Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

DSC_0091

Hace una tarde estupenda para ser esto Bilbao, qué extraño y qué bien. Sería un crimen quedarme en casa. Mira, un mensaje del grupo. Que si vamos a tomar algo al centro de la ciudad. Joder, pues claro. Va, me pongo lo primero que pille y fuera.

Hay que ver lo que tarda en llegar el ascensor cuando más ganas tiene una de salir a la calle. Uy, ya está aquí. Si antes lo pienso.

Cero. Uf, tampoco es que haga calor, eh. Pero esta chaqueta servirá, paso de subir otra vez a casa. Total, si voy a estar en un bar y seguramente habrá calefacción. Por lo menos hace sol, que, aunque no caliente demasiado, endulza el paisaje. La verdad es que Bilbao es una ciudad muy bonita. He acertado mudándome aquí para estudiar. Al principio todo es caos y desubicación, pero, joder, tengo dieciocho años, ¿qué más puedo pedir? ¡Ya iré aprendiendo!  En fin, ya debe quedar poco para llegar al sitio en el que hemos quedado. Creo que hay un teatro bastante conocido cerca. No estoy segura. Lo cierto es que debería salir a pasear y explorar la ciudad más a menudo.

La ría es una pasada. Aunque, a decir verdad, hoy parece un poco sucia. Se lo perdono a esta tierra tan bonita. Todo es verde mires donde mires. Es la recompensa por soportar lluvias casi a diario. Mis pupilas lo agradecen. ¡Qué llueva todo lo que tenga que llover, así se caiga el cielo! Qué exagerada soy, me he venido arriba. ¡Uy! Creo que me he pasado la calle. Al final voy a tener que poner el GPS, qué desastre. Bendita herramienta y bendita tecnología, ¿no? Ya estoy. Creo. Ah, sí, ahí están. Qué cabronas, han pedido ya.

Hola, ¿qué tal? Anda que esperáis. Vaya sol hace, ¿eh? Después de estar andando un rato tengo calor y todo. Quién lo diría. Buenas, una caña, por favor. ¿Qué tal el día, chicas? El mío ha sido algo aburrido, pero productivo. ¿Has estado toda la mañana durmiendo? Lo tuyo es un caso aparte. Veo que está siendo un lunes al uso para todas. Da gusto salir, al menos, un rato a tomar el aire. Oíd, he visto el cartel de una obra de teatro. Podríamos ir, creo que estará hasta la semana que viene. Gracias, ¿me cobras ya? Vale, gracias. Hmm qué fresca está.

¿Jugamos al billar? Os aviso que soy muy buena. ¡Venga, moved el culo! Va, yo echo la moneda. Pues hoy he estado practicando con la guitarra y he conseguir aprender a tocar una canción que me encanta. Qué gozada. ¡Bien! Vamos a lisas nosotras. Buen tiro. Sí, llevaba tiempo sin tocar, porque este verano no he parado de hacer cosas, pero ahora lo estoy retomando. He visto en las redes sociales las fotos de tu verano, tampoco lo has pasado mal tú, eh. ¡Mierda! ¿Cómo he sido capaz de meter la negra? Joder, qué mal. Pues nada, se acabó el juego. En fin, no voy a tardar en irme, que tengo que cenar, ducharme y demás antes de acostarme. A ver si quedamos más a menudo, ya que hemos coincidido en la ciudad.

No, tías, no hace falta que me acompañéis, si estoy a diez minutos de casa y hay buen alumbrado público. De verdad, no es necesario. Sí, os avisaré cuando llegue. ¡Agur! Me encanta usar palabras en euskera, ojalá se me pegue aunque sea el acento, qué chorrada.  Uy, pues ha anochecido bastante rápido, con estas se me pasa el tiempo volado. Bueno, me gustan mucho las ciudades en su versión nocturna. La luna y el alumbrado iluminan la ría y se ven los edificios reflejados en el agua. Qué pasada. Voy a echar una foto. Uy, vaya mierda, no se ve casi nada. Bueno, servirá. ¡Hala! Ya son casi las diez. Hoy me tocará acostarme tardísimo, veremos cómo me levanto mañana para ir a clase.  Anda, este edificio tan grande debe de ser el teatro que había por la zona. “Teatro Arriaga”. Vaya nombre. Está guay, seguro que por dentro es enorme y precioso. La fachada es bonita. En fin. Uy, se nota ya la oscuridad. Da un poco de miedo, no hay casi gente por la calle. Excepto ese hombre que, por cierto, viene en la misma dirección que yo. ¿No parece que me mira mucho? A ver si me va a estar siguiendo. No, ¿no? Va, no seas tonta, es un hombre sin más. Tú a lo tuyo. ¿Por qué ando más rápido? En serio, relájate, que no es nada. ¿¡Qué me va a hacer!? Además, a ver si va a ver que aligero el paso y va a pensar que le tengo miedo y eso lo incomoda. Además, es que no le tengo miedo. Ya no queda mucho para llegar a casa, voy a tranquilizarme. ¿A ver? Joder, es que parece como si me estuviera siguiendo, no deja de mirarme. Qué imbécil. Me estoy poniendo de los nervios. Va, voy a caminar como si estuviera tranquila. Si ando rápido o corro se va a pensar que estoy histérica. Y no lo estoy. Casi. Igual me estoy montando una película yo sola y el hombre va a comprar el pan. Me cambio de acera y listo. ¿En serio? Hostia, que se ha cambiado él también. Esto ya no me gusta. Voy a girar por aquí a ver si lo despisto. Venga, por favor, rápido, tengo las piernas ya cansadas. Vale, ya. ¿A ver? No viene. Uf, menos mal. No me estaba siguiendo, si es que soy una paranoica.

