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El deterioro del medio ambiente y la problemática del cambio climático son ya realidades incuestionables en todo el planeta. Los efectos de estos hechos son palpables, y así lo están pudiendo observar diversos organismos nacionales e internacionales desde hace años. Algunas voces ponen de manifiesto la irreversibilidad de esta notable tendencia al desastre climático global.

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Imagen: National Oceanic and Atmospheric Administration

 

Según informaciones emitidas por Climático, “una iniciativa de World Wildlife Fund que busca fomentar el conocimiento y dinamizar el diálogo sobre el cambio climático entre los latinos en Estados Unidos y sus hogares ancestrales en América Latina”, en Estados Unidos, como en el resto del mundo, se están sufriendo las consecuencias del cambio climático. Altas temperaturas, sequías prolongadas, plagas de insectos, incendios forestales, inundaciones y un largo etcétera de impactos medioambientales.

En Canadá también se han observado alteraciones considerables. Según informaba el diario El Mundo el pasado 15 de febrero, “el deshielo de los glaciares de Canadá y sus masas heladas se ha convertido en uno de los principales responsables de los cambios en el nivel del mar debido a la rapidez con la que se están derritiendo”. Hasta un “1.000% ha crecido el deshielo” en el país en cuestión.

A nivel global, uno de los efectos más notorios es, tal y como pudo informar el pasado enero Reuters de América Latina, el récord de temperaturas mundiales registradas durante el año 2016, el más caluroso “desde que empezaron a registrarse la temperaturas en el siglo XIX”.

Ya son muchos los países, Estados e instituciones o empresas que están poniendo en marcha medidas en esta materia para frenar el calentamiento global y demás efectos de la irresponsabilidad humana. En este sentido cabe exponer la inminente construcción del nuevo campus de Apple en el Valle de Santa Clara (California, EE.UU).  Según relata Expasión, se trata de un espacio de trabajo que no solo contará con 70 hectáreas en las que figurarán multitud de edificios, un gran auditorio, un gimnasio de casi 10.000 metros cuadrados  y demás “curiosidades arquitectónicas” que ponen de manifiesto el poder del imperio Apple, sino que –he aquí lo que nos es interesante en este caso- en el conjunto de tal espacio, el Apple Park “sustituirá más de 46 hectáreas de asfalto con más de 9.000 árboles autóctonos y resistentes a la sequía, y funcionará exclusivamente con energías renovables”.

Ello, además de una millonaria inversión en la tarea de seguir expandiendo la empresa, supone lo que parece poder entenderse como una estrategia comunicativa con los valores de responsabilidad social y medioambiental como eje central. Tal vez esta nueva apuesta del que fuera el imperio de Steve Jobs logre acallar algunas de las múltiples críticas que a sus productos y a su desarrollo empresarial se han emitido.