Oh Coño Todopoderoso | 2 MINUTICOS

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Reabren la causa contra la protesta del Coño Insumiso de 2014.

Credo versión Coño Insumiso: “Creo en mi coño todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, creo en mi orgasmo, mi única norma, nuestro placer, que fue concebido por obra y gracia de mis pulsiones sexuales, nació de mi decisión libre, padeció bajo el poder del terrorismo machista, fue condenado, quemado e invisibilizado, descendió a los infiernos, con el pasar de los siglos resucitó de entre las represalias y subió a los cielos, está localizado en la parte superior de mi vulva y desde allí viene a proporcionarme placer, mientras esté viva y hasta que muera, creo en mi útero sagrado, me lo suda la Santa Iglesia Católica, creo en el bukake de los Santos, el pendón desorejado, la eyaculación de la carne y la corrida eterna. Himen” (Fuente: eldiario.es)

Ser LGTBIQ no está normalizado | 2 MINUTICOS

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Se hace viral el vídeo de un chico diciéndole a su madre que es gay. ¿Eso es normalización? Piensa por qué si eres LGTBIQ tienes que contarlo pero nadie pregunta a los y las heterosexuales por qué lo son ni cuándo se dieron cuenta de que lo eran.

Queda mucho por hacer. Debatamos.

San Fermín para niños y niñas |20 MINUTICOS

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Cambiar las fiestas populares para hacerlas más justas, cambiar la manera de divertirse en sociedad para no dañar a ningún ser vivo, pasa por cambiar la cultura hegemónica existente, que establece que hacer uso de animales y vulnerar sus derechos constantemente y al antojo de cualquiera es válido para el festejo.

Aquí un ejemplo casi nimio de cómo es cierto que la base es cultural.

 

Sáhara Occidental: los otros refugiados [vídeo]

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La ocupación marroquí continúa, y con ello la violación de derechos humanos en el Sáhara Occidental. En los campamentos de personas refugiadas la vida es amarga como el té. Ante esta situación de vulnerabilidad y de injusticia política y humanitaria, toca decidir si también queremos que continúe la indiferencia de la comunidad internacional.

 

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Por qué las huelgas educativas sí están justificadas

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[Artículo publicado inicialmente en Nueva Revolución. Abril 2017 http://nuevarevolucion.es/derechos-las-huelgas-educativas-estan-justificadas/%5D

 

A principios de este mes de marzo tuvo lugar una de las múltiples huelgas educativas que se están poniendo y se van a poner en marcha en todo el país contra los recortes en Educación y la implantación de la LOMCE y el denominado 3+2. El Ministro de Educación no tardó en mostrar su menosprecio afirmando que dicha convocatoria de huelga era “injustificada” y que carecía de sentido.

Convendría, entonces, hacer memoria al señor Méndez de Vigo. Y lo más apropiado para él, puesto que parece no llevar demasiado bien la comprensión lectora, visual y auditiva, es una sencilla enumeración de acontecimientos poco casuales.

22 de mayo de 2012: La comunidad educativa se pone en pie contra el Real Decreto 14/2012, que establece medidas como el aumento de las ratios de alumnos por aula, la imposibilidad de sustituir a docentes hasta cumplidos los 10 días de baja laboral o el recorte en becas, entre otras. Todo ello con para conseguir “la racionalización del gasto público en el ámbito de la educación, de conformidad con los principios de eficiencia y austeridad que deben presidir el funcionamiento de los servicios públicos” (o lo que es lo mismo: para poder cuadrar los sobres de Génova por otro lado).

9 de mayo de 2013: alumnado, padres y madres y docentes se echan a la calle para protestar contra los recortes, que no cesan, en Educación. Concretamente, además, contra la nueva ley educativa que se estaba desarrollando (la LOMCE).

13 de noviembre de 2013: las universidades españolas llenan las calles rechazando el Plan Bolonia. Su implantación suponía no solo una completa reestructuración de la enseñanza superior, sino la desaparición de carreras, la imposibilidad de que todos los estudiantes pudieran acceder a “una formación de calidad”. Una de las proclamas más destacadas fue el hecho de que este Plan significaba “que la universidad pública comenzara a financiarse por sí misma, es decir, a través de empresas privadas”.

24 de octubre de 2014: gran huelga estudiantil pidiendo la dimisión de Wert. Contra la reforma educativa, los recortes, que nunca pararon de producirse, y el endurecimiento de las becas, entre otras cosas. El que fuera ministro de Educación hasta ser enviado de vacaciones permanentes a París con piso y sueldo corriendo de nuestra cuenta, consiguió que hasta los padres y las madres se organizaran con sus hijos e hijas y los docentes para mostrar su rotundo rechazo al progresivo desmantelamiento de la educación pública.

25 y 26 de octubre de 2015huelga estudiantil, con manifestaciones en todo el país, contra el Real Decreto 43/2015 (conocido como 3+2) y contra los recortes en educación.  “Con esta normativa los grados se convertirán en papel mojado para el mercado laboral, por lo que la mayoría de estudiantes deberá cursar un máster para tener “una licenciatura real”. Los altos precios de los posgrados provocarán que solo aquellos que tienen disponibilidad económica, puedan permitirse cursarlos”, según explicaba el Sindicato de Estudiantes.

9 de marzo de 2017: huelga estudiantil en toda España contra la LOMCE (para denunciar que sigue en vigor) y contra la privatización de la enseñanza a todos los niveles.

