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Elena 1

En mi cara se dibuja tu recuerdo,

enloquezco, me divierto, me apresuro.

Pidamos a la vida un “alto al fuego”,

yo solo veo en tus ojos mi futuro.

Mirar los miedos siempre de reojo,

Ilusión me han contado que se llama

la ternura de pensarme independiente.

Acaricio con los dedos mis anhelos

aunque a veces se vuelven intermitentes.

Mirar los miedos siempre de reojo, es darle la razón a la corriente. Mejor luchar la vida codo a codo,  que vivir siempre condenado a la muerte.

Mirar los miedos siempre de reojo,

es darle el timón a la corriente.

Mejor luchar la vida codo a codo,

que vivir siempre condenado a muerte.

Maria 7

Escogí la libertad como alimento,

que ser mujer no ha de ser un sufrimiento.

Prefiero ir reconstruyendo los escombros,

que aceptar ya, tan temprano, el desaliento.

Elena 4

“El sol es una estufa de butano”, dijo Joaquín.

Yo siempre he sido de calor humano.

Añoro aquellos versos que, en mi espalda,

dibujabas con la arena de tus manos.

Elena 6

La oscuridad es mi libertad, siempre me escondo,

nunca guardo la sonrisa entre los dientes,

a veces me santiguo como Rubens,

mi vida parece pintada al óleo.

Maria 6

El límite de la alegría es un invento

de los dioses que crearon firmamento.

La meta no es final, sino camino.

Me lo llego a creer y no lo cuento.

 

Que si arrugas, que si granos, que si bolsas. Olvidemos por un rato tanta ruina. No maldigas los efectos de la vida, esta risa es más verano que la costa.

 

Que si arrugas, que si granos, que si bolsas.

Olvidemos por un rato tanta ruina.

No maldigas los efectos de la vida,

esta risa es más verano que la costa.

Soledad, qué bonito nombre tienes, cuando enredas con el tiempo mis pisadas. Si anduviera...¿ no habría visto tanta vida en las paredes.

Soledad, qué bonito nombre tienes

cuando enredas con el tiempo mis pisadas.

Si anduviera apuntalada a la rutina

no vería tanta vida en las paredes.

Maria 5

Tengo veinte años menos dos

y ocho meses de una hermosa taquicardia,

vivir fuera de casa es lo que tiene,

la sonrisa sale si bajo la guardia.

Son ciento dos los besos que nos dimos, un poema a medias que escribimos con la Luna, siempre nos despedimos en la cima, dejando todo lleno de locura.

Son ciento dos los besos que nos dimos,

un poema a medias que escribimos con la Luna,

siempre nos despedimos en la cima,

dejando todo lleno de locura.

Maria 2

Los labios se me agrietan a diario,

a veces me falta hasta el aliento.

La lluvia me cuelga de las pestañas

si pongo el alma fuera de mi barrio.

Maria 9

La impotencia de quien ve el telediario,

o la inocencia de creer que Dios nos guía.

Si me dieran a elegir, no tengo dudas,

yo me quedo con el humo del cigarro.

Las manchas de la lluvia de tu espalda, son rosas sin espinas en mi pecho, miradas que hacen fuego en la cocina, recuerdos de algún polvo a ras de cielo.

Las manchas de la lluvia de tu espalda

son rosas sin espinas en mi pecho,

miradas que hacen fuego en la cocina,

recuerdos de algún polvo a ras de cielo.

La luz a veces ciega, qué locura, y las dudas siempre campan a sus anchas , tendremos que cubrirnos las espaldas, la vida acompañada es menos dura.

La luz a veces ciega, qué locura,

y las dudas siempre campan a sus anchas,

tendremos que cubrirnos las espaldas,

la vida acompañada es menos dura.