo que pasa es que hay que mojarse. Los países potentes tienen que actuar. España, de momento, no se moja, simplemente está ahí. Evidentemente tiene que haber una solución, y la solución es hacer un referéndum, y si se decide que quieren ser libres, ese territorio tendrá que ser abandonado. ¿Cómo? ¿Es difícil? Sí, es como lo que pasa en Palestina, ya son generaciones que han nacido allí y que a ver cómo lo solucionas, pero es que se está colonizando. El camino es el referéndum.

El día 26 de este mes (hace dos días) relataba El Confidencial Saharaui que Marruecos va a endurecer la represión contra los saharauis con la intención de apaciguar cualquier manifestación por la independencia o contra el desempleo empleando para ello todos los medios que sean necesarios. Parece que esos actos de protesta no hacen sino incrementarse a medida que Marruecos refuerza cuantitativamente la presencia militar y policial en el Sáhara. ¿Qué sensaciones te produce este tipo de informaciones provenientes de los campamentos? ¿Tienes tú otro tipo de información?

La última vez que estuvimos (en los campamentos) fuimos a ver la asociación de presos y desaparecidos. Nos pusieron un vídeo, que duraba 20 minutos, de palizas a mujeres allí. Solo te digo que no pudimos acabar el vídeo porque uno de nuestros compañeros se desmayó y tuvieron que parar el vídeo. Todos estábamos llorando, se oía cómo llorábamos todos, pero este no pudo aguantar. Es increíble. Y a mí me da rabia, además, que ves a los marroquíes luchando por Palestina, que hablando son súper pro-Palestina, y piensas, “pero si estáis haciendo vosotros lo mismo”. No vosotros personalmente, pero, vamos, estáis apoyando a un rey que está haciendo exactamente lo mismo con los saharauis. No consiguen trabajo, si lo consiguen es un trabajo de segunda, les tienen perseguidos, les apalean y no hay ningún tipo de represalia… A mí la gente que se queda a vivir allí porque dice “por narices que me quedo aquí porque esta es mi tierra” me produce una admiración… porque es que no sabes si un día vas a salir a la calle y vas a volver a casa, porque te pueden pegar un tiro en cualquier momento, te pueden dar una paliza o te puede pasar cualquier cosa.

Además, Marruecos es completamente diferente, o sea, tienen hasta otro dialecto, hablan diferente, visten diferente, tienen tradiciones diferentes. ¿En qué momento han pensado que este trozo de tierra les pertenece?.

¿Temes que la represión acabe provocando el estallido de una auténtica guerra?

Es lo que están consiguiendo. Pero la culpa es de todos los organismos internacionales de alrededor, que no hacen nada. Hasta que digan “mira, lo hemos intentado de todas las maneras, pero si lo que queréis es que entremos en guerra para que nos veáis, lo tendremos que hacer”. Es lo que nadie queremos, porque sabemos que sería una masacre, pero ¿qué otra cosa tienen?

Imagino que piensas en tu familia.

Evidentemente. Me vienen imágenes de bombardeos, de las niñas, de Mahayuba, del hermano de Mahayuba que está en el ejército… El año pasado, que ya había problemas, yo estaba pensando en cómo podíamos traer a los niños y a todos para acá.

¿Qué pedirías a las instituciones españolas en materia de este conflicto?

Que  asuman las responsabilidades que tienen. Porque está claro que el acuerdo tripartito no es legal. En algún momento hay que dejar de lado esos intereses.

¿Podrías definir lo que supone o significa para ti el conflicto saharaui en una cita? Ya sea propia, procedente de un libro, una canción, una película…

Un poema de Amaia (su madre). Te lo voy a leer:

Arena en tus ojos y en tu sonrisa

Tu melfa de viento en silencio grita

Erguida en la nada vences al sol soñando ser libre

Eres fuerte, eres bella,

Eres mujer saharaui como tu tierra.

– Amaia Carracedo Arana.

itzi-nino-manos-pitadas

Itziar Canales en los campamentos de Tinduf / Foto: Amaia Carracedo

La frustración, tanto de quienes habitan forzosamente en el desierto desde hace cuarenta años, como de aquellas personas que prestan su tiempo a hacerles sentir que no están solos, que no han sido olvidados, perdura en el espacio y el tiempo en que el generoso barro de unos y las oportunidades de libertad de otros se han unido al calor de una taza de té. El pueblo saharaui resiste sabiendo que “lo imposible solo tarda un poco más” (Paolo Ragone), y hermanos de este, como Itziar Canales, no abandonan la lucha fiel porque, como dijo Lluís Llach, “todo está por hacer, y todo es posible”.

