Etiquetas

, , , , ,

En un momento en el que gran parte de la ciudadanía española se encuentra frustrada, cansada, desalentada y sencillamente exhausta ante una situación política que no parece ganar metros al estancamiento, Ciudadanos -un partido que, a pesar de no haber obtenido un porcentaje de votos que teóricamente lo situara entre los partidos más representativos, goza de amplísima cobertura mediática y de excesiva consideración por parte de las cadenas y, al parecer, del resto de partidos- ha conseguido poner sobre la mesa un descarado indulto tanto a los orígenes fascistas del PP como a sus infames prácticas más recientes, sin que parezca tal cosa, y originando incluso un halo de esperanza política en los espectadores.

Y no es algo que se deba o pueda menospreciar, claro. Es más, me atrevería a decir que ha sido un movimiento estratégico digno de elogio. Pocas personas con tal carencia de ideas factibles y de intenciones de construir un necesario cambio real son capaces de quedar tan de milagrosas Celestinas conciliadoras entre insulsos negociadores y de subsanadoras de un presunto caos, cuando lo que realmente representan no es sino un discurso tan desideologizado que roza lo reaccionario.

La situación escogida para dar el paso es la ideal, y la hora del comunicado inmejorable. Noticias nefastas y vergonzosas como el acuerdo entre PP y Ciudadanos siempre entran mejor cuando te pillan en el chiringuito de la playa a mitad de caña y calamar. Al mediodía, con solecito y arena entre los dedos de los pies, todo está cínicamente permitido de antemano.

Que digo yo que habrá terceras elecciones, porque este panorama es de como cuando estás jugando a las palas y no das dos golpes seguidos sin que la bola toque suelo cuatro veces, y dices ‘va, ahora en serio, concéntrate’. Pero entretanto podemos echar una partida más a ese cuento de que lo importante y primordial no es desalojar a aquellos que llevan ochenta años arruinándonos la vida y coartando nuestras libertades y comenzar a construir un país que no dé vergüenza, sino ‘que esos cuatro caraduras se pongan ya de acuerdo como sea y nos dejen seguir viendo Sálvame, que ya está bien’.

Qué locura. Y yo pensando en conseguir una mayoría social con posibles para vivir con dignidad.

Anda, ponme otra caña.