1988, 1990, 2001, 2002… son otras movilizaciones en defensa de la educación pública memorables en este país. Es lo que sucede, señor Méndez de Vigo, cuando se manosea de cualquier manera el derecho a una educación gratuita y de calidad, cuando se favorece a la enseñanza privada y concertada en detrimento de la pública, la de todos y todas. Sucede cuando, a pesar de que toda la comunidad educativa está en desacuerdo, los recortes se producen, el Plan Bolonia se implanta, la LOMCE entra en vigor y las becas y subvenciones se convierten en algo que te toca casi como si fuera la lotería.

Pero eso son solo datos, nombres de decretos indescifrables por el conjunto de la sociedad, números, fechas. Detrás de los decretazos, de los famosos recortes, de los “que se jodan” con el micro abierto, hay consecuencias y efectos reales. Y hoy voy a contar esos efectos haciendo un pequeño viaje al que fue mi comienzo en lo de entender quién es quién, de dónde vengo y por qué esta violencia institucional.

Activismo adolescente: comprendiendo la realidad

Yo tenía entre 13 y 14 años cuando algo dentro de mí empezó a decirme que la realidad que estaba viendo y viviendo no tenía por qué ser de esa manera, que colectivamente se podían mejorar las cosas, que era posible crear desde abajo, moverse. A disgusto de mi madre, por supuesto, que me veía como lo que era: pequeña, ignorante en lo político y vulnerable en lo físico, empecé a acudir a convocatorias de manifestaciones en defensa de una educación de mayor calidad y accesible para todas las personas.

Evidentemente, yo no entendía nada, como cuando leí las primeras líneas de Hegel o de Bauman, o como cuando intenté nombrar a Hannah Arendt en voz alta por primera vez (de eso hace relativamente poco). No tenía recursos intelectuales para analizar qué era aquello que pasaba en las plazas, pronunciaba los cánticos sin entender muy bien su conexión con la realidad. “No hay pan para tanto chorizo”, “si somos el futuro, ¿por qué nos dan por culo?”, “la hija de la obrera, a la universidad”. Eran frases llamativas, molaban y vestían cierta coherencia, y me dejaba la voz, pero también me daba la risa.

En la segunda o tercera manifestación a la que acudí estaban también presentes algunos profesores y profesoras de mi instituto, pero ellos y ellas no se reían, ni una pizca. “Estado de malestar”, lucía uno de ellos en una pancarta hecha con un trozo de cartulina y un rotulador desgastado. Otro llevaba un cartel de “SE VENDE ESCUELA PÚBLICA”. Empecé a hacerme preguntas que no sabía ni cómo formular.

Mientras yo empezaba a tender puentes entre mis pulsiones y aquellos cánticos, se comenzaba a hablar de una tal “Spanish Revolution”. Que si “indignados”, que si “juventud sin futuro”, que “no nos representan”. Una movida demasiado grande que se me escapaba de las manos, pero a la que me adherí como pude sin pensarlo. El 15M.

Es verdad que yo al principio cantaba un poco siguiendo la corriente, pero pronto empuñé algún que otro megáfono con quizá demasiada seguridad. Y fue porque al fin empezaba a sintetizar en mi cabeza lo que estaba pasando. Una niña de 15 años no puede comprender un texto publicado en el BOE, pero puede darse cuenta de que cuando baja a la conserjería de su instituto, de repente, ya no le dan las tizas que precisa, sino que le piden que, por favor, corte una por la mitad y se lleve solo un trozo.

Por las tardes, el instituto estaba más oscuro; los profesores hacían fichas con los ejercicios casi amontonados para que solo ocupara un folio por las dos caras; las fotocopias había que pagarlas y, si llevabas tú los folios, mejor; ya no había tizas de colores; pasábamos frío en invierno porque el centro no podía pagar el combustible para la calefacción; en informática teníamos que ponernos tres personas por ordenador; en clase, de repente, éramos 40 y teníamos que pasar mesas y sillas de un aula a otra para poder sentarnos; la “ayuda para libros” dejó de existir y padres, madres, profesores y alumnos teníamos que organizar bancos de libros para hacerlos rotar; los laboratorios y salones de actos se convertían en aulas ordinarias; no dejaban los rollos de papel higiénico en los aseos, sino que había que pedir el trozo de papel para cada ocasión; algunos profesores se quejaban del cansancio y las horas de trabajo, otros de no saber si el año siguiente iban a conservar la plaza, los docentes especialistas se iban evaporando. Y un larguísimo etcétera.

Y lo he expuesto en pretérito imperfecto (y nunca mejor usado), pero no tiene nada de pasado, porque esa yo de 15 años de 2011, es hoy mi hermana, también de 15 años, en 2017. A ella no le choca tener que pedir el papel higiénico para ir al aseo, ni que no haya tizas de colores, ni que los exámenes teóricos de educación física se hagan en el suelo del gimnasio. No le sorprende porque creció con ello. La falta de material, la asfixia de los docentes, la escasez de recursos económicos para actividades extraescolares, la merma de asignaturas que ponen a trabajar la expresividad, la imaginación… se ha normalizado.

Padres, madres, alumnos, alumnas, profesores, profesoras, personal técnico, nos hemos acostumbrado a trabajar, vivir, aprender, enseñar, crecer en precario. Más de 30.000 profesores y maestros han perdido su empleo y los que quedan tienen los pulmones a punto del desborde, pero es que qué más queremos. Más de 50.000 alumnos han tenido que dejar la universidad por no poder pagar las tasas, pero es que no se puede tener todo.

