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¿Todos los medios han perdido credibilidad, u otorgamos la responsabilidad de tenerla a los medios equivocados? ¿Por qué insistimos en que ABC, El País, El Mundo, Antena 3, La Sexta, la cadena SER, y un largo etcétera tienen que ser los medios de referencia, y nos quejamos cada vez que no nos reconocemos en ellos? ¿Qué nos hace seguir manteniendo la aplicación de la SER en el móvil, seguir interrumpiendo nuestras comidas porque “empieza el Telediario” o continuar acompañando el café del desayuno con un periódico que no nos dice nada entre las manos?

Cabe recordar, además, que comunicación no es sinónimo de periodismo. El entretenimiento está bien, pero no es periodismo, es otra cosa. La banalización de los debates políticos y la espectacularización de la información, está bien, pero no es periodismo, es otra cosa. La cobertura y divulgación de los aspectos más morbosos de un suceso está bien –bueno, eso es discutible ciertamente-, pero no es periodismo, es otra cosa. Los constantes e incesantes flashes informativos en forma de tweets están bien, pero no es periodismo, es otra cosa. El copia y pega de declaraciones oficiales o de notas de prensa está bien, pero no es periodismo, es otra cosa. En definitiva, la comunicación, sea en el formato que sea, está bien, pero no es periodismo, es otra cosa.

Pascual Serrano, seguramente, diría que esa otra cosa es “una mierda”. Yo más optimista soy y prefiero entenderlo como una manera de entretener y de amenizar los aspectos duros de la realidad social y política de forma dinámica, en constante proceso de ‘novedosidad’. Permítanme la invención de la palabra. Como unos legítimos procesos de creación más artística que periodística en unos espacios y tiempos generosos para con la difusión y aceptación de los mismos.

No se trata de desacreditar los trabajos de cuantos se dedican al mundo de la comunicación y de la información, sino sencillamente de llamar a las cosas por su nombre, o mejor dicho –ya que a mí no me gustan las etiquetas-, de no llamar a las cosas por un nombre que definitivamente no les corresponde.

El hecho de que a casi todo lo que sale en la televisión, a casi todo lo que aparece en la prensa, a casi todo lo que suena por radio y a casi todo lo que nos ofrecen las redes sociales, queramos llamarlo Periodismo es uno de los motivos por los que este está siendo objeto de desaprobación y víctima de esa pérdida de credibilidad que los periodistas asumen como una lacra o inconveniencia que hay que paliar lo más rápidamente posible.

Sería infinitamente más útil dejar de buscar periodismo de calidad en aquellos medios de comunicación cuyas situaciones de dependencia económica les impiden hacer tal cosa. Las publicaciones alternativas tendrán, algún día, el lugar de prestigio que merecen.

[Foto: Pixabay]