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El veinteañero Víctor Bueno, guadalajareño de sangre y madrileño de corazón, convierte la injusticia social en letras y acordes cada vez que puede. Al terminar el bachillerato de artes, pretendía estudiar sonido, pero finalmente decidió invertir su oxígeno en llenar de crítica todos los micros abiertos de Madrid. Se descalza para cantar y, aunque tiende a agachar la cabeza para sonreír, expone sus ideas con precisión y seguridad.

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Víctor Bueno en Retiro

Para quien no te conozca, ¿cómo te definirías?

Es complicado. Definir lo que vemos y a las personas que conocemos parece mucho más fácil que a uno mismo. Si me tengo que vender, quizá me vendería como un  cantautor que hace lo que le da la gana. Nací con vocación de ser cantante de rock and roll, pero hubo un día en que me di cuenta y me dije “no, tú eres cantautor, y lo demás está de más”.

Has tocado en Madrid, Plasencia, Cáceres, Ferrol, Guadalajara… Y la ruta continúa por Valladolid, Salamanca, e incluso estarás presente en Viña Rock. ¿Cómo se te presentan esas oportunidades?

Esos conciertos surgen en el momento en el que me pongo en el ordenador, en casa, empiezo a buscar sitios donde tocar y me dejan. Ninguno es que me hayan contratado. Lo del Viña es muy gracioso porque, cuando lo publiqué, mucha gente empezó a preguntarme sorprendida. Lo que vamos a hacer en realidad es un concierto en el camping. (risas) Montaré un altavoz y haré un concierto con un amigo rapero que toca también la flauta travesera. Creo que va a quedar muy guay.

¿Tu música recibe influencias de otras agrupaciones musicales o cantantes?

El comportamiento humano en sí está basado en la influencia. Los homínidos lo aprendemos todo a través de la imitación. Con la música pasa igual, creo que no hay melodías por inventar, todo se versiona. En mi caso, al principio estaba influenciado por el rock and roll en castellano, ahora por el mundo del cantautor.

¿Cómo definirías tu música si tuvieras que clasificarla en algún género?

Si tuviera que encajarlo en Spotify, ¿no? (risas) No lo sé. Creo que antes sí tenía un estilo más de balada, pero ahora hago lo que me viene. No sería capaz de definirlo, podría meter cada canción en un estilo, pero toda la obra no.

Libertad 8, Aleatorio Bar, La Fídula, Fulanita de Tal… son bares en los que se organizan micros abiertos musicales y poéticos. ¿Son realmente útiles estos espacios para los y las artistas que están empezando? 

Mi opinión es que sí, sin duda. Creo que es muy necesario para el movimiento de la cultura en una ciudad. Es muy importante que existan esos espacios. Cuando escribía mis primeras canciones, yo quería ir a La Riviera y llenarla, obviamente, pero ni tenía público ni tenía forma de hacer un concierto mío, ni tenía repertorio. Entonces iba al micro abierto, había 20, 30 o 40 personas que me estaban escuchando sin tener que mover yo a un público particular. Eso muy complicado. Luego pienso que es muy importante.

Por otra parte, en el caso, por ejemplo, de Libertad 8 hay mucho nivel, nunca te regalan el aplauso y eso te hace saber dónde estás en cada momento. Cuando recibes un poquito de ese aplauso te das cuenta de cómo avanzas y de la manera en que lo haces. A mí me aporta mucho.

¿En qué momento das el paso de participar en micros abiertos?

Hoy, casualmente, buscando unos apuntes, he encontrado una hoja que escribí el primer día que fui al Libertad 8, creo que fue el 3 de abril de 2015.  No fue el primer micro abierto al que fui pero sí fue el primero al que fui asustado, porque Libertad 8 es como el templo de la canción de autor, y es un sitio conocido en muchas partes del planeta. Es alucinante que un bar, por el hecho de acoger a la canción de autor, sea tan conocido.

La primera vez que fui a un micro abierto estaba en un proceso de montar bandas de rock and roll, tenía alrededor de 5 bandas y ninguna salíamos a tocar, pero me gustaba estar en movimiento e ir todos los días a la sala de ensayo. Recuerdo entonces que habíamos empezado a formar un grupo en Vallecas. Nacimos con la idea de tocar canciones del estilo de Extremoduro y un día le dije al guitarrista que había un micro abierto en Rivas y me apetecía ir. Toqué una o dos canciones mías y una de Rulo y fue precisamente porque no estaba preparado para dar un concierto como tal pero me quería subir a un escenario. Creo que, posiblemente, ir a un micro abierto surge por la necesidad de medirte y de verte en un escenario.

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Víctor Bueno en Retiro

¿Le pedirías algo a las instituciones en materia de oportunidades para el mundo de la música?

Es clara la respuesta: que se despenalice la música en directo. No puede ser que haya bares que tengan que echar el cierre porque no pueden hacer música en directo por las condiciones de los ayuntamientos y de los gobiernos. Entiendo que lo del ruido es algo que hay que medir, pero creo que todo el mundo podría hacer un concierto en un bar.

Y también sería muy importante despenalizar la música callejera. Entiendo también que hay algunos lugares en los que se debe regular, como son los centros de las ciudades, porque si no se llenarían, pero tiene que haber cultura en todos lados sin ningún tipo de prohibición. Creo que esas serían las dos cosas que habría que gritarle a la cara a las instituciones.