Nos hemos conformado con las migajas y nos hemos creído el cuento de que la austeridad es no solo la forma de vida más ejemplar, sino lo máximo a lo que podemos aspirar; del mismo modo que nos creímos la leyenda de que para merecer llegar a fin de mes hay que trabajar desde que sale el sol hasta que se pone.

Hoy tengo unos pocos años más (no demasiados), sé leer los documentos del BOE y viajando entre los libros y desgastando las botas he aprendido que los derechos no caen del cielo ni se mantienen del aire, y que es por ello que las huelgas educativas no solo están completamente justificadas, sino que además son el único camino posible para mantener la dignidad de la mayoría social.

 

 

Las migas de pan de la vergüenza

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El segundo día que estuve en los campamentos de personas refugiadas del Sáhara, o el tercero… No lo recuerdo bien porque allí solo adviertes que el tiempo pasa cuando te encuentras haciendo de nuevo –y tan pronto- la mochila para marchar.

Ese día, el segundo, el tercero, todos o el que sea. Estaba ayudando a Fati, una niña saharaui preciosa de doce años (o veinte, o treinta y cuatro, dependiendo del momento y las necesidades de lo que para ella ha de ser su casa) a recoger los desperdicios de la comida, desde la jaima hasta la cocina. Yo, cínica y despreciablemente ajena –en mi subconsciente- a la precariedad, cogí las migas de pan que habían sobrado de algunos platos y le pregunté dónde estaba la basura.

– ¿Para qué? – me preguntó.

– Para tirar esto – respondí con una seguridad que desde entonces me avergüenza.

– No se puede tirar, porque tenemos que comerlo otra vez – me dijo, en un castellano envidiable para sus hermanas, con una sonrisa que pronto deshicieron sus ojos al bajar la mirada hacia la realidad.

Solo fui capaz, después de permanecer unos segundos petrificada, de responder: “claro, tienes razón”, sin poder devolverle la sonrisa. Se me había roto.

Unas horas más tarde la vi repartir un huevo frito entre dos de sus hermanas y ella misma con otra media sonrisa.

Al caluroso anochecer, después de una todavía más calurosa tarde y de una insoportable mañana de sol y de sol y de otro poco de sol, esa misma niña (que no es una niña abstracta, que tiene nombre y apellidos, un libro de texto casi como trofeo y unas ganas terribles de pilotar el avión que los lleve a ella y a su familia de vuelta al hogar que ni su madre pudo conocer), me dio, mientras jugábamos y sin querer, un golpe con la pierna en la nariz. Me mareé un poco y me dio por llorar, aunque nadie me vio.

Ya estaba muy oscuro y allá donde me escondí para sollozar sin alarmar a los demás, nadie podía descubrir mi dolor. Me preguntaba por qué era éste tan intenso. Solo la luna inmensa que hacía, como podía, las veces de alumbrado público, pudo y supo ver que mis lágrimas no eran por el golpe en la nariz, sino que contribuían a llenar el cubo de la vergüenza de una España impasible, responsable del reciclaje de aquellas migas de pan.

Un debate a la altura del perejil

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Ya me gustaría titular esta columna como “Crónica de una muerte anunciada”, pero es algo que con cierta seguridad no va a ocurrir. Según los datos que alojan las últimas encuestas, el PSOE no solo no está muerto de puertas para adentro -se conoce que su militancia ha creído en todo momento que solo estaba de parranda– sino que además existe posibilidad de remontada de cara a futuras elecciones generales.

cis mayo 2017

Barómetro del CIS – mayo 2017

Las tres candidaturas a la secretaría general del partido suenan a hueco en lo discursivo y a cuerno quemado en lo estético -que, por otra parte, es algo que también forma parte del discurso-.

Susana Díaz, la duquesa de Villa Recorte, se ha presentado como una inocentona -que, más bien, parecía una inocentada- que nunca ha roto un plato. Como si el 1 de octubre de 2016 nunca hubiera tenido lugar, como si no hubiera sido partícipe del golpe que se llevó por delante al entonces secretario general de su partido y que hizo posible que hoy siga gobernando el partido más corrupto de Europa.

Con tono casi heroico, la andaluza se ha postulado como la única candidata capaz de liderar un proyecto convincente y “100% socialista”. Pero, a pesar de la blusa roja y la mirada de aparente compromiso con la militancia, el discurso ha flaqueado, no porque no supiera transmitir su mensaje, sino porque, a estas alturas, es inevitable advertir a simple vista la incoherencia de sus palabras. Calificaba de “infame” al PP, tras posibilitar su gobierno. Y casi podía percibirse cierto aire Rajoyniano en frases como “El PSOE es mucho PSOE y hay que levantar el PSOE”.

“La izquierda útil de este país es la que cambia la vida de las personas”, decía también Susana Díaz. Pero nada, por más que insistía en posicionarse a la izquierda del tablero ideológico e insultaba ligeramente -tampoco vaya a pasarse- al Partido Popular, las redes denunciaban la realidad.

 

Patxi López ha hecho un gran esfuerzo por estar presente en el debate y evitar la polarización que ya Sánchez, hacia el comienzo del mismo, ha tratado de facilitar mostrando un gráfico en el que solo aparecían su candidatura y la de Susana Díaz. Ha sabido visibilizar su candidatura e, incluso, algunas voces dan por ganador del debate al ex-lehendakari. Sin embargo, el Riverismo -extremo centro celestino frente a los cuchillos voladores- adoptado para evitar la invisibilidad solo ha agudizado su inutilidad, confirmado el desinterés de la militancia hacia su candidatura y hecho más perceptible -si cabía- la estrategia para restar votos a Pedro Sánchez junto a la andaluza.