“Nuestra pasividad no solo es la fuerza del enemigo, es una actitud suicida”

No todo Exsecretario General de un sindicato puede decir que vuelve a ser un mero militante. José Pascual Rubio Cano, después de ocupar el máximo lugar de representación de CGT Murcia, sigue en sus filas sin ocupar ningún cargo diferenciado, sin más responsabilidad que la que tiene con su propia persona y con la sociedad como activista.

Si le preguntas por qué nunca ha intentado disputar un puesto de más responsabilidad dentro de la organización, o por qué no ha apostado por participar en proyectos más grandes, te responderá que, para él, lo que hace cada día en las calles de su pequeña ciudad de residencia, ya es muy grande. Te dirá que formar a los trabajadores poco a poco y conseguir que estos tomen el poder de su vida dándoles a conocer sus derechos laborales y sociales, es más importante y determinante a largo plazo que mover masas de personas sin que estas dejen de ser eso, una masa.

Foto entrevistado JP.png

Imagen cedida por José Pascual

Él lo tiene claro: anarcosindicalismo, autogestión, acción directa. “Poner en el centro del problema a las personas que están afectadas por el mismo problema”, “participación directa de las personas afectadas en la resolución de los conflictos que afectan a dichas personas, sin intermediación de terceros”.

Para Rubio, la CGT “supone un compromiso, y una manera de hacer las cosas” cuyos principios son la honradez, la sencillez y la participación. Contempla otros estilos de vida, otras formas de vivir, aunque confiesa que a veces cuesta, pues entiende que “el Sistema te intenta sacar de esa manera de vivir”. Observa el Sistema como una amenaza, no solo en el ámbito laboral, sino en todos los sentidos, y lo explica así: “La misma multinacional es la que te exprime laboralmente, la que contamina el medio ambiente, la que reprime a pueblos indígenas en otros lugares, la que te está envenenando con la alimentación y la que te está envenenando con los medicamentos que te vende, también, para quitarte los males que te produce esa alimentación que te genera. Es todo un paquete”.

Lo que CGT pretende, ante todo, es conseguir que sean los propios protagonistas de un determinado conflicto laboral o social los capaces de enfrentarse a ese problema y dar la cara, en lugar de encargarse de tutelar la resolución del mismo. Ello, a través de la formación, de la traducción del lenguaje jurídico a un formato más sencillo y comprensible para todos y todas, con el fin de que todo trabajador y/o ciudadano pueda responder a tiempo ante las dificultades o injusticias que se le presenten. “El trabajo más laborioso es crear el clima para que esa persona pierda el miedo y pueda saltar”.

Además, José Pascual Rubio reivindica la necesidad de que cada persona sea protagonista de su problema, “que no vaya un Pablo Iglesias, entre comillas, a ser el portavoz de los Afectados por la Hipoteca, a ser el portavoz de no sé cuánto”. Que “la persona que se está partiendo la cara, la que está sufriendo esa injusticia”, sea la protagonista de su lucha.

“Los derechos que tenemos son fruto de unas luchas, y tenemos el derecho de disfrutarlos y la obligación de defenderlos”

Hacia el ecuador de la entrevista, José Pascual Rubio reflexiona sobre la importancia que tiene observar la desigualdad que hay entre empresarios y trabajadores, y advierte que “las generaciones que vienen detrás [de la suya], se van a encontrar con una situación laboral y social peor [que la que ha recibido]”, pues, según él, hay mucha gente que no comprende que los derechos no los hace posibles un determinado partido, sino las luchas de la ciudadanía. “El factor determinante es que hay hombres y mujeres que han dejado la vida en eso. Unos han dejado la vida literalmente. Que los han matado”.

Y hace hincapié en que los derechos no son propiedad de nadie, y que se tiene el derecho –valga la redundancia- de disfrutarlos, pero también “la obligación de defenderlos”.

Sobre la visión que gran parte de la sociedad parece tener sobre el anarquismo –violencia, radicalismo-, se pronuncia con contundencia: “Normalmente es el Estado el que nos acusa de violentos y de desorden. ¿Cómo es posible que nos esté acusando de desorden una instancia que es la propia generadora de ese desorden? ¿Hay algo que desordene más que lo que se está viviendo día a día? ¿A ti, hay algo que te pueda desordenar más tu vida que te echen de tu casa?”. Y cree que, además, esa percepción violenta y de desorden que se tiene sobre el libertarismo es provocada “por los poderes económicos y políticos”, en cuyo fomento colaboran directamente los medios de comunicación.