Venga, que en dos calles estoy en casa. Creo. ¿O no? Mierda, ¿dónde estoy? Qué desastre, me he perdido. Con los nervios me he desorientado. Menos mal que me queda batería, puedo buscar en el GPS. Bueno, primero voy a avisar a alguien de lo del tipo ese, por si acaso, yo no me fio. “Tía, creo que me ha estado siguiendo un hombre. Vamos, creo que lo he despistado y ya no viene, pero estoy muy nerviosa, tengo miedo”. “No, no vengas, si ya no me sigue, creo que estoy cerca de casa pero no sé dónde exactamente. Era para que lo supieras. Voy a poner el GPS”. A ver, la tercera calle a la derecha, luego la primera a la izquierda y ya estaría. Vale, voy a guardar el móvil a ver si con la tontería me lo van a robar. La verdad es que esta calle ni me suena, ¿cómo narices habré llegado hasta aquí? En fin, rapidito ya para casa, coño, el turismo para otro día. Ya no queda na…¡¡¡AAAAAAH!!! ¿Quién eres? Por favor, no me hagas nada. Por favor. Solo quiero ir a casa, por favor, déjame. ¿A un hotel? No, no, no. Por favor. ¡SUÉLTAME, JODER!

Corre, corre. Mierda, joder, me va a matar, me va a violar, joder, no puedo respirar, corre. ¿Qué coño hago? Me sigue, me está siguiendo. El teléfono, corre, que no se me caiga. Vamos, cógemelo, por favor, rápido. Vamos, va.. “¿Hola? Tía, ven por favor, estoy por la ría. Un tío me ha agarrado del brazo. Estoy corriendo, no sé si viene detrás. Joder, ven por favor, avisa a alguien y ven. Vale. Vale, no tardes por favor”. No puedo respirar, no puedo más. ¿Dónde está? Mierda, no lo veo. Ya no viene. Joder, joder, joder. Va a salir de cualquier lado. No, por favor. Respira. Respira. No está, hay más luz. Venga, enseguida viene ésta a por mí. ¿Dónde está? ¿Por qué no llega? Voy a llamarla. “¿Dónde estás? Tengo mucho miedo, no lo veo, no sé dónde está. Vale, perdona, aquí estoy, no tardes, por favor”. Vale, tranquila, ya llega. Tengo frío. Y calor. Qué mierda todo. Que llegue ya, por favor. No pienso llorar. Vaya basura, qué asco. Joder, ya estoy llorando. Sshh, que no te oigan, que no te oigan. ¡AHÍ ESTÁ! Joder, menos mal. Por fin. Bendito abrazo, lo más cálido desde hace horas. “Gracias por venir, siento la molestia”.

“¿Por qué has venido sola? Ah, joder, gracias. No puedo tranquilizarme, estoy muy nerviosa. Lo siento. Joder, es que soy idiota. Mis amigas… No viene,  ¿no? Estate atenta, por favor. Mis amigas han dicho de acompañarme a casa, pero les he dicho que no porque estaba cerca. Tendría que haberles hecho caso. Soy imbécil. Perdona, siento haberte hecho venir, no sabía a quién llamar. Muchas gracias. Gracias, de verdad. Ya, sé que el problema no es que yo vaya sola y que la solución no es ir acompañada, pero es que no podemos ir tranquilas por la jodida calle. Es enfermizo. No puedo evitar tener miedo. Es que… primero me ha seguido un hombre cerca del teatro Arriaga, ¿lo conoces? Pues ese, al lado de la ría. Y me he puesto muy nerviosa, pero nada, lo he perdido de vista. Y después ya me estaba tranquilizando un poco y, de repente, un tío me ha agarrado súper fuerte del brazo y me ha dicho que si quería irme con él a un hotel. Sí, tía, tal cual. Me he asustado un montón, al principio no podía soltarme. No sé ni cómo he podido escaparme y salir corriendo. Estaba acojonada y pensaba que me seguía pero después he visto que no estaba. Qué mierda. Casi no podía respirar del susto. Creía que me iba a violar o a matar, joder. Necesito llegar a casa ya. Sí, será mejor que me tranquilice. No, gracias, no hace falta, me he dejado la cena preparada”.

Ya estamos, al fin. “Nunca dejaré de darte las gracias. Sí, ya ha pasado todo. Sí, lo he pensado, pero no creo que lo haga. No sabría describirlo físicamente, no recuerdo su cara, ni siquiera sé si se la he llegado a ver. Solo he sido capaz de salir corriendo. No serviría de nada denunciar sin datos. Lo que sí he pensado es escribir sobre ello y contar lo que me ha pasado públicamente. A lo mejor ayudo a otras mujeres. No sé, lo pensaré. Oye, me da miedo que vayas sola a casa. Es muy de noche, ¿y sí te pasa algo? Bueno, vale, pero avísame en cuanto llegues. Muchas gracias, de verdad. ¿Segura? Ya… Ya sé que nunca estamos seguras”.