Su discurso no ha sido excesivamente incoherente puesto que ha apostado por la desideologización del mismo evitando posibles contradicciones. Aun así, y aunque ha conseguido salir bastante airoso del encuentro, nadie olvida que gobernó Euskadi gracias a los votos del PP.

pachipatxis

Y Pedro Sánchez, aparte de sonreír a cámara, solo ha resultado ser un mehafaltadoalgo para sus fieles, un eterno llorón para quienes están a su izquierda en el tablero (al aferrarse al clavo ardiendo, una vez más, del error de la abstención y del “no soy presidente por culpa de Pablo Iglesias”), y un fiasco en lo que a comunicación política se refiere. En algunas tertulias televisivas se le han destacado errores en lo referido al desenvolvimiento del debate respecto a su lenguaje corporal y su dejarse llevar cuando sus contrincantes hacían equipo para ponerlo nervioso.

Ya parecía vacío su discurso cuando, después de basar su campaña para las elecciones del 20-D en la reivindicación del socialismo y del progresismo, pactó con aquellos a quienes denominaba “muy de derechas”. Hoy no ha cambiado de estrategia y se ha presentado como el mártir que no es y con las mismas contradicciones de siempre. Para el 20-D salió con una bandera rojigualda más grande que el escenario en el que se encontraba, en febrero de este año decía que España es plurinacional, hoy que España es una gran nación indivisible. Tener unos ideales para cada día de la semana a veces pasa factura. Ni hacerse eco del 15M ha hecho creíble su postura izquierdista.

En términos generales, el debate ha sido flojo en contenido, en estructura y en desarrollo. No había dinámica excepto en ocasiones puntuales y las propuestas había que mirarlas con lupa o escucharlas con audífono y, aun así, ni rastro. Poco habrá servido a los llamados a votar para decidir, en cualquier caso. El debate real es el que está servido en las redes sociales, los bares y los medios de comunicación desde que el 20 de diciembre el PSOE comenzó a registrar sus peores resultados electorales.

Otro error: el intento, por parte de los tres candidatos, de hacer como que Podemos no existe. Ya les hubiera gustado que la realidad fuese de tal manera, pero, sin embargo, es otra. Podemos no solo existe sino que es parte de fundamental de las turbulencias a las que se enfrenta actualmente el PSOE, no como culpable sino como agente que ha roto el tablero político desde el inicio de la democracia en España. No se entiende el “crecimiento negativo” (usemos términos de moda) del PSOE, es decir, la tendencia vertical hacia abajo de su peso electoral, sin la irrupción de Podemos que, en primera y última instancia, es el partido que le ha comido media tostada.

Un debate alejado de la realidad inservible, una pérdida de tiempo, una muestra más de la decadencia interna del partido. Crónica, más bien, de un ridículo anunciado. Así y con todo, el PSOE crece en las encuestas de cara a unas futuras elecciones generales. La amnesia colectiva de la ciudadanía será el factor determinante, como siempre, del futuro del país.

  • Aquí el Storify de mi seguimiento del debate a través de Twitter.
  • Imagen destacada: Europa Press

Sáhara Occidental: los otros refugiados

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Colonización suena a prehistoria, pero sabe a despreciable actualidad.

Como relata el Consejo Español en Defensa de la Solidaridad y de la Paz (CEDESPAZ) en un trabajo sobre la situación jurídica del Sáhara Occidental, “tras la II Guerra Mundial, en 1955, España ingresa en Naciones Unidas. Como estado miembro a esta organización internacional, España ha de […] aplicar la Declaración sobre concesión de Independencia de los países y territorios coloniales. […] Se comienza a debatir intensamente sobre la situación de los pueblos sometidos al yugo de las potencias coloniales. El Sáhara Occidental es un territorio muy rico en recursos naturales que reportan unos beneficios multimillonarios para la oligarquía económica y política de la época. Para eludir la inmediata aplicación de los principios de la ONU a sus últimos territorios coloniales, España pone en marcha una elaborada estrategia. En el ámbito interno, la dictadura franquista se esfuerza por consolidar “la provincia española del Sahara”, y para lograrlo, pone en funcionamiento el aparato legislativo del régimen, promulgando el Decreto 21 de agosto de 1956, con doble objetivo: […] un cambio en la nomenclatura administrativa española respecto a los territorios coloniales, y demostrar internacionalmente que no existían posesiones coloniales en territorio saharaui”.

El Sáhara Occidental ha sido colonia española desde 1884 hasta que, en 1975, Marruecos ofrece a España un negocio más rentable si cabía.

En los años sesenta, el pueblo saharaui pone en marcha la lucha pacífica por su independencia. Sin embargo, más de 400 encarcelados después, se ve obligado a levantarse en armas. Frente a las protestas armadas del Sáhara, y en medio de un proceso de descolonización en el continente africano, España prometía a los saharauis un referéndum de autodeterminación. Solo hizo falta un año para que el gobierno de Arias Navarro firmara un acuerdo –nunca publicado en el BOE, lo que lo hace ilegal- con Marruecos y Mauritania por el que España se comprometía a retirarse del Sáhara Occidental haciendo posible el reparto del territorio entre los otros dos países firmantes.