En tus canciones prima la crítica social y política. ¿Por qué crítica social y, de alguna manera, activismo musical, y no canciones de amor al uso? ¿Qué te lleva a escribir ese tipo de letras?

Mis primeras canciones eran de amor y desamor. Luego empecé a verme desde fuera, me miraba desde otras perspectivas y no entendía qué hacía escribiendo canciones de amor. A partir de ahí descarté hablar sobre ello, creo que no es útil. Todas las personas podemos enamorarnos y des-enamorarnos y no hace falta que nos cuenten cómo es.

También coincidió con que yo venía de un colegio privado de curas y estaba muy influenciado por ello. Vine a Madrid, conocí la escuela pública, conocí a las personas de la escuela pública, conocí el hecho de amar a otras personas que no son de tu cultura o de tu país y estas cosas básicas que de otra forma no hubiera podido conocer. Me pilló esa época entre ver cómo estaba el mundo y escribir sobre mi mundo. Descarté lo segundo, porque no le interesa a nadie, y pensé que era útil escribir lo que sucedía y propagarlo mediante las canciones.

Y ahora estoy en un momento en el que creo que tampoco es suficiente con escribir lo que ves y lo que hay y analizarlo. Los análisis ya están hechos, tenemos que ponernos a trabajar en dar soluciones, más bien por medio de uno mismo que a gran escala.

¿Combinas el activismo musical con el activismo en la calle?

Sí, pero tampoco mucho. Me he decepcionado muchísimo con lo que yo defino como grupos de izquierdas. No me refiero a los grupos de izquierdas como ideología sino como formas de actuar, asociaciones asamblearias y demás. He estado en muchas asociaciones y en organizaciones con fines sociales y al final me di cuenta de que pasábamos muchas horas debatiendo sobre el color de una pegatina, sobre la frase que íbamos a poner en una camiseta o sobre lo que íbamos a hacer en vez de haciendo cosas.

Entonces, he llegado a la conclusión de que la revolución tiene que ser un proceso personal, un proceso que tenemos que hacer con las personas que nos rodean más que a gran escala. Creo que si tú piensas que no debes tirar aceite por el fregadero para que no vaya a los ríos, en vez de ir a protestar y a tirar bengalas, a lo mejor es más útil no tirar el aceite por el fregadero y conseguir que no se haga en tu casa.

Volviendo a la música. ¿Te has planteado grabar un disco o un EP?

Desde que empecé a hacer la primera canción yo ya tenía el disco hecho. (risas) Hice una canción y dije “esto ya va, esto tiene que..”. Me fui dando cuenta de que no, de que había que hacerlo con calma. La primera canción la terminé en una semana y me motivé. La grabé en el estudio, me gasté un dinerito, sonaba muy bien, pero me di cuenta de todo lo que estaba haciendo, y tampoco quería sacar un disco sobre amor. Y al final creo que voy a tener que forzarme a sacar algo inminentemente, porque me estoy volviendo tan perfeccionista en algunos casos que al final no hago nada. Quiero que la canción sea perfecta, que acabe en la nota exacta que quiero, etc., y al final, o tienes unas aptitudes cojonudas o, en mi caso, no voy a conseguir esa perfección que tengo en mi mente.

Tengo pensado sacar algo, pero no tengo un proyecto hecho. No sé si tengo que hacer lo que debería según mis cánones o lo que yo quiero en ese momento.

¿Lo harías con una discográfica u optarías por la autoproducción?

Autoproducción, sin duda. Y quiero hacerlo yo, diseñarlo yo (o un amigo, pero que sea lo más cercano posible a mí). Un disco ya no es un producto o un simple medio de ganancia, tiene que ser algo muy tuyo, es tu niño. Tengo que estar muy convencido de lo que hago.

Aparte de eso, no quiero saber nada de las productoras, en principio. Hasta que no salga una productora de discos que considere honesta y que sea algo que trabaja a escala cercana… De las grandes compañías, en principio, no quiero saber nada. Porque a mí me van a intentar manipular a toda costa. Si yo fuera Sabina, podría contratar con quien fuera porque publicarían lo que yo quisiera. O no, no lo sé. Pero no quiero saber nada de las multinacionales.

Algunas preguntas cortas:

  • Una canción imprescindible: La vida es la mayor canción imprescindible. Si quieres una canción de verdad… es imposible.
  • Un libro que te haya cambiado la vida: Hubo uno, que no era una novela ni nada, sobre el análisis del lenguaje corporal que me dejó loquísimo. Lo empiezas a leer y ya no puedes no prestar atención a esas pequeñas cosas.
  • Una canción para practicar sexo: alguna muy africana, con tambores, ¿no? (risas)
  • La película que te define: El guerrero pacífico
  • Un lugar para morir: Galicia

¿Qué piensas o sientes al escuchar estas palabras?:

  • Amor: Vida
  • Política: Circo
  • Música: Vibración
  • Hambre: Ímpetu
  • Democracia: Telón
  • Pobreza: Indigno
  • Dignidad: Libertad
  • Madrid: Todo

¿Qué esperas de tu futuro en relación con la música?

Trabajar poco y vivir bien.

(Hacer click en la imagen para reproducir vídeo)