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Se acerca el verano y, con él, la época del año en la que más festivales de música tienen lugar en España. Los hay de todos o casi todos los estilos musicales, con bandas y artistas de diversas procedencias, y se celebran en multitud de localidades a lo largo y ancho del país. Alicante, Cádiz, Barcelona, Valencia, Albacete, Bilbao y un largo etcétera de ciudades y provincias acogen estos multitudinarios eventos culturales –musicales- y hacen caja.

Hacen caja a través del consumo –compras, consumo de bebida y comida, servicios de transporte y atención ciudadana-, y también hace caja la desigualdad y la discriminación, según señalan colectivos como Mujeres y Música. Si bien es cierto que algunos colectivos y personas anónimas feministas se han organizado para habilitar puntos morados/violetas en muchos festivales, la violencia machista sigue manifestándose en numerosos sentidos. Según un estudio realizado por la organización Mujeres y Música en 2017, la media de bandas compuestas por mujeres o mujeres solistas presentes en los festivales de música más conocidos es del 11,87%.

ANÁLISIS ANDREA. FOTO PRINCIPAL (ÚNICA)

Este estudio recoge, con datos numéricos, la presencia de bandas compuestas por mujeres, bandas en las que alguno de los integrantes es mujer o mujeres solistas en los festivales musicales que se celebran en España cada año. Así, expone datos como que, en 2017, en el festival Viña Rock, solo 15 artistas eran mujeres frente a las 464 actuaciones protagonizadas por hombres: 0 bandas integradas por mujeres, 1 mujer solista y 9 bandas mixtas. En el Rototom, 503 de los artistas presentes eran hombres, mientras que solo 57 eran mujeres o bandas cuyas formaciones contenían a alguna mujer. En el Sansan, solo el 5,61% del cartel eran mujeres, en el BBK un 9,89%, en el FIB un 13,64%. El festival con mayor presencia femenina entre los artistas, de entre los analizados por Mujeres y Música, es el Xe Que Bo, con un 38,03%.

Por otra parte, el diario El País relataba en marzo de este año que en el caso del Weekend Beach de Málaga, solo 4 de los más de 60 artistas confirmados para este 2018 son mujeres. En el caso del festival que más público congrega, el Arenal Sound, “hasta 10 mujeres están presentes en las 41 confirmaciones” que había hasta la fecha

Antonio López, fundador de la sala de conciertos alicantina Marearock y organizador del festival de música del mismo nombre al 50% junto con Merche Ramos, explica que, “por lo general”, para la contratación de bandas musicales para el festival hacen “bastante caso a las peticiones del público a través de las redes sociales”. Cada año piden sugerencias al público y tratan de contactar con las bandas más solicitadas. López lamenta que, al parecer, “el público no tiene como prioridad la paridad a la hora de pedir grupos”. En 2017 lanzaron una pregunta abierta en redes sociales y el resultado fue que, de entre las 31 bandas solicitadas por el público, solo 1 tenía presencia femenina: Mafalda. En ese sentido, considera que “hace falta hacer mucha pedagogía”.

Asimismo, desde el equipo organizativo del festival Marearock, destacan la necesidad de “generar conciencia intragrupo”. Desde que pusieran en marcha el festival en 2005, han observado cómo “los propios grupos caen en la dinámica de grupos no mixtos. Estamos acostumbrados/as a ver grupos de hombres sobre los escenarios, donde no existe la representación femenina en ninguno de los instrumentos”.

Puntos violetas

“Vemos bastante indiferencia por parte de las autoridades. Sin ir más lejos, en el Marearock 2018 hemos diseñado un proyecto de punto violeta para visibilizar la importancia de generar espacios libres de sexismo, tanto como tener un equipo de seguridad o sanitario, y el Ayuntamiento no nos respondió nada al respecto cuando se le mandó el dossier del proyecto”, así explica Antonio López las dificultades encontradas a la hora de intentar coordinar una red de iniciativas contra el sexismo para festivales musicales de manera global. De la misma manera, encuentra “insuficientes” los puntos violetas presentes en los festivales para paliar las agresiones machistas y el sexismo, e indica que “es imprescindible conectar tres servicios: seguridad, sanidad y punto violeta. Solo con esos tres servicios ya podemos hablar de una atención más completa”.

Según un análisis interno del festival Marearock, al festival acuden una media de un 55% de hombres y un 45% de mujeres. Sin embargo, atendiendo a los datos del estudio de MYM citado, esa cifra no es directamente proporcional a las bandas musicales y artistas invitados en relación con la paridad en la presencia en los escenarios.

Ante estos datos, se pone de manifiesto una evidencia imperceptible: es una cuestión cultural. Para hacer de la presencia femenina en el espacio público una realidad viable es preciso coordinar una revolución que abarque todos los ámbitos: desde los procesos legislativos y ejecutivos más complejos hasta las prácticas individuales más insignificantes, pasando, por consiguiente, por un necesario cambio cultural contra-hegemónico.