De ese Tratado destacan los anexos secretos de los Acuerdos de Madrid, que establecen, principalmente, tres aspectos relevantes entre otros: 1) Marruecos se compromete a realizar concesiones a España en materia de pesca en aguas saharauis, 2) a España queda garantizada la propiedad de bienes de naturaleza pública encontrados en el Sáhara, y 3) España vende a Marruecos el 65% de las acciones de una empresa exportadora de fosfatos.

La validez jurídica de ese Tratado fue cuestionada por el Secretario General Adjunto de Asuntos Jurídicos y Asesor Jurídico de las Naciones Unidas, Hans Corell, en un dictamen de 29 de enero de 2002. Además, viola una resolución del Tribunal Internacional de Justicia.

Manchas de sangre

El 6 de noviembre de 1975, días antes de firmarse el acuerdo entre España, Marruecos y Mauritania, y como estrategia de presión sobre España para acelerar su abandono del territorio en disputa, Marruecos iniciaba la llamada Marcha Verde, que se tradujo en la huida de miles de saharauis hacia Argelia tras sufrir bombardeos por parte de las fuerzas marroquíes. Ello obliga al pueblo saharaui a levantar campamentos en mitad del desierto, al sur-oeste del territorio argelino. Hoy, más de 40 años después, siguen allí, como bien apostilla Alberto Sicilia (Principia Marsupia) en un artículo para el diario Público en mayo de 2013.

El Frente Polisario, un movimiento de liberación nacional del Sahara Occidental que tiene su razón de ser en la lucha por conseguir el fin de la ocupación de Marruecos y la celebración del referéndum de autodeterminación, planteaba entonces una guerra de guerrillas frente al ejército marroquí (al que apoyan Francia y EE.UU). Mauritania aceptó su derrota en 1979 y reconoció, como correspondía, la soberanía del pueblo saharaui. Sin embargo, los enfrentamientos con Marruecos se prolongaron 16 años.

No es hasta 1991 cuando Marruecos y el Frente Polisario firman el alto al fuego por petición casi expresa de la ONU. Pero el desequilibrio continuaba, en tanto que Marruecos asumía el control de un 80% del territorio del Sáhara Occidental (incluyendo la mayoría de zonas pobladas, los depósitos de fosfatos y los caladeros pesqueros). Para más inri, Marruecos construyó un muro (conocido como el “de la vergüenza”) de más de 2.200 kilómetros que separa ambos territorios. Se trata de la segunda barrera más larga del mundo, después de la Gran Muralla china. Y a su alrededor, uno de los campos de minas antipersona más extensos del mundo.

El acuerdo de 1991 preveía la creación de un censo electoral para celebrar el referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui, a través del cual este elegiría entre la integración en Marruecos o la independencia. Tras 8 años de demora en la confección del mismo, Marruecos decide negarse, en el año 2000, a realizar la consulta.

La solución es política

“Ningún país del mundo reconoce el Sáhara Occidental como parte de Marruecos. Pero los intereses de sus aliados (los gobiernos de Francia y EEUU, las grandes empresas españolas) hacen que Marruecos no sienta ninguna urgencia por encontrar una solución”. Así explica CEDESPAZ, en su documento sobre la situación jurídica del Sáhara Occidental, cómo aquel acuerdo tripartito ilegal de 1975 no solo es parte fundamental del problema sino que, por consiguiente, impide su definitiva resolución.

Ello pone de manifiesto la innegable responsabilidad que tiene España al respecto de este conflicto que se extiende más de 40 años en el tiempo y cuya esperanza resolutiva va menguando irremediable aunque pausadamente entre los saharauis.

Armas incautadas a las fuerzas marroquíes y su procedencia

Desde la traición española y la consecuente huida hacia Argelia, con la proclamación de las República Árabe Saharaui Democrática (RASD), el pueblo saharaui mantiene su estructura civil y política democráticamente, pero la ocupación marroquí continúa, y con ello la violación de derechos humanos en el Sáhara Occidental. Ante esta situación de vulnerabilidad y de injusticia política y humanitaria, toca decidir si también queremos que continúe la indiferencia de la comunidad internacional.

Fuentes: Principia Marsupia, Museo Nacional de la Resistencia (campamentos de refugiados saharauis), CEDESPAZ, Alouda Cantabria, El País, El Mundo, Portal Rebelión.

Mundos Divididos: “Yo también he sentido cadenas, cosa que ahora no permito”

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Detrás de Mundos Divididos hay una “persona que siente y no sabe cómo explicarlo, por lo que tiene que escribirlo”, concretamente una alfarrasinense de veinticuatro años que hace tres dejó a un lado sus presuntas inseguridades para contarle al mundo, a través de Youtube, que lo suyo era escribir.

A la edad de ocho ganó un concurso de poesía, pero no lo supo hasta hace unos días, que descubrió que su necesidad de transmitir su realidad mediante la escritura venía de lejos. Su mundo no está dividido, o sí, no lo sabe, pero lo que da nombre a su obra es el origen a pachas de un canal confeccionado entre dos amigas que finalmente decidieron tomar caminos separados en el mundo literario.

Tiene 55.913 suscriptores en Youtube, 20.312 seguidores en Facebook y más de 200.000 visitas en su blog. ¿Dónde está la clave? Según ella, en la escritura simple. “Si tengo que poner en mis vídeos que estoy hecha una mierda, pongo que estoy hecha una mierda”. La poesía no es para ella, “no he escrito ni la voy a escribir nunca”. Además, afirma, “si escribiera poesía tal vez la gente no se sentiría tan identificada”.

Rous

Imagen cedida por Mundos Divididos

Mundos Divididos es tangible desde hace ya 3 años. ¿Has notado algún tipo de evolución tanto en la calidad como en la variedad temática de tus textos?