Lo que se defiende desde la CGT es la democracia directa, lo cual conlleva un alto nivel de participación ciudadana, que, a su vez, necesita de un espacio de tiempo mucho más pausado que los ritmos que marcan las agendas políticas de los partidos. Observa Rubio a partidos como Podemos “encasillados”, pues, según explica, “tú en esos ritmos no puedes funcionar como estás diciendo que quieres funcionar. No puedes funcionar democráticamente si tienes que estar compareciendo ante los medios cada 20 minutos”.

Reivindica la necesidad de que haya mucha más participación, pero lamenta que “todo está montado, en definitiva, para que eso no se produzca”.

Desobediencia es una palabra que suena varias veces durante la entrevista. Rubio opina que “para realizar una transformación social –transformación, no renovación-, hay que hacer un ejercicio colectivo de desobediencia”. Y recordó el caso de Grecia, donde la población, por medio de un referéndum, dijo “no” al pago de la deuda, en otras palabras, dijo “sí” a la desobediencia, y su presidente del Gobierno se vio, finalmente, obligado a claudicar ante la Unión Europea.

Apostilla, a partir del ejemplo, que la desobediencia hay que organizarla, hay que emplear recursos en ello, en  “que la gente diga «hasta aquí hemos llegado», que la gente esté dispuesta a desobedecer, que la gente esté dispuesta a decir: «huelga general de dos semanas»”.

Reinventar el sindicalismo

El sindicalismo no está pasando por sus mejores momentos. La imagen viciada de algunos sindicatos mayoritarios –como consecuencia de algunas acciones llevadas a cabo- ha frustrado, de alguna manera, la pureza de la lucha obrera en las calles. Como dice el exsecretario general de CGT Murcia, “antes, el sindicalismo estaba vivo en las fábricas”, ahora no se tiene tanto esa apreciación.

Y al hilo de ello, afirma que uno de los mimbres básicos que han perdido algunos sindicatos –refiriéndose a los mayoritarios- es “el asamblearismo en las fábricas y en los centros de trabajo”. Y a ello se ha llegado, según él, porque “igual que hay una casta política, existe también una casta sindical”. No duda en referirse a UGT y CC.OO., no como cómplices, sino como parte del problema, como responsables de la situación laboral y social que vive el país actualmente, pues, según interpreta, “ellos tuvieron que llegar a un acuerdo con el poder político, que es el que usa el poder económico para gestionarnos, y acordaron la paz social. La paz social implica desmovilizar, que no haya conflictos. Y tú para que no haya conflictos no tienes que tener a sindicalistas en las empresas, tienes que tener personas que no se cuestionen nada. Te tienes que cargar el asamblearismo, te tienes que cargar la participación”.

¿Se pueden recuperar los valores perdidos? Él responderá que “no es cuestión de creer, es cuestión de necesidad”, pues “nuestra pasividad no solo es la fuerza del enemigo, es una actitud suicida”. Y ejemplifica con un detalle llamativo: “¿Tú puedes comer tomates si no plantas tomates? De ninguna manera”.

No se despide sin antes denunciar que “la represión es el lenguaje que utiliza el poder” para hacer ver a la población “quién manda”. “Si no lo entiendes, te hincho a palos. Y esa represión te la llevo hasta el infinito. Porque te hincho a palos, te llevo a juicio y te meto siete años de cárcel. Y, si sigues, te meto en aislamiento en régimen FIES. Y, si sigues, te torturo y te anulo como persona, y te hincho a fármacos dentro de la cárcel. Y, si sigues, te suicidas. Es así”.

Con esas duras palabras manifiesta su repulsa a la coacción, a la opresión y al poder violento que ejercen los poderes del Estado, recordando algunos casos concretos que se han dado y se dan en la realidad político-social.

Hablábamos de la sociedad, y lamentaba una actitud que cree bastante generalizada con un ejemplo: “La gente entra a un cajero y alguien que no tiene dónde caerse muerto le apunta con una navaja y le quita 30 euros, y monta un pollo de la hostia. Y su jefe le está quitando 300 pavos todos los meses y está callado”. Hacen falta más espacios de “participación real”, apuntó.

¿La España de sus sueños? “No sería España”.