Yo quería quitar el primer vídeo, porque es como intentado imitar la voz de Mónica Gae, no soy yo, y con el tiempo me di cuenta de que si quería hacer algo mío tenía que ser yo. Finalmente no lo he eliminado porque refleja mi evolución.

Con respecto a la calidad de los textos, yo escribo lo que siento. Mi ventaja o mi inconveniente es que escribo lo que me da la gana, no pienso en si queda bien o mal.

Poco más de un año después de empezar a hacer vídeos publicaste tu primer libro. ¿Qué sentiste cuando hiciste la presentación en tu propio pueblo?

Fue el último sitio en el que hice la presentación, porque no quería. Fui a Valencia y a otros sitios a recitar y no me importaba, pero en mi pueblo no quería porque me conoce todo el mundo y suponía dar a conocer una parte de mí que yo, en ese momento, no quería que la gente conociera. Fue el alcalde el que me animó a hacerla y fue medio obligada. Al final me gustó mucho, pero reconozco que me costó mucho decir que era yo la que estaba haciendo eso.

¿Tus cercanos te apoyaron desde el principio? ¿Sentiste que alguien comenzaba a hacerlo una vez empezaste a tener éxito?

Yo tenía el libro hecho, pero sin terminar, y lo publiqué gracias a que un amigo me insistió en que lo terminara. Y tengo la suerte de que siempre he notado apoyo tanto de mis padres, que, aunque en un principio me negué, hicieron una inversión previa en ello, como del resto de gente cercana a mí. Hay gente del pueblo con la que, a lo mejor, no me llevo bien y luego me ven y me dicen que les gusta mucho lo que hago, pero pienso que ya no. Esa gente no me importa. Yo soy muy mía, yo y mi gente. Lo que pueda pensar el resto ahora mismo me da igual.

¿En algún momento te has planteado publicar con una editorial?

De momento no, porque es verdad que haciéndolo yo es mucho más trabajo pero es lo que yo quiero. Nadie me puede decir que no ponga un texto o no diga tal cosa. En mi libro hay una página en blanco que pone “en los libros, como en la vida, hay gente que no te aporta nada y tienes que pasar página”. A lo mejor una editorial no me permitiría dejar una página en blanco. Yo hago lo que me da la gana. Autopublicar te da muchísima libertad.

De momento así me ha ido bien, la gente que ha querido comprar ha podido hacerlo porque se puede comprar por internet a nivel mundial. Hay editoriales que solo distribuyen en España. Yo tengo más seguidores en México que en España, aunque suene raro. Lo que me interesaba, entre otras cosas, de la autopublicación era que llegase allí.

¿Da Youtube y la venta de libros para vivir?

Depende. El primer mes que publicas el libro te da para vivir tres meses. Pero el libro es como todo, cuando lo sacas lo compra todo el mundo, y luego la gente que ya lo ha comprado, lógicamente, no va a volver a hacerlo. Algo que me ha sorprendido es que se siguen vendiendo libros, porque cada vez hay más gente en el canal y al descubrir que tengo un libro publicado deciden comprarlo. No es lo mismo que el primer mes, pero sigo vendiendo libros. Ahora, solo con Youtube o solo con los libros no te da para vivir. Si lo juntas, dependiedo de la gente que vea los vídeos y demás, hay meses que sí y meses que no.

“A veces escribo lo que me hubiera gustado que alguien me dijera cuando estaba mal”

Además de publicar, también pusiste voz a la intro del último disco de Forraje, que se grabó en DVD como último concierto de la última gira del grupo en Madrid. ¿Cómo surgió la oportunidad?

Yo había hecho una versión de una canción de Forraje y se ve que Lülu, el ahora excantante de Forraje, la vio y le gustó, y cuando fueron a sacar el último disco me habló para ver si quería hacer la intro de “Quince duchas de agua helada”. Yo era seguidora de ese grupo y me dio mucho vértigo. Pensé en no hacerlo, pero hablando con mi gente, que me animó, terminé grabándolo, y en el concierto de Madrid, en la Sala Caracol, lo pusieron y quedó grabado en el dvd de Forraje.

Normalmente escribes en primera persona, pero, ¿eres tú la que siente, ama, odia, llora, vive en tus textos?

Depende. La mayoría de cosas sí las escribo sobre algo que he sentido yo, aunque seguramente no en el momento. La gente dice que cuando se está mal es cuando mejor se escribe, pero yo, cuando estoy mal, lloro, no escribo. Entonces, si he estado mal en el pasado, escribo hoy lo que sentía en ese momento.

Algo que antes siempre hacía era escribir triste, porque le gusta a la gente y a mí me saca muchas espinas. Ahora si escribo triste siempre tiene un final de superación. Muchas veces lo que escribo es lo que me hubiera gustado que alguien me dijera cuando estaba mal. “No dejes que te pisen”, “si te está doliendo no te está queriendo bien…”, etc. Hay gente de 14 años que me habla y veo que está confundida con lo que es el amor y me pongo nerviosa de ver las relaciones que tienen con esa edad. Y eso que yo también las he tenido, yo también he estado presa en una relación y también he sentido cadenas, cosa que ahora no permito.

Entonces, hay veces que alguien me cuenta una historia y escribo sobre ello, pero la mayor parte de mis textos son cosas que he vivido yo.

¿Lees para escribir? ¿Qué te hace coger papel y boli cada día?

Leo muchísimo. Elvira Sastre, por ejemplo, me inspira mucho para escribir. Hay frases suyas a partir de las cuales puedo sacar un texto. Pero no, normalmente a lo mejor estoy en la cama y digo “me tengo que levantar a escribir”. Otras veces es al contrario, me pongo delante del ordenador y me pongo a escribir y si me sale algo bien y si no nada. Entonces, sí que leo mucho, pero porque me gusta. Sí es verdad que leo a gente que hace lo mismo que yo, prosa poética, porque me ayuda de alguna forma a escribir.

Tus textos suelen ser sobre amor, ya sean positivos o negativos, pero también tienes algunos más reivindicativos o de crítica social. ¿Por qué no escribes más de ese tipo?

Porque es más fácil escribir sobre el amor o el desamor. Tampoco quiero que mi canal se convierta en un canal de política. Quiero escribir en cada momento lo que yo sienta, lo que a mí me mueva. Si hay un día que me apetece escribir sobre que una mujer tiene el mismo derecho que un hombre, por ejemplo, lo escribo, pero la mayoría de veces me sale más sobre amor o desamor.

Al tener tantos seguidores y ser tan constante en la publicación de vídeos, ¿alguna vez te has sentido obligada a escribir?

Sí. Y no me gusta. Yo, de 5 vídeos que subo a la semana, a lo mejor realmente he sentido escribir tres. Yo tengo una ventaja y es que puedo ser, entre comillas, una máquina de escribir. Ahora me das un ordenador y te escribo un texto, de lo que sea. Pero no lo siento. Muchas veces lo he hecho y la gente no lo nota, porque le gusta, pero yo sí lo noto y la gente que me conoce sabe que ciertos textos no los he escrito porque me haya apetecido o lo haya necesitado.

Y no me gusta. Yo escribo porque quiero gritar cosas y no quiero que sea una obligación. Me he propuesto que, si no me apetece escribir, no voy a hacerlo. Porque la gente no lo nota pero yo me fuerzo y si me fuerzo no me gusta el resultado de lo que hago. Y si no me gusta a mí…

¿Cómo se vive el hecho de que haya gente que comente tus textos diciéndote que le ayudas o que se siente identificada con lo que transmites? ¿Sientes responsabilidad?

Nunca me lo he tomado como una responsabilidad. Me acuerdo de una chica, que fue la que más me marcó, que me dijo que llevaba un año y medio en una relación sufriendo maltrato psicológico y físico y que en uno de los vídeos se dijo a sí misma: “tengo que salir de aquí”. Me dijo que gracias a eso había salido de ahí. Que una chica te diga que gracias a ti se ha ido del lado de una persona que la está maltratando… Yo no sabía ni dónde meterme. No es una responsabilidad, pero cada vez que alguien te dice algo así te marca.

“A mí, el texto en el que más visitas tengo, no me gusta”

¿Guardas recuerdo de algo extraño o sorprendente que te haya pasado con algún seguidor?

Hubo una ocasión en que lo pasé fatal. Me habló una chica y me dijo que su prima había muerto de cáncer con 18 años y que ambas eran seguidoras mías. Quería leer algo mío en el entierro y me pidió que escribiese algo para ello. Sentía que no podía decir que no pero no sabía qué decir. Las palabras que yo podía decir no iban a ser suficientes. Lo pasé mal para escribir eso. Se lo envié a la chica, pero ahí sí noté cierta responsabilidad.

¿Hay algún texto que a priori no creyeras excesivamente bueno y luego resultara gustar mucho? ¿Y al revés?

El texto de “Hoy te he vuelto a recordar”, que es el que más visitas tiene (540.673), a mí no me gusta. Y no sé qué le pasa a la gente con ese texto, que despuntó, tiene el doble de visitas que el resto. Para mí es un texto que está bien pero no es de mis favoritos ni de lejos.

El de “Unos tanto y otros tan rotos”, por ejemplo, es un texto que me gusta muchísimo, que me parce que es un texto que hay que escuchar y solo tiene 6.400. Y hay otros que a lo mejor he escrito por obligación, como decía antes, y tienen 30.000. No suelo estar de acuerdo con la gente. (risas) Hay un texto que me parece precioso, “Sin motivos y a la vez por mil razones”, que creo es el que más visitas merece pero no es triste y la gente no lo escucha tanto.

Respondiendo a preguntas cortas…

  • Una canción que te salve la vida: Por verte sonreír, de La Fuga.
  • Una canción que nadie se esperaría que te guste: Se nos rompió el amor, de Rocío Jurado.
  • Tu texto propio favorito: Por todas tus heridas
  • Un lugar para amar: El lugar es quien tienes al lado, no un sitio concreto.
  • El lugar más extraño en el que hayas escrito un texto: En el festival ViñaRock a las 6 de la mañana.
  • Un libro que te haya cambiado/impactado: El sexo de la risa, de Irene X.
  • Un/a poeta que te sorprendiera: Iago de la Campa

¿Qué te sugieren estas palabras?

  • Amistad: Confianza
  • Cerveza: Amigos
  • Familia: Todo
  • Música: Vida
  • Valencia: Hogar
  • Madrid: “Ella es Madrid”
  • Poesía: Música

Si le preguntas sobre su futuro, Mundo Divididos responderá que no quiere verse de aquí a diez años, sino que prefiere “vivir el día a día”. Y sí, se aproxima a las estanterías de todos sus seguidores el segundo libro, pero hasta sobre ello se resiste a adelantar información. Ahora prefiere brindar “por estar viva”.

|Co-autora: Ainhoa Canales |

 

El IX Seminario de Medios de Comunicación y Cooperación Internacional reivindica una sociedad igualitaria

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“Es necesario un periodismo que analice los conflictos y que pertenezca a los ciudadanos”. Con esta idea daba comienzo la IX edición del Seminario de Medios de Comunicación y Cooperación Internacional organizado por la Asociación de la Prensa de Cuenca y Cáritas Diocesana en Cuenca. El evento, que llevaba por título “Guerras y conflictos”, abordó la problemática desde el punto de vista periodístico y de cooperación humanitaria, haciendo referencia a la labor de Cáritas en muchos de los países en conflicto y señalando las nociones básicas para entender los conflictos armados en la actualidad.

En este sentido, Yago Aparicio, técnico de Acción Humanitaria de Cáritas, explicó en su ponencia que, aunque “ahora hay menos guerras” en el mundo, desde el 11-S hay más incertidumbre. “El conflicto armado de hoy en día es nacional con proyección internacional, entre grupos sociales y menos organizado, lo cual genera inseguridad en la población y da alas al populismo y al rearme”, explicó Aparicio a la vez que recordó que, según el derecho internacional, ni el terrorismo ni querer imponer regímenes democráticos en un país son razones para usar la fuerza.

Por su parte, Cristina Sánchez – periodista de Radio Nacional de España y directora del programa “Países en Conflicto”- puso ejemplos concretos de los efectos que estaban teniendo las guerras en la población civil de los países. Así expuso la historia de Mina, una mujer de Afganistán que, tras morir su familia a causa de un mortero, “dejó de existir para la sociedad afgana” y se vio obligada a la mendicidad, pues en el país no había dinero para programas sociales. “Los millones de la comunidad internacional no repercutieron en la población civil, pero sí encontraron la manera de que todos los señores de la guerra tuvieran una buena casa y un puesto en el parlamento en Afganistán”, aseguró Sánchez, algo de lo que Mina y el resto de afganos tenían plena constancia y rechazaban de plano.

La periodista destacó el principio de corresponsabilidad entre la audiencia y los medios y afirmó que no es equidistante: “sí hay malos y buenos, no podemos poner a la misma altura al agresor y al agredido”. Confesó que no tiene soluciones definitivas pero que sería de gran ayuda tener en cuenta la resolución de las NN.UU. en la que se afirma que la presencia de la mujer contribuiría a la prevención y resolución de conflictos, ya que, según indica, cuando estas participan los acuerdos de paz “tienen un 35% de posibilidades de ser más duraderos”.

Además, en lo referido al trabajo periodístico, puso de manifiesto la dificultad que tiene hacer información internacional debido a los costes de desplazamiento y apuntó formas alternativas de cubrirla a través del uso de las nuevas tecnologías. Aseguró estar “muy orgullosa de trabajar en un medio de comunicación público, aunque no tanto de los que lo están dirigiendo”. Remarcó que hay que diferenciar entre direcciones de medios de comunicación y periodistas que “hacen muy bien su trabajo”.

(Hacer click en la imagen para ver entrevista)

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El conflicto en Colombia

La tercera ponencia trató los cincuenta años de conflicto en Colombia y se desarrolló a cargo de Roser Gil, técnico en Colombia de Cáritas Española, y Santiago Barnuevo, periodista de RNE. En ella se destacó que, aunque las FARC constituyan el mayor conflicto armado del país y monopolicen la atención mediática, este no es el único existente, y se apuntó al narcotráfico como hilo conductor de la violencia y de los grupos armados en Colombia.

Santiago Barnuevo señaló cómo los “52 años de muerte y destrucción” en Colombia han provocado alrededor de 8 millones de afectados y reiteró que, sin la solución de la problemática de los cultivos- desencadenante original del conflicto-, sería muy difícil conseguir una paz duradera. Barnuevo apostilló que la baja participación en el referéndum sobre el acuerdo de paz se debía a que no había existido una participación real de la sociedad en la negociación. Por ello, muchas personas consideraban que se les estaba “imponiendo un tipo de paz”.

Quiso, también, hacer hincapié en la vulnerabilidad de las mujeres en Colombia señalando que, durante el conflicto, la violación ha sido “un estilo de vida” y que el 97% de los casos de abuso reconocidos y denunciados se han saldado con la impunidad de los responsables. Además, y como añadido, el 40% de dichas denuncias tenían que ver con niñas de entre 10 y 15 años. Sin embargo, aseguró que, desde la firma del acuerdo, ha habido un cambio de actitud en el país y que muchos colectivos sociales se están organizando para lograr un Estado más democrático.

(Hacer click en la imagen para ver entrevista)

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Entrevistas en directo

Para finalizar la jornada, el periodista de Ser Cuenca, Paco Auñón, entrevistó en directo a dos emigrantes que actualmente viven en España debido a problemas socio-políticos en sus países de origen. David Cruz, salvadoreño de 23 años, relató que se vio obligado a abandonar el país y a pedir asilo en México por reiteradas amenazas de una pandilla criminal de su localidad. Tras serle negada la petición y estar meses encerrado en su casa para evitar el peligro, pudo venir a España: “valoro la tranquilidad de aquí, pero me pesa que mi familia siga estando allí en esa situación”, afirmó. En este pesar coincidía también Lessin, un joven congoleño que emigró hace 11 años del Congo Brazaville por ser testigo de una matanza por parte del gobierno y dejó allí a su familia.

Autoras:

   – Cristina Dolz

   – Andrea Rubio